[Palestina es un territorio no reconocido por la ONU formado por dos regiones: la Franja de Gaza y Cisjordania. La primera se encuentra al sur de Israel y está bloqueada por el ejército hebreo. La segunda se sitúa al Este y, aunque no está bloqueada, está separada de Israel por un muro que impide la libre circulación de un territorio a otro. Además, el suelo de Cisjordania está controlado, en su mayoría, por Israel, que ha construido más de 120 asentamientos judíos. El principal acceso a Cisjordania desde Israel está en Jerusalén, ciudad controlada a día de hoy por Israel y desde la que se puede entrar a Belén y Ramala a través de los controles militares. Todos los nombres y lugares que aparecen en este texto son reales]
Esta es una guía dirigida a ese joven periodista que todavía cree que puede vivir haciendo reportajes por su cuenta, vendérselos a medios de comunicación que los quieran publicar y, con el dinero que le paguen por ello, llevar a cabo su siguiente viaje para el próximo reportaje. Y así.
Es a ti, joven periodista que crees en todo ello, a quien dedico este manual que, en unos pocos y sencillos pasos, te permitirá realizar un reportaje de óptima calidad en Tierra Santa. Lo sé, Palestina ‘no vende’. Está todo contado. Los editores, esas personas de mails monosílabos, ya conocen toda la problemática de arriba a abajo y la han publicado cientos de veces. “¿Reportaje de Palestina? Ya lo hemos contado”.
Por lo tanto, este viaje, joven periodista, tiene un único objetivo: entrenarte. Sentir que estás haciendo un reportaje aunque no vayas a colocarlo en ninguna parte. Es necesario foguearte para cuando te toque hacer uno de verdad y para ello ningún lugar mejor que Palestina y, más concretamente, Cisjordania. ¿Por qué? Muy fácil, joven periodista. Hacer un reportaje en Palestina es fácil. Extremadamente fácil. Sólo tienes que seguir las instrucciones de esta guía.
Los palestinos
Lo primero que debes tener en cuenta es que los palestinos podrían hacer el reportaje por ti. Ya saben lo que quieres, a por lo que has ido, y te conducirán directamente a ello en cuanto les expliques que eres periodista. No sólo eso: pueden darte los titulares. Los palestinos dan un titular cada dos frases y además buenísimos, de los que encajan perfectamente con el estilo actual de periodismo: exagerados, indemostrables, no contrastados. De modo que no te hagas el héroe, ni siquiera el intrépido reportero, sólo déjate guiar por ellos. Han sido tantos y tantos los periodistas que han ido a entrenarse a Cisjordania antes que tú que los palestinos saben perfectamente lo que has ido a buscar. En ningún otro lugar te lo van dar tan masticado.
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Es verdad, no hay ningun conflicto que haya sido tan cubierto como el palestino- israeli. Y casi siempre con información muy poco contrastada y bastante sesgada. Se han hecho miles de reportajes. La CNN llego a regalarle camaras de video domesticas a los jóvenes palestinos para que grabaran los hechos que parecían interesantes para sus noticieros… y asi de resultaban muchos de esos reportajes. Hay muchos otros conflictos mucho mas sangrientos y mas terribles, pero los reportajes y el interes por los mismos ha sido casi anecdotico. Israel es una democracia y con un nivel de vida tipo europeo, alli los reporteros se pueden instalar y trabajar con las comodidades de estar en un lugar poco peligroso y tienen sus derechos garantizados, no como en Kabul o como en Cachemira y en territorios de los Kurdos. Ha sido la panacea de los «reporteros de guerra», un rato en las zonas con problemas y a la noche a las discotecas de Tel Aviv o los los buenos restaurantes de cualquier ciudad de Israel donde todo queda cerca, porque ese pais es apenas mas grande que la provincia de Madrid.
Tambien hantenido garantizado el interes del publico ya que desde hace un tiempo, contra Israel se vive mejor, en especial para los periodistas que han encontrado ese filon que representa el antiisraelismo, donde hay una salida politicamente correcta para el inconfesable y a veces inconciente antisemitismo.
