Música

Las esferas de Thelonious Monk

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Thelonious Monk, 1969. Fotografía: Cordon.

Yo lo que te digo es: toca a tu manera. No toques lo que el público quiere oír. Toca lo que tú quieres y deja que el público lo descubra después, incluso si les cuesta quince o veinte años. (Thelonius Monk)

Trabajar con Monk me acercó a un arquitecto musical del más elevado orden. Sentí que de él estaba aprendiendo de todas las maneras: a través de los sentidos, de la teoría, de la técnica. Le hablaba de problemas musicales y él se sentaba al piano y me mostraba las respuestas, simplemente tocándolas. Podía verlo y descubrir aquellas cosas que quería aprender. También podía ver un montón de cosas que hasta entonces no conocía en absoluto. (John Coltrane)

Toqué durante una semana con Monk. (…) Entraba en el club con el sombrero y el abrigo puestos, se sentaba en el piano y no nos decía nada. ¡Nada! No sabíamos ni lo que estábamos tocando. El contrabajista Jimmy Bond intentaba ver la mano izquierda de Monk para averiguar en qué tono estábamos. (…) Cada noche, Thelonious terminaba el repertorio y se marchaba sin haberse quitado en ningún momento el sombrero o el abrigo. (…) Hizo esto toda la semana, así que intentábamos entender lo que pasaba: «Tío, ¿es que nos odia? ¿Le gustamos? ¿Estamos tocando bien su música?». Pero, ¡eso era todo! ¡Nunca dijo una palabra! Nunca pude llegar a comprenderlo. (Albert Tootie Heath, batería de jazz)

Monk era una de los más maravillosos seres humanos que he conocido en mi vida. Era la persona más honesta, la persona más real. (…) Estuve en la India, estudiando en un asrama, y me di cuenta: «Wow… Monk es mi gurú. Es mi mentor». Me llevó a través de un montón de fases de entendimiento. (Sonny Rollins)

Lució, sobre esto no cabe discusión, uno de los más majestuosos nombres imaginables: Thelonious Sphere Monk. De entre todos los emblemas de genialidad asociados a su figura, fue el único que no podemos considerar mérito suyo, sino de sus padres. Todo lo demás, eso sí, fue el producto de una mente insondable. Se desconoce más sobre Monk que lo que se presume saber y se presume saber más de lo que se debería. Todos tendemos a psicoanalizar a las figuras que nos deslumbran, es verdad, y aunque nos equivocamos casi siempre, no deja de ser un error producto de la admiración. Pero ni sus propios músicos lo entendían, así que no podemos pretender entenderlo nosotros.

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7 comentarios

  1. Uno de los mejores artículos que leí de Thelonious Monk. Me inspira a dedicarle un programa con este maravilloso texto.

  2. Excelente artículo. Solo puedo felicitar al autor.

  3. A pesar de tener una educación y oido musical básico no me es difícil reconocer que esas disonancias y tiempos inusuales no hacen otra cosa que potenciar cualquier melodía en manera sobrecogedora. «Disonancias» no sería el nombre propicio, pero más que válido en esta apasionante historia ya que el personaje parece vivir en un mundo «disonante» en el cual se encuentra muy a su gusto para la delicia de quien lo escucha y lo observa. Muchísimas gracias por la divulgación.

  4. Muy buen artículo. No sabía de Monk jugando ajedrez; le gustaba jugar basket en su barrio, y era muy bueno al pingpong.

  5. Edgar Rojas

    De los mejores artículos que he leído acompañado de exelentes referencias con videos que ilustran su contenido y te llevan a la escencia de Mink.

    Felicitaciones!

  6. Francisco Posadas

    Muchas gracias por el artículo. Es magnífico. Sabe usted de lo que habla. Yo soy un pianista aficionado y soy hermano de Monk desde el primer disco (bueno, casette) que oí: el de Duke Ellington. Desde ese primer cassette a hoy han pasado 40 años y sigo sintiendo lo mismo, sólo que hoy puedo tocar (bueno, casi tocar) 40 temas de este hermano que tengo. Todo lo que usted dice es acertado. Yo ya decía hace mucho, siendo casi ignorante, que Monk tocaba “mal a posta”. Hoy matizaría la frase, pero la esencia es esa: tocar mal para tocar bien. Es como el cirujano: no hay buena operación sin rajar al paciente. Me llama muchísimo la atención la dificultad que veo en mi entorno cuando quieren interpretar a Monk los músicos que me acompañan, o a los que escucho. Algunos a lo más que se acercan es a imitar sus defectos, sin lograr sus virtudes. Yo no soy buen pianista, vale, pero capto a mi manera sus virtudes. Para mi, tocar su música no es nada difícil. Su esencia melancólica me resulta natural. Y su sentido del humor! …omnipresente. No se puede entender a Monk sin comprender que era un cachondo. Sí, en el artículo me ha faltado sólo una cosa: el humor implícito en toda su obra. Monk es un iconoclasta. Sus baladas no son de amor. Son un monumento al humor urbano. Art Déco como Ask Me Now o Pannonica, llenas de aristas o Art Nouveau como Ruby My Dear, llena de curvas.

  7. Excelentísimo artículo. Los links de youtube completan formidablemente la información escrita. El video de Protocole de Scofield, una perlita. Muchas gracias.

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