
Quien tiene entendimiento cuente el número de la Bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.
Más claro no lo pudo decir Juan. A ver, igual un poco más claro sí, para qué engañarnos, pero es que en Patmos hace un sol de cojones, y los razonamientos salen como salen. Pero eso, que el seis es número maldito. Seis esposas de Enrique VIII, Six, six, six que cantan Iron Maiden, seis Copas de Europa ganó el Madrid con Paca la culona. Y luego lo otro. Lo del Tour.
Porque ya me dirán ustedes cómo se explica el asunto sin caer en maldiciones. Cien añucos (algo menos allá por 1996) de Tour, cinco es el número tope. Lo mejor de lo mejor, y nada. Anquetil porque mira, para cansarme mejor no voy, y luego ya que si ayudo a Aimar, que si tengo mis primaveras, que si llevo una vida en el château que no es para entrenar demasiado. Eddy Merckx se lía la manta a la cabeza en 1975, y ataca la primera semana al completo. Luego le pegan un puñetazo subiendo Puy-de-Dôme, arranca de forma suicida en Allos, pillado en Pra-Loup y, hop… fin de una época. Eso sí, siguió ofensivo, porque para eso era Eddy Merckx, y haberse roto la mandíbula en una caída tonta pues son cosas secundarias. ¿Y Bernard Hinault? Pues peor aún. Este tenía el Tour ganado en los Pirineos, pero luego resulta que no quiso competir contra Lemond y Zimmermann, sino contra Merckx y Anquetil, y pensó que vencer no era suficiente, que debía aplastar, y atacó cuando no hacía falta desde donde no era necesario, y terminó hundido, y más grande, y mejor.
Así que un muro, una imposibilidad manifiesta. Llegas a cinco y te detienes ahí. Ni se te ocurra probar cosas nuevas, porque es imposible. Hasta que llegó él. Igual él sí, igual con él es distinto.
Veamos.
(Usted, el yanqui que agita los brazos para que le prestemos atención: no joda, hombre, no joda).
Está saliendo buen año
Porque él puede con todo. Cómo no, joder, si es un mocetón del norte. Míralo, mira qué moreno, qué brillante su rostro cuando suda, qué de sonrisas y declaraciones explosivas (bueno, esto casi mejor me lo borran). Pero vamos, totalmente asegurado lo del sexto. Es Miguel Indurain, coño.
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Amén a todo.
Ver caer a Miguelone fue algo durísimo de asimilar para los que ahora estamos en los treintaymuchos/cuarentaypocos.
Maravilloso artículo. Qué nostalgia de esa edad en la que un día dejaba de ser luminoso por cosas que importaban realmente, como que Induráin se hundiese… Ese día perdimos la inocencia
No. No perdimos la inocencia: sólo descubrimos que éramos mortales, como Miguel. La vida es así, pero la inocencia quedó aún.
La inocencia la perdimos con el innombrable. El yanqui que hizo soñar a todos con engaños y mentiras. Ahí sí perdimos la inocencia. Y dudo que la recuperemos nunca.
Si hombre si, el americano usaba engaños y mentiras; pero Miguelon y Rijs iban con zumo de naranja y multicentrum nada mas.
Ni antes ni despues se ha visto a tios de 190 cm y 80 kilos de peso subir mas rapido que tios 20 kilos mas delgados, pero eso sorprendentemente no lo le hizo sonar las alarmas a nadie
Qué decía de perder la inocencia para no recuperarla nunca? En esta misma página encontramos algunos tristes ejemplos.
Yo mismo descubrí que soy incapaz de ver el Tour con los mismos ojos. Y decidí que era el momento de dejarlo antes de envenenar muchos buenos recuerdos. Otros no pudieron. Y así estamos.
Mientras Francesco Conconi y Sabino Padilla estuvieron en la vanguardia del dopaje (pagados generosamente por Banesto), Indurain brilló. En 1994 comienza el problema. Padilla se larga en 1995 (le pagaban mejor Martín Fiz y sobre todo el Atletic Club de Bilbao… macho lo que aguantaban corriendo todos esos en aquella época). Marcelo Lodi y Nicola Alfieri y el fisiólogo Ilario Casioni, discípulos de Conconi toman el relevo en 1995, pero no son como el Conconi original ni como Padilla. Los nuevos test antidopaje les pillan a contrapelo. Y Miguelón, sin el «apiserum», la gesta se le indigesta. Era uno de tanto corredores del pelotón.
