Opinión Vuelva usted mañana

Tsevan Rabtan: El libre albedrío

Gracias a Arcadi Espada y a Verónica Puertollano, he leído un artículo de Jerry A. Coyne  que retoma la vieja discusión acerca de si tenemos o no libre albedrío. Coyne es básicamente un biólogo evolucionista, por lo que he visto.

Soy materialista y ateo, en un sentido puramente descriptivo en ambos casos. No tengo una teoría, vamos, sobre ninguna de esas dos cosas, sino una simple aproximación experimental. Llevo unos cuantos años leyendo sobre cómo funciona nuestro cerebro, aunque, como ya advertí al comenzar esta serie de artículos, no soy un experto en esto tampoco. Iré un poco más lejos: ni me acerco a parecer un aficionado, tal y como entiendo yo este término.

Así que no pretendo ni exponer ni opinar sobre las teorías de las que habla el autor acerca del funcionamiento del cerebro y lo que llama los descubrimientos de los psicólogos y neurocientíficos. Soy muy respetuoso con el trabajo de los expertos como para hacer algo así. No obstante, lo soy con el trabajo de todos ellos. El autor insiste mucho en hablarnos de las “leyes de la física” y en cómo estamos sometidos a ellas. Luego diré algo más sobre esto, pero ya que lleva la discusión hasta ese punto, es decir hasta el punto de afirmar que …

Una prueba práctica de libre albedrío sería esta: si te pusieran en la misma posición dos veces —si la cinta de tu vida pudiera rebobinarse hasta el momento exacto en que tomaste una decisión, en las mismas circunstancias que te llevaron a ese momento y todas las moléculas en el universo alineadas de la misma manera— podrías haber elegido de forma distinta.

… esto me autoriza a traer a la discusión, por ejemplo, a un eminente físico, el señor Roger Penrose. Penrose sostiene una curiosa teoría no muy bien vista por los psicólogos y por los expertos en ciencias de la computación e inteligencia artificial. Mantiene que si pasase eso que describe Coyne (de ser posible y dejémoslo en experimento mental) es perfectamente admisible que el resultado fuera otro. Lo es conforme a su teoría acerca del papel de ciertas proteínas, las tubulinas, situadas en los microtúbulos de las células; en el caso del cerebro, de las neuronas. La conciencia, el flujo de conciencia, sería resultado de una fase previa de computación cuántica y un evento no-computable —es decir, no determinado por una serie de algoritmos— posterior, producido en el momento del colapso:

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10 comentarios

  1. Algunos científicos deberían estudiar más historia y comprobar cómo durante muchos siglos sus colegas han comenzado los libros con la expresión «Durante muchos siglos» para luego afirmar cosas que los siguientes siglos se han encargado de negar. Cada generación ha sentido la tentación de presentar sus probabilidades concretas como hitos asombrosos.

  2. Existe una evidencia, diría que incontrovertible, a favor del determinismo, esto es, la ausencia de libre albedrío y por tanto de responsabilidad.
    Y esta evidencia es que Arcadi Espada, a pesar de juguetear «en sus horas calmas» con ello, no puedo evitar seguir patrullando el periodismo en busca de malas prácticas entre sus colegas, desde Bauluz al menos hasta hoy.
    Su libre albedrío le permitiría relajarse un poco, pero entonces no tendría por qué hacerlo, ya que todos somos responsables (¿sí?), pero como el determinismo existe esto explica su (aparente) disonancia cognitiva.
    Mientras tanto algunos estamos obligados por las leyes deterministas a divertirnos entre horas con todas estas mandangas.

  3. Veo que al final sí se lo leyó :-).

    Por lo demás: olé. Yo creo que hasta que no hayamos entendido un poco cuestiones como el colapso de la función de onda, podemos dejar el tema en la nevera.

  4. estoy con samuel
    el colapso… y el entorno; es cierto que Coyne hece una presentación naif, pero habla también del ‘entorno’
    tsevan recoge el término tres veces en un párrafo perdido
    en fin, líbreme dios de pontificar
    saludos

  5. Impresionante, Tsev. Gracias.

    Lo triste es que Arcadi/Puertollano se cepillan el estupendo chiste gráfico del final del artículo.

    «Usted está aquí… POR su libre albedrío»

  6. El libre albedrío no existe por más que nos ilusione tenerlo. Se puede demostrar por medio de la filosofía, física o psicología. La moral no necesita del libre albedrío, pues sigue siendo útil en el determinismo o el azar (indeterminismo). La discusión se debería centrar en cómo debemos vivir sin libre albedrío, cómo podemos ser felices sin libertad. Todo eso es lo que analizo en mi libro: «Cómo vivir feliz sin libre albedrío» que de momento podéis descargar gratuitamente en http://www.janbover.org.

    El libro analiza todos los aspectos debatidos sobre el libre albedrío y más (con bastantes ideas propias). El libro está dividido en 5 apartados: un Estudio filosófico y un Estudio psicológico que analiza la imposibilidad del libre albedrío analizándolo desde todos los ángulos posibles, un Estudio moral que demuestra que la moralidad no tiene nada que ver con el libre albedrio, y un Estudio estadístico y Estudio práctico que analiza de qué modo podemos actuar sabiendo que no somos libres, y a pesar de todo ser felices.

    Espero que os interese y, si fuera así, que me devolváis algún comentario al finalizarlo.

    Jan Bover
    http://www.janbover.org

  7. El determinismo es el opio del pueblo

    Buen artículo. Personalmente pienso que si estuviésemos predeterminados por las fuerzas físicas de las que se habla, entonces nos encontraríamos en un mundo sin conexiones lógicas, puesto que nuestros pensamientos (ya determinados) no tendrían porque guardar una relación lógica, la cual proviene de nuestra libertad. Por ejemplo, si alguien me saluda yo puedo, entre otras cosas,: a) actuar con coherencia y devolverle o no el saludo, o b) actuar ilógicamente. Lo normal de toda la vida es actuar con coherencia ante cualquier situación que lo requiera; sin embargo, si no tuviéramos libre albedrío ¿cómo es posible que actuemos con coherencia y no vivamos en un sin sentido constante al ser controlados por fuerzas físicas externas? La forma de justificarlo que se me ocurre es suponiendo la existencia de Dios, la cual no voy a tratar aquí.

  8. Pingback: Magapsine Semanal (8-14/09/2014) - Dronte

  9. Hay infinitos universos. Todo está predeterminado, nada es aleatorio, esta realidad que vivimos no es sino una de las infinitas combinaciones posibles. No existe el libre albedrío, es una falsa ilusión, como lo pone de manifiesto el lapso de tiempo entre la actividad cerebral previa y la conciencia del individuo sobre la «decisión». No importan las conclusiones a las que hemos llegado, esos inputs no alteran en absoluto los outputs, todo, absolutamente todo, está encuadrado en el apabullante concepto de «infinito». Tratamos inútilmente de explicar muchos fenómenos que se nos revelan incomprensibles sin tener en cuenta esta idea; este universo es una posibilidad concreta de una amalgama infinita. Su artículo, mi comentario, la botella de agua medio vacía que veo a mi derecha y el cabello de Donald Trump son sólo una representación.

  10. Pingback: El libro albedrío es un engaño y me han obligado a escribir un libro para denunciarlo – Las cuatro esquinas del mundo

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