Arte y Letras Cómics Entrevistas

Emilio Bernárdez y Natalia Mosquera: «Imaginarme a alguien leyendo un cómic de La Cúpula en una tablet me parece una aberración»

La Cúpula para JD 0

Lo mismo que unos se vanaglorian de haber introducido a la generación de los sesenta de escritores latinoamericanos, La Cúpula fue la editorial que más autores de cómic independiente ha traído a España. Ejemplos como Bagge, König o Tatsumi, que nos llegaron a través de las páginas de El Víbora, son clásicos de la literatura universal en el género de las viñetas. Después de mantenerse en un país que lee poco, intentar que los lectores evolucionasen con ellos generación tras generación y atravesar la crisis del sector en todo el mundo, La Cúpula cumplió el año pasado cuarenta años sin cambiar su filosofía. Una puesta por la autenticidad y lo genuino del que realmente tiene algo que decir, quien quiera que sea. Vamos a su oficina en Barcelona, rodeados de originales, para que Emilio Bernárdez y Natalia Mosquera sean los que, por esta vez, cuenten una historia: la suya.

¿Qué hacía Emilio Bernárdez a finales de los setenta? Justo antes de que empezara todo el sarao.

Pues yo era electricista, fontanero, instalador de gas… Ya sabes, lo que aquí en Cataluña se llama el lampista. Eso es lo que era yo, es una magnífica profesión para quien le guste, pero no lo que quería ser. Era lo que tenía que hacer para comer. En los ratos libres, cuando salía de allí, me iba a trabajar a librerías especializadas en cómic. Ayudé a Jaume Fargas en Zap 275, estuve en la librería Makoki. En esta época apareció El Víbora y ayudé a Josep Maria Berenguer a sacarlo. Recuerdo que un día se presentó en Zap 275, yo estaba haciendo una suplencia a Fargas, me dijo que quería hacer una revista de cómic, que conocía a Crumb y a Shelton, pero que no tenía ni idea de qué autores similares había en España. Le recomendé a Nazario, Martí, Max, Roger… una serie de autores. El resto de la información la sacó de Makoki y de Felipe Borrallo. Digamos que estuve en el embrión de la fundación. Cuando se hizo la presentación en el Magic estuve allí vendiendo revistas, luego empecé a hacer una sección crítica en colaboración con Felipe Borrallo de fanzines y cosas interesantes.

¿Cuáles son las lecturas que más te marcan? ¿Con qué empiezas?

Si me hablas de la infancia probablemente fuera El Capitán Trueno y El Hombre Enmascarado. Más tarde, a partir de los dieciocho años, más o menos, descubrí los cómics underground que hacía Nazario, que hacía la gente de El Rrollo y todo eso. Ahí flipé en colores. En los libros de la editorial Fundamentos, creo que se llamaban ComixUnderground, normalmente dirigidos por Luis Vigil, leí a Crumb y a Shelton. Yo no sabía que estaban medio censurados entonces, pero ahí fue donde descubrí el cómic que me interesaba. No quería que me hablaran de superhéroes, me interesaban las historias de gente de la calle, que fueran fumetas o no era secundario, pero críticas con la sociedad del momento.

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2 comentarios

  1. Bona!

  2. Pingback: Jack Kamen, science fiction and pin-up artist, and his son, Dean, inventor of the seagway and the bionic arm – News Archy UK

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