
Lo habrán visto. En sus redes sociales, en infinitos blogs, incluso en algunos artículos aparentemente sesudos. Esa inquina, ese desprecio al fútbol actual de gran nivel. El reivindicar las viejas pintas, los viejos modos, las viejas costumbres. Reconozcámoslo ya: el balompié de hoy, como cualquier gran mercado publicitario, da un poco entre asco y pena, con todos esos tipos que parecen sacados del mismo molde (concretamente de uno que hubiese creado el inventor de Gran Hermano), con sus respuestas insulsas de corrección política unineuronal y su desprecio por todo lo que no sea el dinero y derivados directos, como los coches, los aviones, o los coches más grandes. Es fácil añorar así a bocazas borrachines estilo George Best, a tipos que parecían recién salidos de la taberna como Juan José o, directamente, a feos grandiosos como Spasic.
Sí, la tentación es grande.
El problema viene cuando esos mismos (se los pueden imaginar, con sus barbas, sus gafas de pasta, sus camisas abotonadas hasta la mismísima nuez) pontifican sobre el verdadero fútbol. Solo sobrevive en las categorías modestas, concluyen, entre campos de tierra y partidos jugados sin luz artificial. Y se quedan tan anchos, picoteando un poco de la ensalada de quinoa.
La contradicción, si lo quieren ver desde otro punto de vista, es que quienes admiran la idiosincrasia del fútbol humilde son los que no han visto más de diez partidos por debajo de Segunda en toda su vida. Vamos, que hablan de oídas. Lo que aprecian es la imagen primitiva, bárbara, algo tribal. El fútbol como religión, como manifestación casi orgánica del orgullo de cada barrio, pueblo o ciudad. Y beben otro sorbo de su bebida macrobiótica.
No les hagan caso. Son quintacolumnistas de los espectáculos de masas, de la Champions League, de las Eurocopas y los Mundiales. Es el suyo un amor impostado. Las patadas, la virilidad, las rodillas maltrechas. Adoran lo humilde porque les recuerda al pasado, y aman el pasado solamente porque allí fueron más jóvenes. Pero sus mullidos glúteos jamás se van a posar sobre el incómodo cemento de un campo de Tercera División. No, eso sí que no.
Y, ¿saben qué? Tienen suerte. Porque el fútbol modesto es un auténtico pestiño.
Pasen, pasen, que se lo cuento desde mi muy humilde experiencia.
El fútbol que no es fútbol
Hablemos claro: el fútbol modesto no es fútbol. O, al menos, no es el mismo deporte que ustedes ven por tele repantingados en el sofá. Discutir sobre si lo real es la tortura que soporto yo cada domingo o lo que degustan los connaiseurs los miércoles a las 20:45 es materia para otro artículo. Pero vamos, que no tienen nada que ver.
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Buen artículo, Marcos.
Ni Torrelavega es tan fea (bueno, sí, pero yo y muchos la preferimos a Santander) ni la Gimnástica tan mala. Este año tendrás menos de treinta y ocho derbies, pero podrás tomar blancos caros en la capital y cortos en León.
Una amiga de la facultad tonteaba con el portero suplente del equipo de tu pueblo y recuerdo con ligera sonrisa el aura de deportista semiprofesional que se autoadjudicaba y cómo se cuidaba los fines de semana, para estar listo por si llegaba su pequeña gran oportunidad. La mía llegó durante uno de sus entrenamientos.
Comparto tu amor/odio al «fútbol» modesto, que he pasado muchos domingos incubando resfriados en campo aún más frío, con veinticinco mil butacas vacías. Al menos la cerveza aún tenía alcohol…
Que buen texto!, un disfrute….
Ya me parecía que era una declaración de amor incondicional hacia el equipo de tu terruño, a pesar de que al inicio, con tu despotricar contra el futbol me alarmé. Te compadezco. Somos esos héroes anónimos que ningún poema épico, ni film, ni novela conservará para futura memoria. Pero no importa. Este simple, democrático, meritocrático y rudo deporte integra socialmente, regala sueños, esperanzas y esos dolores que nos dan más fuerza para la próxima vez. Por estos pagos anda un Real Sociedad de Stroppari (vaya nombre que se han buscado) que me está sacando canas verdes. Esperemos lo mejor.
Me ha gustado mucho el artículo Marcos, y he ido corriendo a ver los goles de un grupo cualquiera de 3ª división:
https://www.youtube.com/watch?v=mXf2akUmh78
He visto buenos centros, pases en profundidad, vaselinas, y bastantes jugadas que me han sorprendido gratamente. Igual el clima y el barro del norte es una realidad paralela. Que puede serlo.
Que de recuerdos…El fútbol modesto, toda una lección de vida, solo soportable por tipos muy duros.
Excelente texto. Lo leo en México, donde el «futbol llanero» es así. Y supongo que la tercera división por ahí anda igual.
Pues me da pena, niños, y jóvenes, pasando media vida detrás de un balón, con las cosas que hay que ver, aprender, «CONOCIMIENTO», y el Fútbol, que no es deporte, lo tengo que ver a la hora de ir hacer las fotografías por mi trabajo, y oír a los padres las conversaciones, los gritos desde las gradas CONTRA CHAVALES DE 6, 7, 8, 12 años» «Esto es deporte», no me cuenten milongas.
