Humor snob Ocio y Vicio

Gran Bretaña nos hizo así

JDS 17 1brr
The Benny Hill Show, 1986. Fotografía: Cordon Press.

Siempre hemos sentido recelo hacia todo lo británico. Quizás la única excepción sea la práctica del fútbol, que acogimos con entusiasmo en los últimos años del siglo XIX, justo cuando los penúltimos restos del Imperio español arrastraban a toda su población a un estado de melancolía, pesimismo e introversión del que aún no hemos salido del todo, y puede que no lo hagamos jamás. Y aunque el ímpetu con el que la marinería y parte de la oficialidad de los cargueros procedentes de Southampton y Plymouth, e incluso hay quien dice que de más allá de las Órcadas y las Shetland, no tuvo muchos escollos que salvar a la hora de montar pachangas en las playas de Guetxo o Punta Umbría, no es difícil imaginar las acusaciones de delitos de lesa patria que en aquel entonces se cruzaron comunidades enteras de vecinos hasta entonces bien avenidos de las márgenes más industrializadas del Nervión y el Río Tinto.

Porque al español le gusta presumir de ser el rey de la festa, pero realmente la vida social en España, la vida social en este país, como al parecer es preceptivo decir ahora, quizás para mantener una ambigüedad respecto a quién debe uno rendir cuentas que puede ser muy útil en alguna situación de la que no estamos plenamente seguros, pero que intuimos que está a la vuelta de la esquina —y este es un ejemplo de esa introversión a la que se hacía referencia y que en principio parece tan poco característica de nuestro élan vital— la expresión de alegría popular que tanto asociamos a lo más característico de sea lo que sea España, no deja de ser un lamento prolongado al que unas veces damos salida en forma de saeta y muchas otras de golpe de Estado. Y en las demás ocasiones, en todas esas situaciones en que tratamos de disimularlo, simplemente refleja una alegría terriblemente triste y hueca.

Para curarnos de nuestros males echamos mano de los británicos. Nuestros amigos los ingleses, pues ya sabemos que la auténtica identidad nacional es tener un equipo de fútbol que te represente, y esa es toda la geografía que necesitamos, son pomposos, engreídos y cargantes. Su humor es negro, mustio y atribulado; beben la cerveza caliente y untan con salsa de menta las chuletas de cordero, cerdo, pato y otros animales, de granja o no, cuya clasificación taxonómica levanta disputas aparentemente irreconciliables, muchas veces de carácter violento, en oscuras publicaciones especializadas a las que nadie confiesa estar suscrito, pero que todos han leído. Los adolescentes que pasan unos meses de verano en las ciudades costeras de East Sussex y Kent regresan con sombrías historias de incursiones nocturnas a la cocina en busca de alimento, y detallan los elaborados planes necesarios para llevarlas a cabo, no siempre a buen fin, y al contarlas les brillan los ojos y se les queda la boca seca. Hablan de restricciones a la hora de usar la ducha y otros servicios imprescindibles para mantener los estándares civilizados de higiene personal; describen, con una precisión técnica que hace temblar al oyente de temperamento más impasible, candados, cerraduras, seguros, pasadores y, en ciertos casos, dispositivos de seguridad electrónica aplicados a cada uno de los electrodomésticos que en cualquier hogar normal serían de uso diario. Buscan los rayos del sol y los absorben siguiendo un proceso fotosintético no del todo explicado, pero que les hace derramar lágrimas de gratitud. Tiemblan al oír la palabra sándwich, aunque sea de lejos.

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9 comentarios

  1. Dear Mr Olarquiaga, did you say scones for breakfast? Scones are for afternoon tea. Please rectify. Kind regards.

  2. Los amo y los odio, yo crecí con Benny Hill, Enano Rojo, Hallo hallo, Los Jóvenes…Rick Mayall, a todos los Monty Python…envidio de como tratan a sus inventores y facilidades que dan para innovar… Pero los odio por qué ya se cómo son, yo los he sufrido, y si, siempre se puede salvar a alguien, pero me va a costar…a pesar de Vox and Friends y y todo el ranciunismo íbero y todo lo que este pais podría dar y no da, sigo pensando que todavía vivimos en un buen país. Lo peor es la cantidad de pijoputas que sueñan con ser ingleses y presumen de españoles… repelús.

  3. Los ingleses me revuelven el estómago. No puedo evitarlo. Es biológico.
    Jamás negaré los grandes logros y méritos de su nación, y la larga de lista de ingleses a los que admiro, encabezada por Terry Pratchett, Alan Moore, y un sinfín de músicos. Pero a nivel individual no puedo con ellos.
    Su comida también me revuelve el estómago. Lo único pasable que tienen son esos palitos de merluza del Capitán Pescanova que con tanto bombo venden en puestos callejeros.

  4. Por favor, señor Olalquiaga, no los anime: por opiniones así han llegado al «Brexit».
    En cuanto a nuestro sentimiento trágico de la vida, es mejor que se acostumbre a cargar con él. No podemos curarnos de eso, igual que los franceses no pueden evitar ser chovinistas ni los italianos sentimentales hasta el ridículo. Creo que se llama karma.

  5. Jack O'shadows

    Pues si yo fuera rico viviría seis meses en España y seis el Gran Bretaña.

  6. Luis Hernandez

    ¿La desgracia del mundo? Talvez el divorcio de las culturas. Somos tóxicamente extraños y hablar el idioma del otro me ha probado cuán fácil y divertido nos sería entendernos. Hacer de nuestras opiniones un bastión, nos cierra a la verdad de las cosas y, sin la verdad, andamos por la vida a ciegas, por un «atajo» que resulta el camino más largo. Toda férrea instalación en el yo, personal y nacional, es estéril. Hay que salir de sí mismo, como seres y países. Así que pensar, (¿como los ingleses?), en las razones y verdades del otro, o vivir la alegría con amigos y familia (¿como italianos y españoles?) no viene como una división drástica y sólo se alcanza si cruzamos la cerca…

  7. Ha juntado en una misma palabra grafías que corresponden a diferentes lenguas. Así, utiliza -Gu- propio del castellano para -Guetxo- pero, a su vez, adopta la grafía -tx- del Euskera. Pudiendo elegir entre -Getxo- y -Guecho-, me ha chocado encontrar una mezcla de las dos.

    Salud.

  8. Pingback: Sexo y violencia: guía del perfecto caballero británico - #PUENTEAEREO

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