Arte y Letras Historia

La última frontera de los hombres perro

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Ilustración (detalle) de Leon Bakst para La Bella durmiente, 1922. Imagen: DP.

John Allen Chau se despojó de sus ropas antes de entrar en el agua para intentar, una vez más, cumplir la misión de llevar la palabra de Dios a los habitantes de la isla Sentinel del Norte. A pesar de los funestos fracasos precedentes y de su propio miedo a la muerte, el deseo evangelizador pesó más en su determinación. El 17 de noviembre de 2018, lectores de todo el planeta desayunaban con el drama de la muerte de John, asaeteado por indígenas hostiles. La sociedad civilizada y tecnológica descubría de pronto un desconocido reducto de cazadores-recolectores en un ignoto lugar del Índico. Una tragedia más propia de tiempos remotos que despertó un febril interés por aquel grupo anacrónico que defendía con uñas y dientes su aislamiento del mundo moderno. ¿Quiénes eran aquellas gentes desconocidas? ¿De dónde procedían y cuál era su historia? 

También en noviembre, pero en esta ocasión del año 1492, el almirante Cristóbal Colón se encuentra explorando la isla de La Española. Entre sus muchas preocupaciones, una no menor es encontrar alguna prueba inequívoca de que, tal como había predicho, ha llegado a las Indias dando la vuelta al globo terráqueo. Los habitantes locales le han hablado de «los caniba o canima, y dicen que viven en esta isla de Bohío [La Española], la cual debe de ser muy grande, según le parece, y cree que van a tomar a aquellos a sus tierras y casas, como sean muy cobardes y no saber de armas […] temiendo que los habían de comer [a los indios con que habló Colón], y no les podía quitar el temor, y decían que no tenían sino un ojo y la cara de perro, y creía el almirante que mentían, y sentía el almirante que debían de ser del señorío del Gran Can, que los cautivaban» (Diario de a bordo, 26 de noviembre de 1492).

A pesar del prudente escepticismo de Colón, un hombre ilustrado de gran capacidad crítica, es muy probable que las referencias a la antropofagia, la belicosa agresividad y los rostros caninos le provocaran un pequeño vuelco en el corazón y un dilema entre su raciocinio y las ganas de creer. Ya fuese literal o una traducción contaminada por las ideas de los intérpretes, se trataba de una descripción muy familiar para los españoles. Una pista que, de confirmarse cierta, los situaría fuera de toda duda en la India.

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2 comentarios

  1. La imagen de San Cristóbal cinocéfalo, una de las cosas más sorprendentes que vi cuando viajé a Grecia, se encuentra en el Museo Bizantino y Cristiano, de Atenas. Excelente artículo.

  2. Esa triste y dramática historia de Chau tendría que obligar a la iglesia a meditar sobre su jamás abandonada misión apostólica de llevar la verdad y salvación a todos los rincones del planeta.

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