Aqui pego un link para que los que quieren entender el conflicto puedan tener otra mirada sobre el mismo. Y tambien propongo que los periodistas que quieran cubrirlo busquen otro tipo de noticias por alli, como de que manera resuelven sus diferencias los distintos bandos palestinos, o como tratan a sus mujeres en Gaza, o como educan a sus hijos, o que han hecho con las ingentes sumas de dinero de las ayudas internacionales. Tambien que investiguen porque en un entrono de igual cultura y religion siguen como refugiados por tercera generacion… o porque no se autoproclamaban palestinos y ocupados cuando antes de la Guerra de los 6 dias estaban «ocupados por Egipto (Gaza) o por Jordania (Ciosjordania) .
Pego un link que creo es interesante que lean los que quieran hacer periodismo de informacion sobre este conflicto.
http://www.lanacion.com.ar/1377284-facil-de-entender-dificil-de-arreglar
Saludos.
Es increíble la forma tan egocéntrica que tienen algunos de pensar… por lo visto, jose david, quieres que «Tambien investiguen porque en un entrono de igual cultura y religion siguen como refugiados por tercera generacion…»
te preocupa por qué se llama todavía refugiados a los palestinos de 3a generación que echaron de sus tierras… ¿no es mucho más preocupante que se utilice en israel la ley del «retorno»… haciendo referencia al supuesto derecho que tiene cualquier argentino, norteamericano, ruso, polaco o etíope a poder «¿regresar?» a «¿su?» tierra… después de más de 400 generaciones…?
Esa es una de las absurdas excusas de los sionistas para ocupar una tierra ya ocupada…
Ahí está la madre del cordero… lo demás son cortinas de humo… propia, por otro lado, de la propaganda sionista…
Si todo está contado…. ¿por qué siempre se generan tantas noticias sobre el conflicto?
La verdad es que un conflicto muy pero muy complejo. Yo he vivido en Israel casi 2 años, no soy judía (no sé porque lo matizo) y creo que a veces nos olvidamos siempre de contrarrestar las opiniones de los «supuestos malos», no?
Al menos en el tema de Hebrón… en la guía para el periodista se menciona… ¿Para qué hablar con ellos si nunca quieren contestar?
Después de mi experiencia en Israel, quise ir a Nablus al los campamentos de refugiados… pero creo que la odisea del aeropuerto de Ben Gurion (Tel Aviv), me frena…. Lo he llegado a pasar tan mal… que me cuesta volver a ese país por ello….
Para los que no la hayan visto… Os recomiendo la película «Etz Limon» (El Limonero)
http://youtu.be/NHspB5ErLtg
Saludos
@sendaqueen
Enhorabuena por el post. Aunque no he acabado de entender el sarcasmo sobre si vende o no el reportaje, creo que me has contado un montón de cosas en un tono distinto al habitual.
Me parece que el artículo rebosa cinismo. Hablar del sufrimiento real de los palestinos con un tono similar al que utilizaríamos cuando una mosca se pone pesada y se posa en nuestra comida, es una burla. La reiteración de las denuncias por parte palestina tampoco es un argumento. O alguien se imagina que despreciáramos las denuncias hacia los niños, o la trata de blancas o hacia las mujeres, por reiteradas. De igual modo ¿podriamos ridiculizar,o minusvalorar el holocausto por que ya hemos visto demasiadas películas del tema? Claro que no! Hace unos años que visite el campo de concentración de Dachau, y el año pasado estuve en Palestina. No seré yo quien caiga en la mentira de comprar la magnitud de ambas tragedias, pero si algo me traje claro de los dos viajes es que hemos de seguir denunciando la barbarie, la injusticia (por supuesto también las que puedan cometer los palestinos) Leer su artículo negacionista me ha reafirmado en mis convicciones.
No se que pretende con este artículo, mi sensación es un ligero aire de cinismo exacerbado sobre la actuación de algunos palestinos. ¿No es acaso normal que ante una situación de extremo bloqueo, pobreza, miseria y opresión se recurra a la picaresca para poder vivir?.
Si además de eso en españa ya sabéis mucho.