TODO ATADO Y BIEN ATADO
Me ha gustado el artículo, pero lo que describes como tercera división no es del todo cierto. Eso es lo que tiene ser de una comunidad uniprovincial. Lo que has descrito equivale a la primera regional o en algunos casos a preferente, escalon por debajo y dividido en grupos provinciales en otras comunidades con mayor numero de provincias y un poco mas de nivel balonpedístico.
Recuerdo una visita en segunda b para jugar contra tu equipo, pero en Tanos. Bus de aficionados repleto, día por Torrelavega y al campo. A pleno sol, en una grada supletoria y a 35 grados. Mi equipo se adelantó, pero sabíamos que ibamos a perder. El hermano de Negredo nos metió varios goles y nos contentamos en el bus de vuelta porque nuestro máximo rival había perdido también.
Leed libros de historia del futbol. Los futbolistas de hace 150 años eran deportistas, los de hace 100 eran semideportistas, los hace 50 ya iban por el dinero. ¿Por que decir que es ahora?. Que tonteria escribir articulos tan poco pensados.
Cierto masoquismo hay, no lo pongo en duda… Pero es que todo eso que describes es el encanto en sí de un deporte: el vivirlo con amigos, las cervezas pre, durante y post partido, las risas al ver algún «tuercebotas» pero también el encanto de descubrir a algún talentoso jugador perdido en estas categorías, viajar y conocer los pueblos de la provincia, de tu tierra, las rivalidades, ¡todo!
Un saludo desde Jerez donde estamos redescubriendo el fútbol modesto.
P.D.: como dice un comentario arriba la tercera división ya hay un nivel a tener en cuenta… Los gorditos con clase están dos o tres divisiones por debajo.
El fútbol no es el deporte nacional ni los toros la fiesta nacional porque evolucionamos con los nuevos tiempos y eso está bien. Lo que no cambia con los años es la fiesta por la crítica sobre el mal gusto de las pobres gentes sin cultura y sin esperanzas por una vida propia mejor. La realidad es que demasiados culturetas se dedican a crear leyendas negras sobre la historia, las fiestas y los deportes de masas en vez de preguntarse ¿que otra cosa se les ofrece a la gente común para sentirse vivos? ¿A que clavo ardiendo se puede aferrar alguien que no tiene nada? ¿A las redes? ¿A las religiones al descubierto? Quizás sea que la actividad que más viva y feliz ha hecho sentirse a la gente en la historia de la humanidad sea el fútbol. Quizás ese partido perdido en algún lugar extraño y lejano de los centros culturales haga latir el corazón más rápido por la emoción, el corazón de un africano Congoleño o Saharaui. O de ese rostro asiático con sus pupilas salidas de las órbitas ante un gol de chilena. En una ocasión en el equipo que dirigía un muchacho de la calle que jugaba de delantero se le ocurrió hacer un gol magistral solo ante el portero, consistía en picar el balón por detras de su espalda y por encima de su cabeza y del portero cuando lo fácil hubiera sido rematar al palo largo del portero. El chico de la calle falló y yo le recriminé entonces el me dijo “ mister, y si lo hubiera metido”
El artículo me gusta, pero sí creo que exagera. En Cantabria puede llover «mucho» para un valenciano, pero no es «mucho». Y no creo que fallen tanto como se cuenta ni que haya tanta leña (excepto cuando hay). Muchos de mis amigos y conocidos juegan o han jugado en equipos que están por debajo de la tercera división o cualquier atisbo de profesionalismo y de todos modos hay «deporte». Y nombres tan épicos como Inter… de Rilán.
Inter de Rilán? La tercera división de Cantabria es la Champions en comparación con la liga campesina de Chiloé, donde ganado y futbolistas se turnan el campo y se confunden a veces
Yo creo que o el articulo habla de como era el fútbol modesto hace décadas o es que allí en el norte siguen haciendo lo mismo. Por lo menos aquí en el sur hasta los gorritos rasean la pelota y se juega al toque. Hay dureza pero sin malas intenciones en general y si pegas un codazo a posta te miran mal hasta tus compañeros. La España campeona y los Xavi, Iniesta y compañía han calado hasta la médula.El fútbol modesto ya no es lo que era y hasta en partidos de liga local se ven buenas jugadas y goles espectaculares, porque sobre todo en España hay mucho fútbol eso que no llego a nada con más fútbol que otros que llegaron.
marcos, me ha gustado mucho el articulo PERO ya que hablas de HISTORIA, no incurras en el error A PROPÓSITO de decir que la Gimnastica es el equipo más antiguo de La Montaña porque sabes que no es así. la gimnastica de 1907 desapareció y el deportivo torrelavega (actual gimnastica), se había fundado en la década de los años 20, se cambió de nombre a Gimnástica y comenzaron a decir que eran de 1907. de los clubes que hoy quedan en Cantabria, el mas antiguo es el racing y en Torrelavega el más antiguo es el Barreda. por mucho que los gimnasticos vengais contando una historia que sabeis que no es cierta
un saludo yrepito, buen texto
Marcos, fue un gusto leer tu artículo. Bravo.
Estas historias de Torrelavega me las contó años ha un amigo al que sus paisanos le llamaban El Ruso.
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