
William Edgar Smith, un estudiante de ingeniería de cerámica técnica, solicitó en 1927 una plaza para ingresar en la universidad pública del Instituto Tecnológico de Georgia (o Georgia Tech). Su demanda fue aprobada pero algún desliz a la hora de gestionar el papeleo propició que en el buzón del chaval aterrizasen dos formularios de inscripción. Y entonces a Smith se le ocurrió algo mucho más divertido que informar sobre el error: rellenar ambas inscripciones, una con su nombre real y la otra con un nombre inventado, George P. Burdell. Smith se tomó tan en serio la broma como para apuntar al ficticio Burdell en las mismas asignaturas que él tenía pensado cursar. Y también como para sacar adelante su carrera y la de Burdell al mismo tiempo gracias a la ayuda de sus amigos, realizando las tareas por duplicado, con ciertas modificaciones para no ser pillado por los tutores, y entregando dos exámenes distintos durante las evaluaciones. Tanta dedicación logró que, a la altura de 1930, aquel Burdell que nunca existió se sacase la licenciatura legalmente e incluso hubiese sido invitado a formar parte de la ANAK, una sociedad secreta del Instituto Tecnológico con muchísima solera y tradición. Unos cuantos años después, Burdell remató el asunto sacándose también el máster.
Pero el currículo de Burdell no se detendría ahí. En algunas guías deportivas apareció listado como jugador oficial de los equipos de baloncesto y fútbol universitario. Durante la Segunda Guerra Mundial su nombre figuraría como miembro de las tropas aéreas de la Octava Fuerza Aérea que encaró a la Luftwaffe y bombardeó a los ejércitos alemanes. A finales de los cincuenta, el periódico más importante de Georgia (Atlanta Journal-Constitution) anunció el compromiso oficial de Burdell con Ramona Cartwright, otra entidad ficticia ideada por las estudiantes de la reputada universidad Agnes Scott. En el 2001, La revista Time realizó una encuesta pública para determinar a la «Persona del año» y Burdell encabezó las listas durante cierto tiempo hasta que algún señor muy serio y hosco se dio cuenta de la chanza y decidió que en el concurso no podían participar seres de ficción.
Burdell también figura como miembro de la cúpula directiva de la revista de humor Mad durante doce años, como barítono en el álbum oficial de Jesucristo Superstar, como integrante del coro en el disco There Is a Place, como delegado alternativo en la Convención Nacional Demócrata de Georgia, como dueño de un montón de tarjetas de crédito y cheques de dudoso origen, y como alias recurrente en infinidad de sitios. Su hijo, George P. Burdell Junior, optó por seguir los pasos del progenitor y también aparece listado como profesor en los registros del mismo Instituto Tecnológico de Georgia. En la actualidad, a los novatos y recién llegados a la Georgia Tech se les presenta la figura del George P. Burdell original como uno de los alumnos más excelsos que pisaron el centro. En 2015, Barack Obama dio una charla en las instalaciones del lugar y explicó con guasa que le habían prometido presentarle al eminente Burdell, pero que nadie fue capaz de localizarlo.
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