Un reportero israelí. No es especialista en nada pero escribe con un estilo atractivo y provocador. De España sabe lo básico, pero mitifica los ideales de los movimientos de liberación, la lucha de los pueblos, el débil contra el fuerte, la resistencia a la colonización física y cultural… Ya tú sabes: la influencia generacional de medios y academia, el consenso de crítica y público. El reportero israelí visita el País Vasco.
Con una inmutable predisposición ideológica que le hará caminar por las sendas más transitadas sin cuestionar ni una coma, aceptar y proclamar verdades de una sola frase que quepan en una pancarta, y evitando en todo momento otra cosa que no sea una presentación monocromática y simplista de un problema complejo y poliédrico, se lanza a la aventura de escribir un articulito, arriesgado en su tono y planteamiento (algunos lo tacharán de cínico), pero conservador, conformista y predecible hasta la grima en las ideas y la perspectiva que presenta.
Con un conocimiento del tema en cuestión que parece limitado a una visitas a la hemeroteca de Egin y a fanzines de grupos radicales, traza la siguiente línea argumental:
– Un supuesto territorio ancestral con aspiraciones de independencia desde la noche de los tiempos. Ninguna referencia histórica, ninguna perspectiva que contraste afirmaciones tan sesgadas. Ninguna visión inconformista o plural
– Una ocupación brutal y antidemocrática, por un vecino expansionista y fagociador. Ni un pero, ni medio quizás, sin alternativas, sin dar voz a otros
– Un parlamento títere, unas elecciones de pandereta que excluyen a una buena parte de su sociedad y sus partidos: a los irreductibles más puros que se resisten a las componendas con los españoles. Nada que decir de los métodos de los violentos, de las razones de esa exclusión, de lo altamente dudoso de las buenas intenciones de los verdugos que le venden la moto. Nada que mencionar de los constitucionalistas que se consideran las verdaderas víctimas y no parecen haber recurrido a poner bombas en supermercados. A esos que les den.
– Sus fuerzas de ocupación en tenebrosas fortalezas rodeadas de muros y alambradas (Intxaurrondo) donde se practican innombrables torturas (miles de denuncias, casi ninguna considerada por los tribunales de los ocupadores). Por supuesto, ¿para qué hablar de que los muros y las alambradas no agreden sino que defienden de la agresión, o de las masacres practicadas contra esos policías a los que se deshumaniza como brutos irracionales?. ¿Para qué poner en cuarentena reclamaciones de grupos extremistas con discurso violento y métodos terroristas contra las instituciones de un sistema que se reconoce como garantista y democrático?. ¿Qué nos debe impedir aceptar las tretas propagandísticas expuestas una y mil veces de esos grupos totalitarios a los que el reportero no somete al mínimo análisis crítico que le pueda desviar de su línea unidireccional?
– El recurso sentimental de los refugiados en el País Vasco francés, el acoso, las vidas rotas. Si, “refugiados” asentados en sus casas desde hace 40 años, escapados de un estado democrático… ¿qué importa?. Detalles, detalles… Sin mención a los otros que tuvieron que huir de la violencia de esas almas puras que el reportero retrata sin pecado concebidas. Los vascos escapados a otras partes de España para evitar la amenaza, el acoso, para escapar de los intolerantes.
– La juventud ocupada, con sus experiencias de represión, la policía colaboradora con sus pasamontañas para ocultar su miedo colaboracionista y dar impunidad a su brutalidad. Las fuerzas militarizadas del ocupante, la humillación de los controles continuos. Ninguna referencia a las razones para aplicar esas medidas de seguridad. A las vidas que protege. A que el estado democrático tenga derecho a defenderse dentro de la ley y con principios de comportamiento que nunca han aplicado, ni piensan aplicar, los terroristas, los fascistas exaltados que se nos hace pasar por idealistas libertadores.
– Los presos políticos dispersos por España, el inhumano maltrato a sus familias, los tribunales de excepción (la Audiencia Nacional), las leyes antiterroristas sin respeto a derechos fundamentales mínimos. Ninguna mención a las víctimas del terrorismo etarra, a la barbarie. A la colaboración necesaria de grupos próximos que incitan al odio y enaltecen los métodos de los salvajes . A que las fuerzas de orden hacen su trabajo en las condiciones más difíciles ante en peligro continuo de un enemigo que no juega con las reglas del derecho, ni con ninguna otra regla.
