
Si usted ha visto Gambito de dama ya sabe dos cosas. Una, que esta va a ser una de las series del año, Y dos, que el personaje de Beth Harmon, encarnado por la exquisita Anya Taylor-Joy, ha llegado para quedarse. Es un personaje que va a ser recordado durante mucho tiempo, y me da en la nariz que también va a ser imitado varias veces en series o películas de los próximos años. Porque la serie es muy buena, pero el personaje central es inmenso. Uno de los mejores personajes que ha visto la pequeña pantalla en estos últimos años. En parte por el personaje en sí, en parte por la manera en que lo encarna la actriz protagonista.
Creo que el éxito de Gambito de dama ha pillado desprevenido a casi todo el mundo porque, sobre el papel, la temática del ajedrez parece muy minoritaria. Y, sin embargo, el boca a boca ha funcionado tan bien que la serie está gustando a todo tipo de público. Lo primero es aclarar que no se necesita saber una palabra sobre ajedrez para disfrutar desde el primer al último minuto de los siete episodios de Gambito de dama, como no se necesita saber jugar al billar para disfrutar con El buscavidas. Por supuesto, si a usted le gusta el ajedrez, tendrá un motivo más para entusiasmarse, y más sabiendo que la serie está asesorada, entre otros, por Garry Kaspárov. En pantalla verá tableros, peones, alfiles, torneos, rusos, y demás iconografía del mundo del ajedrez, que ha sido representado, yo creo, de la manera más respetuosa y fidedigna que cabría esperar. Por descontado, hay ciertas concesiones al espectáculo visual, pero son las justas y necesarias, no más. Se nota muchísimo la asesoría de iconos del ajedrez como el mencionado Kaspárov o Bruce Pandolfini, legendario entrenador que fue interpretado por Ben Kingsley en la película En busca de Bobby Fischer. Los torneos y partidas de Gambito de dama no son disparatados como en algunas otras películas, y, salvando algún detalle, hasta la manera en que los actores manejan las piezas ha sido filmada con naturalidad. Lo cual es comprensible: no creo que nadie en la producción tuviese ganas de cabrear a Kaspárov. Como curiosísimo detalle, Anya Taylor-Joy no juega al ajedrez en la vida real, pero usó su entrenamiento como bailarina —memoria muscular, como la de los músicos— para aprenderse los movimientos de las partidas.
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Pues a mí me ha parecido una serie engañosa. Se ve muy bien y está fantásticamente ambientada y cuidada, pero creo que incurre en demasiados clichés como la facilidad con la que una desconocida se impone en los torneos que jalonan su meteórico ascenso. Coincido también en que el tema del alcoholismo está expuesto con trazo grueso. Aun así, serie recomendable aunque pelín sobrevalorada en mi opinión. Por cierto, el personaje de la madre es muy interesante y no se habla de ella en las reseñas de la serie, además de ser una estupenda directora.
Bastante de acuerdo con tu comentario. Me pareció una serie sutil hasta el quinto episodio, luego vinieron los clichés americanos de la superación personal y admiración infinita, así cómo el tema del alcoholismo tratado sin esa misma sutileza en la caracterización de Beth de los primeros capítulos.
En fin, está a un nivel muy superior a lo que hay en Netflix, pero concuerdo en que me parece sobrevalorada la serie (que no la actuación de ella).
Buena serie y buena descripción en la que coincido aunque sin tanto énfasis.
Me pareció curioso el final, que parece que queda abierto a segundas partes con visos de espionaje en la Guerra Fría: Cuando el campeón ruso entrega en mano su rey negro a pesar de las advertencias del «delegado» de USA.
Esta vez discrepo, he visto los 2 primeros capítulos y me aburrí de lo lindo viendo a las niñas ( de 13 años?? Cuando la prota tiene 24 en la vida real) más aburridas todavía en el internado. Y se podrían decir más cosas ( el señor contra el que juega, no trabaja en todo el santo día? la amiga acostada todo el santo día, se toma la prota porron de pastillas y sólo un mareito, etcc
La serie es buena. Gran factura técnica. Buena ambientación. Y las interpretaciones brillan soberanamente, aunque la protagonista, -aquí discrepo un poco con el autor del artículo-, sobreactúa varias veces. Hay varios gestos mundanos en los que le falta naturalidad. Pero, sí, Anya, lo hace genial y su mirada es de las más icónicas en el cine actual. Tiene un gran futuro como actriz. Con todo, exceptuando la escena final tras el final que sí me gustó mucho, la serie, que no deja muy claro si la protagonista juega mejor sobria, colocada o resacosa, no contribuye positivamente al mundo del ajedrez y a los ajedrecistas. Deja la sensación de que dicho arte-juego es campo reservado para genios locos autodestructivos, frikis escasamente seductores y personas próximas a Asperger, cuando ni es tan peludo ni es tan calvo. Pero qué vende más que el morbo??
