Ciencias

El pan maldito

pan maldito
El cornezuelo, posible origen del pan maldito de Pont-Saint-Esprit. (DP)

El verano de 1951 se convirtió en una pesadilla para los apenas dos mil habitantes del pequeño pueblo de Pont-Saint-Esprit. Una pesadilla puede decirse que casi literal, pues incluyó visiones terroríficas, delirios y ataques de locura que afectaron a decenas de lugareños. Una pesadilla que aterrorizó a los ciudadanos de nuestro país vecino, angustiados ante la idea de que el fenómeno pudiera repetirse, sin previo aviso, en cualquier otro rincón de la República.

Todo comenzó un 16 de agosto, cuando una veintena de personas se presentaron en el consultorio médico del pueblo quejándose de náuseas, diarrea, dolores abdominales y accesos de frío combinados con la sensación de tener un «aliento ardiente». En principio, parecía la propagación de algún virus o bacteria, pero los pacientes, pese a mostrar intensos temblores en algunos casos, ni siquiera tenían fiebre. Al contrario; para sorpresa del médico local, sus temperaturas corporales resultaron ser bajas, manteniéndose por debajo de los treinta y siete grados incluso por la noche. Tenían pulso débil y bradicardia; sus corazones latían con inusual lentitud, entre los cuarenta y los cincuenta latidos por minuto. Un estado de postración depresiva unido a una intensa agitación psicológica se había adueñado de casi todos ellos. También podía sospecharse de una intoxicación alimentaria masiva, pero los síntomas no terminaban de cuadrar con los envenenamientos más conocidos.

Durante los días siguientes aparecieron decenas de nuevos casos, todos en Pont-Saint-Esprit. Los afectados tuvieron que ser llevados a otros servicios médicos de la zona, cuyo personal pasó casi una semana intentando combatir la extraña epidemia. Algunos afectados, aunque pocos, murieron durante los primeros días. Según los informes médicos, fallecieron por colapso cardiovascular «entre espasmos musculares»; eran personas de edad avanzada o con afecciones de salud previas, como una mujer que padecía hipertiroidismo; la única excepción fue un varón de veinticinco años, que había gozado de perfecta salud hasta entonces, pero que sucumbió a los mismos síntomas. Los niños enfermaban con mayor virulencia que los adultos, aunque solo al principio, pues sus síntomas remitían con mayor rapidez.

Algunos pacientes se recuperaban en dos o tres días sin mayores consecuencias, pero otros comenzaron a empeorar sin que nadie supiese cómo ayudarlos, pues el cuadro clínico no encajaba con patrones familiares para el personal sanitario. Los enfermos caían en un estado de agotamiento extremo empeorado por el insomnio. Sus manos y pies palidecían por falta de riego, causando un torturante hormigueo y amenazando con provocar la muerte de los tejidos; los médicos compararon esos síntomas con la enfermedad de Raynaud, que en casos severos puede llegar a causar úlceras y necrosis en los dedos. Uno de los fallecidos había tenido, en efecto, un principio de gangrena en el pie. Los pacientes se quejaban de dolorosos calambres en las piernas, tan intensos que eran «agravados por el peso de las sábanas». Presentaban salivación excesiva y ataques de sudoración. A veces se desmayaban; en esos momentos, las mediciones indicaban que su presión arterial se había desplomado. Una mujer embarazada sufrió hemorragias repentinas; otras mujeres menstruaron fuera de su ciclo habitual y en mayor cantidad. En muchos casos se producía hematuria, presencia de sangre en la orina, y viceversa, una concentración excesiva de urea en la sangre.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

2 comentarios

  1. Evidentemente, fueron los comunistas para sofocar la libertad.

    Enhorabuena, muy entretenido.

  2. Estos comentarios me desombligan de la risa. Muy buen artículo. Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*