– Y, claro, los colonos, los maketos, ese cuerpo social exógeno resultado de un plan preconcebido por el estado ocupante para diluir y corromper desde dentro a los vascos y la identidad indisoluble entre un pueblo y su tierra, procediendo a su españolización forzada… ¿Hace falta seguir comentando, o simplemente debatir si se trata de un ejercicio de simplismo ingenuo o manipulación perversa?…
–
Esta es la crónica. La publica en un medio transversal, dinámico, vanguardista e intelectual. Y ahí queda eso
El artículo expone algunos hechos sencillamente falsos y demasiadas medias verdades.
Puede encontrar una respuesta informada en el siguiente enlace:
http://politikon.es/neoconomicon/2011/12/11/el-periodismo-como-excusa/
La dirección de Jot Down declinó amablemente publicarla en su página.
Mi respuesta a la réplica de Andrés von der Walde:
http://politikon.es/neoconomicon/2011/12/13/replica-de-nacho-carretero-sobre-palestina/
Saludos a todos y gracias por los comentarios.
Menos mal que has respondido, porque el artículo del susodicho es de traca. Te acusa de no haber estado en Naplus pero no se yo si él conoce mucho esos territorios (o sólo la propaganda que su país le vende).
Datos macro, datos micro, teencndias, soportes, resistencias… toda esta retórica para adornar una economía de casino que, además, está teledirigida.El capitalismo es en sí una burbuja, alimentada por un montón de países que nos ceden sus recursos (nuestro P.I.B.)y a cambio les dejmos un agujero negro.Impar y rojo…Salu2.Vota el comentario: 0 0
O sea que Palestina es un campo de pruebas para periodistas. No entiendo el sentido del reportaje. Creo que la ironía y el sarcasmo sobran cuando se habla del drama de mucha gente, no sólo los que aparecen en este reportaje. Invito al intrépido reportero-profesor a pasarse también por Gaza. Yo también le puedo pasar algunas historias para que escriba otra pieza maestra. Incluso puedo darle nombres de niños que han muerto en el pediátrico de Nasser pero, seguramente, no le interese a nadie.
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Así da gusto abrir cajones.
¿Gaza está bloqueada por el ejército hebreo? Es una forma de decirlo.
Creo que son 11 los kilómetros de frontera que comparten los gazanos con sus hermanos egipcios.
Grandioso este artículo, de lo mejor del año, JotDaun.
Buenísimo artículo.
Sobre los comentarios habría que decir se podrían dividir en dos: Los realizados por religiosos (de religión marxista) y los no religiosos. Los religiosos nunca contemplan la posibilidad de permitir que otros cuenten otra cosa diferente a lo que ellos creen. Recurren al insulto con bastante frecuencia. Y siempre, siempre, utilizan las mismas frases aprendidas a base de repetirlas como un mantra dentro de los círculos sociales que les alimentan. Para ellos este mensaje: Existen otras creencias, otras religiones, no sólo la vuestra. Dejad en paz a los demás con su verdad, con su creencia. Para vosotros vuestra religión no existe, porque la vuestra es «La Verdad». Para vosotros lo vuestro no se trata de un conjunto de creencias. Lo sabéis. Lo habéis vivido. Habéis estado allí. Estuvisteis con Lenin. Estuvisteis en los campos de concentración nazis. Estuvisteis con Colón cuando llegó al Nuevo Mundo. La realidad es que lo habéis leído en vuestros libros, los de vuestra religión. Lo habéis visto en vuestras cadenas de TV verdaderas, como las del grupo Mediaset (La Sexta, Tele5, La Cuatro). Os lo han contado vuestros presentadores (Iñaki Gabilondo, Gran Wyoming, etc). Y como vuestra religión es «La Verdad», la queréis imponer a los demás. Porque «La Verdad» es la vuestra, y ofende porque es verdad. Y si insultáis ofendéis porque decís «la verdad». Y si imponéis vuestra religión a través de la imposición de las urnas, «¿Qué más da? Al menos sabrán estos ateos cuál es La Verdad. Y si no abrazan La Verdad, que se mueran. Los datos poco importan si no dicen lo que yo quiero oir.»
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