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En la continua regurgitación que es la historia de la música popular, en la segunda mitad de los ochenta hubo un breve periodo de fiebre discográfica por el revival glam que había aparecido diez años antes en Los Ángeles. La ciudad tenía tradición. La sala Rodney Bingenheimer’s English Disco había sido un lugar mítico de toda la escena mundial. En uno de los muchos intercambios que se dieron entre Estados Unidos y Reino Unido, un tipo que trabajaba en Mercury, Rodney Bingenheimer, abrió esa discoteca en Sunset Boulevard con la intención de importar el naciente glam británico a California e hizo historia.
Por el garito pasaron Bowie, Marc Bolan, Queen y coetáneos y siempre se pincharon singles de glitter rock. También se daban cita en su pista las groupies más famosas del momento, que se mezclaban con una asistencia de peña en plataformas, lentejuelas, maquillaje y ropa de segunda mano o cogida directamente de la basura. Un look rompedor lo era todo y las actitudes chulescas rockeras se componían de travestismo y un narcisismo delirante. Un par de películas ya han tratado de explicarlo torpemente.
En 1974 la cosa ya tocó a su fin. Se celebró una fiesta para enterrar la moda, la noche Death of Glitter y en 1975, cuando la gente que acudía al local estaba interesada en todo lo que allí ocurría menos en la música, se chapó el garito. En los siguientes años se produjo el auge del hard rock y el heavy metal en sus múltiples vertientes y aparecieron géneros nuevos como pop de nueva ola, el punk y el hardcore.
Como se pudo ver en el documental The Decline of Western Civilization Part 1 estos dos últimos géneros eran un pelín problemáticos. Donde había un concierto, había peleas, navajazos, lo típico, gente alcoholizada fuera de control, lo que llevó a los dueños de los locales a no contratar shows de grupos de ese palo. Se impuso un sistema de bolos que consistía en pagar por tocar. Así se impidió el paso a los grupos más tirados, que eran esos, y se dejó vía libre a otra nueva tribu urbana: los imitadores de Van Halen, el grupo que había recogido el testigo de banda más grande de América de las por aquel entonces temblorosas manos de Aerosmith.
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Desde luego la aparición de FP en «The Decline… 2» es casi tan memorable como la de Chris Holmes de W.A.S.P. (aunque éste último por lo patético de su alcoholismo) Lemmy o KISS curiosamente no estuvieron a la altura de lo se esperaba de ellos, Simmons y Stanley parecían parodias ridículas de lo que alguna vez fueron y a Lemmy se le fue la mano con su pose de tipo duro. Lo que importa de esa película realmente son la panda de losers con ínfulas de rockstar y los promotores y periodistas amateurs que les apoyaban y que curiosamente leí hace poco en la imprescindible web Metal Sludge, que algunos se han convertido en figuras relevantes en el negocio.
Respecto a Faster Pussycat, nunca me gustaron; los respeto pero nunca he soportado la voz de rata de Taime Downe. Después de la separación de FP lo intentó con una banda gótico-industrial llamada The Newlydeads y a comienzos de los 2000 simplemente les cambió el nombre por Faster Pussycat entablando una batalla con sus ex-compañeros que a su vez, formaron otros Faster paralelos al estilo de las mil y una formaciones de LA Guns aunque éstos no prosperaron y finalmente Taime se quedó como único «Faster» oficial, aunque Brent Muscat participó en la primera reencarnación en un intento fallido de Taime por legitimar un poco ese «regreso».
Siguen girando regularmente aunque nunca fuera del circuito nostálgico en salas de 200 personas y poco más. No obstante, Taime Downe sigue cultivando su otra faceta que es de la come realmente, que es la de empresario nocturno en Los Angeles.
Tampoco se le puede reprochar. Otros grupos de su misma generación han caído en reuniones mucho más lamentables y giras tercermundistas como aquel «Glam Slam» que pasó por España donde un cartel presentaba a tres bandas que realmente eran un mismo grupo que tan solo cambiaba de cantante y repertorio.
Hay gente pa tó, menos mal.
Que bonito leer esas referencias a Wrathchild. Wrathchild UK, espero, que eran los buenos.
la duda ofende
Brutal epoca y como en toda escena hay cosas buenas y otras no tanto!…pero esa actitud es lo q falta hoy en dia….la d creerse una rockstar y comportarse como ellas…..o forajidos al margen d la ley!….puro rock and roll!