
Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista Jot DownSmart número 9
No para de sonarle el teléfono ni de saludar a gente. Estamos en un restaurante en el centro de Belgrado y lo mismo se abraza efusivamente con Zoran Filipovic, delantero del Estrella Roja y el Benfica, que pasaba por ahí, como nos señala con mucha discreción al actor que ha interpretado a Radivoj Korac en una película reciente sobre el genio balcánico. Tampoco falta un camarero que aprovecha el momento para pedir consejo porque un hijo suyo está empezando a jugar bien al baloncesto. Es Božidar Maljković (Otocac, Croacia, 1952), uno de los entrenadores más laureados de Europa, y el artífice de la Jugoplastika de Kukoc y Radja que no deja de aparecerse en nuestras pesadillas. Pedimos unas rakijas y un cordero y junto a Jordi Sampietro, formador de jugadores y entrenadores en Serbia en los campus de Belgrado Basketball, repasamos toda una vida dedicada no solo al baloncesto, sino a competir a cara de perro contra lo que se ponga por delante.
Cuáles son sus orígenes, de dónde era su familia.
Soy un caso muy difícil de explicar. Mi familia nació en Croacia y los mejores años de mi vida los pasé en Split entrenando a la Jugoplastika. Mi mujer es serbia, pero también con orígenes croatas. De modo que soy serbio, pero Croacia es fundamental en mi vida. Yugoslavia está dentro de mi corazón todavía. Era un gran país. Siento mucha nostalgia. A Belgrado llegué en el año 66. Mi madre aún vive, tiene ochenta y siete años, estamos cada día con ella. Y mi padre era militar, coronel. Lo que más recuerdo de él es que cada vez que me explicaba cómo llegar a algún lugar en coche me daba las coordenadas, como hacen en el ejército, y yo siempre me perdía con esa información, no la entendía. Acababa perdido en el campo. Siempre me peleaba con él por eso. Pero en realidad mi padre no tenía mentalidad castrense, era como un poeta. Muy buena persona. No era duro, como yo. De niño jugaba mucho al ajedrez con él, hasta que le gané; no quiso enfrentarse más a mí (risas).
Aunque una cosa que me trató de inculcar sí que me marcó. Trabajar duro, decía, ocurre solo cuando te sudan las muñecas, por la parte donde pasan las venas. Solo por ahí. Si te esfuerzas de verdad, sudas por esa parte. En serio. Lo comprobé una vez que construimos una casa de verano cerca de Split, trabajé como un animal en verano. No teníamos mucho dinero y yo soy hijo único, así que me deslomé para levantar esa casa. Llevaba tantos kilos encima que me temblaba todo el cuerpo, pero de repente lo vi, me estaban sudando las muñecas, y me puse a gritar a mi padre: «¡Milan! ¡Milan! ¡lo he conseguido!» (risas).
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Gracias por la entrevista. Es preciosa. Gracias.
Nunca ha sido alguien que caiga bien pero siempre hablan bien de él quienes le han conocido. Me creo y compro todo lo que dice, excepto lo de que la final de la Copa del Rey es mejor que cualquier partido de la NBA. Por competitividad sí porque se juega un título pero nada más. El 50% de la temporada regular de la NBA y el 100% de los play-off dan mil vueltas al baloncesto del resto del mundo por calidad e intensidad.
Maravilla
Yo le compro todo lo que dice, se ve un tipo sincero, reconociendo su lado seco y consciente de su valía sin ser prepotente. Lo de que la final de la copa del rey es mejor que la liga regular de la Nba es relativo. Si lo que quiere es deporte es mucho mejor. Si lo que quieres es pirotecnia lo tuyo es la nba.
Porque suben entrevistas antiguas como si fuesen nuevas, la respuesta de Gasol le delata…
Esta entrevista, brillante por otra parte, no es de ahora.
Gran entrevista a un mito del basket europeo. Pero decir que el tapón de Vrankovic a Montero » no se ve si es legal o ilegal….» sonroja
Antes de empezar la entrevista dicen que fue publicada en el número 9 de 2015.
Toda la razón Turu, pero el motivo sigo sin entenderlo y no es la primera vez en Jotdown, en cualquier caso que todo defecto de esta bendita página sea ese.