
El mejor de todos los personajes de Robert Crumb siempre fue Robert Crumb. Sí, es cierto que personajes como Fritz el Gato o Mr. Natural fueron un revulsivo original. Calaron en la juventud flipada del flower power con sus vueltas de tuerca de la tira cómica clásica usando personajes que olían al momento contemporáneo: esto es, drogas, filosofías de la iluminación populares y mucho ayuntamiento carnal gratuito y liberal.
Fritz aludía visualmente al tópico e infantil felino antropomórfico pero con el carácter de un embaucador y pendenciero estudiante universitario que pululaba por los bulevares nocturnos de la ciudad en busca de placeres y que tanto podía acabar en cama ajena como metido en peligrosas revoluciones anarquistas. Mr. Natural, por su parte, traía al tebeo underground al gurú iluminado del movimiento hippy. Ponía de relieve las maldades de la cultura occidental desde el discurso y las aventuras del barbudo santón, pero también servía como parodia contracontracultural de aquellos falsos místicos y su psicojerga. Eran el encanto de lo callejero y el desencanto de lo místico. El jovenzuelo asilvestrado y el viejuno pseudovenerable. Dos nuevos jetas que pasaron rápidamente al hall of fame de los pícaros del tebeo de humor.
Sería muy bestia —e incorrecto— afirmar que esos personajes eran ensayos para llegar posteriormente al Crumb personaje. Pero sí que el mismo autor reconoce que en aquellas invenciones descargaba anécdotas autobiográficas y les impostaba aspectos de su personalidad. También asomaban con voluptuosidad sus obsesiones sexuales. Fritz tenía algunos aspectos del mujeriego que dejó a la esposa para largarse a la otra costa a vivir entre la floreciente comunidad de los artistas del comix americano. Y en Mr. Natural existía Flakey Foont, discípulo del protagonista que frecuentemente se veía puesto en ridículo a causa de su carácter neurótico e inseguro.
Lo cierto es que cuando Crumb le cogió el gustillo a lo de exhibirse ante el público a través de la página aquello generó varias imágenes de su persona. Él mismo retomaba esta misma idea a mediados de los setenta ilustrando los múltiples rasgos de su personalidad en la historieta breve The Many Faces of R. Crumb. La propuesta de este artículo es más acotada: resumirlo en tres aspectos esenciales que se podrían identificar con tres edades del autor, pero que también existen con cierta simultaneidad en su historia.
Crumb «el feo»
El bicho raro, el freak, el extraño, el Crumb de los sesenta no aparece en viñetas hasta principios de los ochenta, en los que el autor tiraba de las memorias de su adolescencia para narrar sus problemas con las mujeres y el origen de sus fetichismos hacia ellas que ya habían ido apareciendo en sus historietas. Robert era el mediano de los tres endebles varones nacidos de padre exmilitar y autoritario que buscaba recia descendencia. Era tímido, sensible, inseguro, observador de chicas en lontananza y adorador de sus trenes inferiores. Compulsivamente dibujaba su propio porno con el que se masturbaba y luego lo destruía completamente arrepentido.
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La única vaga referencia que tenía de Crumb es por la canción de DefConDos…
Pero me he leído el artículo y me ha encantado sin saber nada sobre lo que habla, la historia es muy bonita y muy bien contada.
Gracias
Si yo fuera dibujante de tebeos, haría lo mismo, lo mismo que Robert Crumb y si fuese director de cine, sería como Russ Meyer. ¡Qué genios! La mujer ya la tengo como les gusta a ellos, con un culo y unos muslazos prietos, prietos, blancos como el alabastro. Por cierto que mi esposa, a la que sugerí que intentáramos quedar con Crumb y su santa que están aquí al lado para hacer intercambio de parejas, se negó en redondo y dijo que probáramos con Nick Kyrgios, que parece que le va el folleteo y es más joven que Cantona y que Crumb ya, no digamos. A ver qué pasa…
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Me ha chiflado el artículo, gracias. Como me chifla todo lo que sale del lápiz del señor Crumb.
¡Genio!