Pereda: tienes más cuento que calleja.
Ya te lo pone en el texto, pero Indurain y Padilla siguieron juntos en el 96 aunque no estuviera en nomina de Banesto. Estuvieron hasta el final, e incluso fue el que le aconsejo encarecidamente (acertadamente habría que añadir) la retirada intuyendo el desmadre que se veía en el horizonte para el ciclismo, cada vez más convertido en autentico espectáculo inhumano que exigía asumir cada vez mayores riesgos y métodos en la preparación de los ciclistas.
Padilla era poco más que un amateur aventajado comparado con el clan de Ferrara, que manejaban el cotarro pero todavía estaban en fase de experimentación, Padilla, discreto y metódico, se movía bien entre finales de los 80 y primeros 90, en una era donde el doping, centrado básicamente con el EPO, era generalizado entre los grandes espadas pero se mantenía todavía relativamente controlado. Encuentra en el físico de Miguel su mejor oportunidad y acierta de lleno con su formula. Es a partir del 93-94 en que ante el auge de interés mediático y su consiguiente flujo de dinero, que se rompe la baraja y brotan los Dr Ferrari y Eufemianos de turno ofreciendo sus pócimas milagrosas al mejor postor. El factor químico del deporte aumenta exponencialmente en la misma medida que, entre pinchazos, transfusiones y peores prácticas, se pierde cualquier resto de ética o consideración hacia la salud del deportista. A Indurain y su gurú Padilla esto les supera, ya venía Miguel cansado, desmotivado y amardado con su patrones, y ahora veía cada vez más lobos hambrientos desatados que rendían tanto o más que él. Y no solo los cásicos grandes rivales, los nuevos y revolucionarios métodos químicos hacía brotar de la nada al primer nivel a desconocidos como Rjiss o Berzin. Cada vez más circo y descontrolado, a Indurain le pilla ya iniciado su declive y consciente de que su dominio absoluto no se repetirá. Lo mejor que podía hacer, dejarlo cuando aún estaba el pabellón alto y esquivando la mancha del dopaje.
Lo de Sabino Padilla en el futbol con el Athletic, o con Martin Fiz, es más anecdótico que relevante, buscando recolocarse en otros deportes con su «magia». Pero ya no esta en su elemento y le pillan con el carro del helado,. El futbol ya comenzaba a pudrirse con el doping, mucho antes que irrumpiera, sobre todo desde Italia (otra vez, que casualidad). El propio Eufemiano ha pillado su buen cacho y con muchos más equipos de primera, y algunos muy ilustres. Pero aquí, a diferencia del Athletic de Bilbao, se ha conseguido tapar de alguna manera.
El Madrid ya le pago a Eufemiano lo que le debe?
Bueno Armstrong ha ganado 7 tour de Francia. A Indurain y al resto que ganaron 5 no los pillaron pero iban dopados igual o peor.
Ni coincido con Her e. Para acusar a alguien, hay que demostrar su trampa. Lo demás es hacerse el listo o el técnico de tertulia
Esa etapa de cuyo nombre yo tampoco me acuerdo, suelo considerarla la frontera entre mi infancia y adolescencia.
En aquel tiempo ya había oído sobre la EPO, pero entonces sólo era una sustancia que mataba excorredores de PDM.
Lo de paca la culona es un poco homofobia
Vd es la viva demostración de que en España no cabe un tonto más
Menuda epístola. Por eso solamente he leído la tercera parte más o menos.
Se pasa de graciosillo y por eso cansa un poco aunque, en líneas generales, el artículo es bastante bueno
Armstrong da un salto cualitativo, pero se ponían hasta arriba Induráin y el resto, tb EL RESTO sres (es increíble que haya que explicar lo evidente, malos tiempos corren cuando hay que explicar lo evidente, lo obvio, lo meridianamente claro…).
