
1. Con el patín izquierdo
Las cámaras disparaban a cien flashes por segundo cuando Joe Sakic se acercó lentamente al podio ceremonial que se había colocado en el centro del hielo del Miami Arena. Exhausto tras un partido con tres prórrogas y que había durado casi cuatro horas, patinaba con cierta dificultad y sonreía abrumado a cada objetivo. Tocó el trofeo que no se puede tocar y, en un gesto de halterófilo, lo levantó exultante por encima de su cabeza. Era la madrugada del martes 11 de junio de 1996 y Colorado Avalanche acababa de ganar la Stanley Cup.
A tres mil doscientos kilómetros al noroeste de Florida, las calles, las discotecas y los bares de Denver se llenaban de eufóricos fans de los Avalanche que bebían y brindaban y celebraban el título.
En la desembocadura del río San Lorenzo, a tres mil kilómetros al norte de Miami y a otros tres mil al este de Denver, un puñado de aficionados al hockey también bebían. Algunos celebraban, otros sonreían, pero los más miraban sus pantallas con la amargura con la que se mira a una exnovia que está mucho más guapa que cuando te dejó. Querían reconocer en los ojos de Sakic sus propias miradas melancólicas que les recordaban que, hasta hacía un año, Denver no tenía equipo en la NHL y los Avalanche jugaban en su ciudad y se llamaban Quebec Nordiques.
2. Con la coquilla. 3. Con el stick. 4. Con el blocker. 5. Con el stick. 6. Con el blocker. 7. Con la rodilla izquierda. 8. Con el casco. 9. Con el pecho. 10. Con la gorguera del casco. 11. Con el costado derecho. 12. Con el patín derecho. 13. Con el pecho. 14. Con la guarda izquierda. 15. Con hombro izquierdo. 16. Con el stick
Un viejo y pequeño rink en un fiero y orgulloso edificio
Primero un estruendo, luego una bola de fuego, después un terremoto en cubierta. Gritos y muerte. Un impacto de torpedo justo bajo la línea de flotación hizo que, en apenas unos minutos, el carguero SS Roger B. Taney se hundiese en las profundidades del océano.
Durante los cuarenta y dos días en los que flotaron a la deriva por el Atlántico sur apiñados en un bote salvavidas, los supervivientes del naufragio sufrieron el sol diurno y el frío de las estrellas australes. Tuvieron que racionar las galletas saladas y la escasa agua de lluvia que pudieron recoger. Y soñaron. Soñaron con regresar a sus casas en California y en Montana, sus granjas en Oklahoma y sus ranchos en Texas, sus chalets en Florida y en Colorado. Soñaron con el fin de la Segunda Guerra Mundial.
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Bravo. Excelente artículo. Redacción magnífica, sabiendo de lo que se escribe. Mi admiración más profunda.
Un saludo
Moisés Molina
Gran articulo sobre un deporte maravilloso. Gracias por publicarlo.
Gran artículo, escrito con conocimiento del deporte y con datos.
Enhorabuena, esto es lo que debe ser un artículo periodístico! Qué placer leerte!
Qué historia emocionante! Como las que me gustan, las de los desconocidos que en un dia cualquiera quedan grabadas para siempre. Muy buena.
Exacto
Gran relato sobre un tema que me suda la polla.
Eso solo lo consigue Jotdown