Arte y Letras Historia

Al Capone: Enemigo Público nº1 (y II)

Al CaponeHz

(Viene de la primera parte)

Un nuevo jefe de policía es nombrado en  un distrito Chicago. En su primer día en el cargo se acomoda en su despacho: ordena los papeles, cambia los cuadros, coloca sobre la mesa un retrato de su familia. De repente, recibe una visita peculiar: unos hombres que tienen aspecto de cualquier cosa excepto de policías. Vienen a presentarle los respetos de “un amigo”. Esos respetos vienen en forma de sobre repleto de dólares. Si acepta ese sobre, será el primero de muchos otros sobres: un más que suculento sobresueldo que le hará la vida más fácil. Esta escena se repite una y otra vez en despachos de toda índole a lo largo de toda Chicago. Naturalmente, no todos los individuos que reciben la visita aceptan venderse al diablo… pero con los que sí —que no son pocos—Al Capone tiene más que suficiente.

“Chicago tiene la mejor policía que el dinero puede comprar”

Una vez convertido en líder del Chicago Outfit y por tanto en el más temido jefe de los bajos fondos de la ciudad, Capone extendió los tentáculos de su poder a una velocidad vertiginosa. Su organización criminal desarrolló ramificaciones en el hampa de todo el país, pero era en Chicago donde su influencia empezó a extenderse hacia prácticamente todos los ámbitos. Policías, jueces, políticos, funcionarios… en todos los niveles del servicio público había comprado contactos que hacían la vista gorda ante sus negocios turbios, le concedían favores o le facilitaban sus actividades. Para muchos individuos que ostentaban cargos públicos, la tentación de vender su alma a Capone era grande: llevarse bien con él significaba acceso a dinero, pero además la posibilidad de ignorar la Prohibición y divertirse en sus cada vez más espectaculares “speakeasy” —salas de fiestas clandestinas pero de ningún modo diminutas—, así como en sus salas de juego o en sus prostíbulos. Capone sabía apelar a la codicia, a la afición al alcohol y a la lujuria para mantener felices a sus enlaces en el poder.

Pero sus tácticas fueron mucho más allá de los simples sobornos. Fue el primer gran jefe criminal de aquella época en entender la necesidad de invertir grandes cantidades de dinero en todo tipo de herramientas legales para proteger sus negocios ilegales y no escatimó en medios al respecto. Empezó a contratar abogados y asesores. Incluso terminó comprando algunos periódicos locales que usaba como arma propagandística, como si de un político o magnate se tratase. Hasta llegó a tener un agente de prensa. Los periódicos que controlaba empezaron a hablar de él como de un hombre respetable e incomprendido que sí, podía tal vez haber tenido un pasado turbio, pero que ahora era un hombre de negocios que podía aportar muchas cosas a la ciudad. Sus periodistas a sueldo daban amplia cobertura a calculadas operaciones de imagen, destinadas a hacerlo parecer un ciudadano ejemplar. El uso que Al Capone hizo de la prensa fue tan evidente para sus detractores como efectivo ante sus lectores. Por ejemplo, cuando empezaba a sufrir un intenso acoso legal, costeaba de su bolsillo la inauguración de comedores para pobres o la mejora de una sección de un hospital y sus periódicos publicitaban ampliamente el hecho. El resultado fue que, para una parte de la población de Chicago —la que leía sus periódicos de corte populista— Al Capone se convirtió casi en un héroe. Naturalmente no todo el mundo en la ciudad lo veía de ese modo. Los periódicos serios y tradicionales, aquellos que Capone no había podido comprar, seguían hablando de sus actividades criminales y horrorizándose ante el modo en que un gangster estaba haciendo de la tercera metrópoli más grande de los Estados Unidos su patio de recreo particular.

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10 comentarios

  1. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Al Capone: Enemigo Público nº1 (I)

  2. Es bastante sabido que Bugs Moran no murió en la masacre del Día de San Valentín ya que se retrasó…

    P.D: Murió en la cárcel casi 30 años después.

  3. Enhorabuena E.J. Rodríguez! ¿Alguna recomendación literaria para ahondar en la figura del personaje? Gracias!

  4. Bueno, solo vengo a decir que gracias por el artículo y por las innumerables horas de entretenimiento que me dais, no se si las visitas por el google reader os sirven mas que las de la web, pero que sepáis que me leo casi todos los artículos (hasta los que me dan ganas de colgar al autor por estar en desacuerdo con él).
    Eso sí, el resto de mis lecturas os mandan un cordial «cabrones» ya que no me dejáis tiempo para libros :)
    Por cierto, me sorprende lo poco que comenta la gente

  5. A pesar del despiste de Moran, enhorabuena por el artículo. He descubierto esta web hace poco y lo cierto es que habéis pasado a ser mi e-magazine de referencia.

  6. Roberto Emilio Biasca Solar

    Los felicito por los excelentes artículos me quedo enganchado cada vez que leo en hora buena para ustedes felicidades

  7. Roberto Emilio Biasca Solar

    Por favor recomienden donde puedo seguir ahondando sobre este personaje

  8. Weiss no era judío. Era católico, incluso llevaba consigo una cruz y una biblia.

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