Disiento en lo tocante a Bobby Fischer. Es evidente que la serie no va de ¿qué hubiese ocurrido si Bobby Fischer hubiese sido mujer?, pero hay demasiados paralelismos como para no pensar que Harmon, en cierta medida, es un trasunto de Fischer: precocidad, infancia difícil, problemas psicológicos, admiración y envidia por los maestros soviéticos, misantropía y (spoiler) lo que parece fin de ciclo tras cumplir su objetivo.
Es obvio que Travis se inspiró en Fischer para la novela, y probablemente hizo a su protagonista femenina para enfatizar aún más los temas de aislamiento, inseguridad, miedo al fracaso y no acabar de ser aceptada en el mundillo.
Comparto los comentarios anteriores.
Me gustó razonablemente, sobre todo sus primeros capítulos, y la entrada de la madre de adopción que eleva la serie un poco más. Los dos últimos capítulos, sin embargo, me resultaron más flojos. El resultado, una buena serie pero sobrevalorada.
Su principal mérito está en la elección de la protagonista. Ya desde The Witch se le veía madera y cada película en la que la he visto lo ha demostrado con creces. Sin ninguna duda se come al personaje. Muy buenos recursos para que podamos seguir las partidas sin problemas los que no tenemos ni idea.
Ni idea que del mismo escritor salió The Hustler.
Gracias por la reseña.
Saludos.
Es un clásico.
Tiene cosas de Fincher, Spielberg, Soderbergh, y encuadres de Ed Wood, para mi obra maestra, si hubiera sido película se llevaría todos los oscar, no habría otra mejor este año, hasta ahora.
Y de Kubrick también jajajaja madre mia
A nivel audiovisual es lo mejor realizado este año, y probablemente la mejor serie en los últimos 3 años, salvo Chernobyl
Una serie entretenida, con buenas actuaciones, sobre todo de la protagonista a quien había visto por primera vez compartiendo papeles con Olivia Cooke en Thoroughbreds (2017) y ésta última siento que la eclipsó un poco. Sin embargo lo que más destaco es el tratamiento que le da la serie al juego del Ajedrez, todas las partidas son absolutamente creíbles. Al principio pensé que esto se debía a que los Director eran aficionados al deporte-ciencia y luego me entero que fueron asesorados por Kasparov y Pedolfini. Hicieron un trabajo excelente. La serie no peca de tratar de convertirse en un panfleto feminista, sino por el contrario, es bastante políticamente incorrecta y eso se agradece. Yo creo que se debe a que el autor escribió la novela en los años 80, por lo que no está “contaminada” con las discursos identitarios que rigen el cine y la tv de nuestros tiempos. Solo una pega le pondría y es el personaje de Harry interpretado por el actor Harry Melling, al principio de la serie es presentado de una manera y luego se transforma en alguien completamente diferente, fue lo único que no me cuadró. Y al contrario de lo que opinan aquí, me pareció bastante floja en los primeros capítulos, pero a medida que avanza se va poniendo cada vez más interesante y los dos últimos capítulos, simplemente trepidantes. Buena serie y totalmente recomendable. Gracias.
No es excelente, no. ¡Lo siguiente! No encuentro la palabra ahora mismo.
El artículo da en el clavo, es de lo mejor de Netflix, aunque dudo que apostaran por la serie, al principio estuvo encuadrada en el género DROGAS, y después del éxito en SERIES TV BASADAS EN LIBROS. Con una buena historia, el ajedrez es muy agradecido en la novela y el cine, como el boxeo o el alpinismo; en este caso todo encaja a la perfección, desde la exactitud de las partidas (leer a Leontxo García) hasta la elección de los actores.
Es una serie que va de una niña con talento en el ajedrez que en su camino se cruza con un tipo vestido como Indiana Jones y que ademas anda todo el tiempo con un cuchillo y solo explica que es para protegerse, supongo que de todo el lumpen que abunda en el mundo del ajedrez.
Lo que me pregunto es como tomar solo vino y porros es visto por los personajes segundones y por la serie en general como aquello que te empuja al irreversible y aparatoso mundo de las malas decisiones.
La dificil y desordenada vida de vino, margaritas y estimulantes dejan a la ajedrecista como alguien que haria cambiar de acera a todo Mötley Crüe si se cruzaran en la misma calle.
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