Como bien puntualiza otro comentarista, pensar que el español tenía alguna ventaja competitiva sobre Rominger , Chiapucci etc, es de aurora boreal . Esos sí que no han perdido la inocencia.
Pero los que demonizan tanto a Armstrong parecen olvidar el «pequeño detalle» de que el Telekom de Ullrich no le iba en absoluto a la zaga al US Postal en cuanto a macroestructura de dopaje. Ni la ONCE de Beloki. Por qué demonios no reclamó Beloki esos Tours? Cuando la carrera, deseosa de eliminar el período 1999_2005 como si fuera un inexistente paréntesis, con buen criterio no le concede el Tour al segundo clasificado, Jan Ullrich, tampoco se lo otorga al tercero, Joseba Beloki, ni éste lo reclama, porque TODOS SABEN PERFECTAMENTE que tb Beloki va hasta arriba.
En fin , sólo es el US Postal la industria revolucionaria del doping a base de EPO sobre todo. Pero no el Telekom ni la ONCE, que, reitero, no le iban en modo alguno a la zaga al equipo patrocinado por el servicio Postal norteamericano. El orgullo de Cliff Clavin en la excelente serie de humor ochentera Cheers.
Si tú vas limpio, RECLAMAS Y GANAS. Es así de sencillo. Y no te baja de la bici ni San Pedro.
Es increíble que tantos se obstinen en no ver algo tan diáfano.
Constato por ciertos comentarios que mucha gente ha oído campanas con el tema del dopaje, pero no sabe dónde. Que todavía haya gente que compare el entramado mafioso de Armstrong con la UCI con el dopaje de los 90…manda huevos.
Que haya gente que piense que Indurain durante los 5 Tours tenía ventaja competitiva frente a Rominger, los Carrera, los Gewiss… qué queréis que os diga. No se trataba de tener ventaja, sino de poder competir. La historia del ciclismo, vaya.
Se puede decir más alto pero no más claro. Como bien apunta el autor en su fantástico artículo: «(Usted, el yanqui que agita los brazos para que le prestemos atención: no joda, hombre, no joda).»
El artículo es curioso,en mi opinión alterna partes brillantes con párrafos excesivamente «graciosillos».
En todo caso hay que recordar que el tour del año anterior (1995) se vio al indurain en mejor forma. Sin embargo al año siguiente fue el último y no lo volvió ni tan siquiera a intentar.
Rijjs ganó ese tour,pero ya se veía que el verdadero talento y futuro dominador sería ulrich q no dejaba de ser un indurain 2.0 por eso creo que indurain supo retirarse a tiempo.
En cuanto al dopaje hay más que sospechas de que se dopó:
– Su médico personal era padilla
– Cuando José María García se lo preguntó él respondió elegantemente» otra pregunta»( lo podéis encontrar en Youtube).
– Realmente había dado positivo aunq luego se lo quitaron.
Todos iban en esa época como las grecas dopados,pero indurain nunca fue sancionado. Pero demonizar a armstrong y no tener un mínimo de exigencia crítica con el Navarro demuestra un chovinismo exagerado.
Mi pérdida de inocencia en el ciclismo fue muy posterior cuando realmente se demostró q el dopaje era algo masivo.
Con su peculiar forma de escribir, ha logrado emocionarme con esas dos frases finales. Vaya nostalgia y resignación tan escuetas. Y eso que de ciclismo no sé una jota. Por el tema sospecho que ese Endurain se salvó de la “dalle” (para no mandar al olvido este sinónimo) del control por el uso de substancias prohibidas. En esos años había un cómico italiano que tal vez usted lo conozca, Teo Teócoli. Imitaba a un ciclista español, y me parece que era Endurain. Era estrepitoso. Además de tratar de hablar (mal) el español, como pueden hacerlo los italianos, hacía hincapie en sus cejas que eran tas descomunales como sus hazañas. De nuevo una excelente lectura. Gracias a usted y los comentarios.
Creo que donde el autor dice Ghirotti se refiere a Massimo Ghirotto.