Arte y Letras Historia

Las guerras del Opio: cuando el gigante chino despertó de su letargo

oie KiezOjq12HwV
Fumadero de opio, China, 1901.

Conceda Su Alteza, en el mismo momento de recibir esta comunicación, informarnos lo más prontamente posible del estado actual de la cuestión, así como de las medidas que estéis adoptando para detener ese mal llamado opio. Por favor, que vuestra respuesta sea rápida. De ningún modo pongáis excusas o lo dejéis para otro día. Se trata de una comunicación de la mayor importancia.

PS: incluimos como anexo un resumen de la nueva ley que estamos a punto de aplicar:

—Sobre cualquier extranjero o extranjeros que traigan opio a la China continental con intención de venderlo: el responsable principal será decapitado, sus ayudantes serán estrangulados, y toda propiedad hallada a bordo del barco será confiscada. Se concede el periodo de un año durante el cual, si alguien trae opio por error pero voluntariamente lo declara y lo entrega, será absuelto de todas las consecuencias de su crimen. (Extracto de la carta de Lin Hse Tsu, comisario imperial de China y gobernador de Cantón, a la reina Victoria de Inglaterra, 1839).

El 11S de la China imperial

El sueño había terminado. El espejismo de la Gran Muralla, de la milenaria inviolabilidad del Imperio, se había desvanecido para siempre. En 1860, un contingente —no especialmente numeroso— de tropas británicas y francesas profanaba uno de los sacrosantos símbolos de la dinastía imperial china: el fastuoso Palacio de Verano, erigido en las afueras de Pekín por el pretérito emperador Qianlong. Los chinos se sintieron profundamente sobrecogidos por aquel suceso. Para ellos, era como asistir a una pesadilla: por causa de aquel inesperado saqueo, en cuestión de horas, toda una cultura milenaria fue sacudida hasta sus cimientos. Las gentes del vasto Imperio chino, una nación autosuficiente que antes había contemplado con desdén al lejano mundo exterior y para la que todo extranjero era un «bárbaro», asistían ahora atónitas al angustioso espectáculo de unos soldados extranjeros que destruían una de las joyas más representativas de su ahora resquebrajada autoestima cultural, y saqueaban codiciosamente los tesoros alojados en aquellos palacios construidos para el descanso exclusivo de los divinos emperadores. ¿Por qué, se preguntaban los chinos, estaba sucediendo algo así? ¿Acaso los cielos los habían abandonado? ¿Cómo era posible que su nación, que para ellos había sido el auténtico centro del universo durante miles de años, estuviese sufriendo un ultraje de semejante magnitud a manos de un puñado de bárbaros sucios e ignorantes? ¿Cómo era posible que no respetasen la noble y serena belleza de aquellos sacrosantos lugares? ¿Por qué se llevaban hasta el último objeto que podían almacenar en sus barcos, y por qué lo incendiaban y lo destruían todo después? ¿Eran aquellos saqueadores hombres, o animales? ¿Por qué la honorable y civilizada China, que por entonces contaba más de trescientos millones de habitantes, no había podido impedir aquella violación, aquel insulto perpetrado por un rebaño de bestias con forma humana?

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

13 comentarios

  1. Maestro Ciruela

    A esto, antes se lo denominaba como «Instruir deleitando». ¡Fastuoso! Esta noche me busco «55 días en Pekín» y me la vuelvo a poner…

  2. Una pasada de artículo, si señor.

  3. thegafapastatroupe

    Mi más sincera enhorabuena por el artículo. Conciso, claro y entretenido.

  4. Un tema, el opio era producto de venta libre en la Inglaterra de la época.

  5. John Dalton

    Un artículo maravilloso. Enhorabuena

  6. He disfrutado mucho la lectura de su artículo, de verdad. Contenido y forma me han encantado. Tal vez pueda usted aún corregir lo que creo ser una pequeñísima errata: «habían dos», que me ha, de manera insidiosa y mezquina, quedado atravesado en la garganta.

  7. Pedro Angel

    Grande artículo! Pero los prejuicios económicos del quarto párrafo lo estropearam.

  8. Pingback: Recientemente el escritor nazionalista... by @AVardulia - Twitter Threads by Threadix

  9. El mejor artículo sobre el tema que he leído y encima ameno e interesante. Muchas gracias.

  10. Felicitaciones. Un articulo con un gran análisis y excelente narrativa.

  11. Pingback: Recommended Links of the Week (N°672) - UnliHow

  12. Pingback: Enlaces Recomendados de la Semana (N°672) – NeoTeo

  13. Pingback: Kowloon: donde nunca pasa nada bueno - Jot Down Cultural Magazine

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*