
Elegimos ir a la luna no porque sea fácil, sino porque es difícil. 12 de septiembre de 1962. (Discurso de J.F. Kennedy en la Universidad de Rice).
Cuando Armstrong y Aldrin caminaron sobre la superficie lunar el 20 de Julio de 1969, llevaban puesto el traje tecnológicamente más avanzado de la historia. El AL7 (A de Apolo, L de látex y 7 por el número de proyecto) fue confeccionado a base de veintiuna capas de tejidos superpuestos, cosidos puntada a puntada por costureras especialistas en ropa interior femenina.
En una competición contrarreloj por adjudicarse el diseño del traje espacial, la tecnología anatómica de los sujetadores y fajas de nuestras abuelas ganó a toda la industria armamentística norteamericana.
De cómo Playtex se hizo con el proyecto al estilo Mad Men
Abram Spanel, fundador de la International Latex Corporation, empezó fabricando fundas para pañales de bebé y gorros de baño de señora hechos de látex en los años 30. Durante la segunda guerra mundial, el bombardeo de Pearl Harbor y la invasión de Malasia cortaron radicalmente los suministros de látex, todo esto sumado a la bajada de demanda debido a la propia guerra, la empresa estuvo al borde de la quiebra.
Las ventas se reanudaron 1946, y con el fin de asegurarse el futuro Spanel creó una división interna de investigación para encontrar aplicaciones a sus productos que fuesen útiles al gobierno y la industria militar, ahí fue dónde nació el nuevo nombre: Playtex, la combinación del verbo play, jugar, y látex.
De esos experimentos nació la propuesta para diseñar el traje del Apolo en 1962.
En plena carrera espacial, la NASA convirtió la confección del traje de los tripulantes del Apolo en una competición principalmente dominada por los grandes contratistas de la industria armamentística. Antes de comenzar ya se daba por hecho que sería uno de ellos el ganador.
El equipo Playtex era un grupo formado por señoras costureras de Delaware e ingenieros que diseñaban fajas, todos ellos dirigidos por un señor que había sido mecánico de coches y un director de ventas que antes se dedicaba a reparar televisores. Imaginarlos compitiendo con empresas de armas que además les triplicaban el presupuesto despierta una especie de simpatía y compasión inmediata, la misma con la que miras a un perro cojo que sabes que va a perder la carrera.
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Qué maravilloso artículo, señora! Con las imágenes que evoca, donde hay malos que pierden y buenos que ganan, ha puesto en marcha mi fantasía y las consecuencias son infinitas, y por eso se lo agradezcol. Sobre esta sociedad, la occidental, que ha generado horrores y maravillas, entre las cuales sobresale la llegada a la Luna, me he preguntado cuáles han sido los factores que la han llevado a estar donde está, y por qué ella, y no otra, como la oriental, la azteca que son ramas del mismo tronco. Tal vez el grande Montanelli con pocas palabras se acercó a la respuesta: La inquietud existencial que lo llevaba a definir cualquier exponente político, cientifíco o cultural como «degno figlio dell’occidente». La misma y angustiosa inquietud existencial que desemboca en la competencia a cara e’perro, en cualquier campo, y la imagen de esas ignotas mujeres cosiendo y proclives a la joroba laboral, o el can cojo son fantásticas. Perdone que me explaye, pero no puedo no recordar la acusación que los espartanos, cerrados y de pocas palabras, hacian a los atenienses, abiertos, despreocupados y con pocos escrúpulos: Si esos señores (los atenienses) se tuvieran para si la inquietud nadie se maravillaría y viviríamos en paz, pero como no pueden estar tranquilos ni con ellos mismos, no tienen mejor idea que inquietar a los que están detrás de sus murallas. Muchas gracias por la lectura.
También habría que mencionar VELCRO, invento francés.
El VELCRO no es de los materiales mejor vistos en la NASA, a causa de lo combustible del VELCRO se perdió a la tripulación del Apolo I en una prueba en tierra.
si me permite, el VELCRO fue solo uno de las causas. El inicio fue la presurización con altísima concentración de Oxígeno y el desencadenante fue una chispa de un cable mal aislado, o mas bien, que había perdido su material aislante por rozamiento. A esto hay que sumarle que no había un sistema de extracción de urgencia de los Astronautas ya que se abría desde fuera para evitar accidentes y no se llegó a tiempo. Fueron los únicos que murieron de todo el proyecto Apolo. Y el articulo es hermoso. Recuerda la película reciente sobre el equipo de matemáticas que hacían los cálculos para la NASA cuando los ordenadores estaban en pañales.
¡Excelente! Desconocía la historia de los trajes. Mis felicitaciones a la autora.
Todo ilustrado aquí https://youtu.be/fJbztthNrVQ
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