Cine y TV

Blaxploitation: el polémico inicio de la diversidad racial en la gran pantalla

Blaxploitation
Sidney Poitier en En el calor de la noche. Imagen: The Mirisch Corporation.

Poitier, pionero y caballero

Hubo un tiempo en que la raza negra en Hollywood fue sinónimo de rabia, controversia, contracultura, subversión y feroz activismo. Antes de llegar al periodo de integración que gozamos ahora, campo de cultivo para obras, qué duda cabe, mucho más aburridas y adocenadas, fue necesario un periodo de ruptura y lucha que se dio, precisamente, en la nunca suficientemente venerada década de los setenta. Este fenómeno, conocida como la época de las blaxploitation movies, tuvo lugar tanto en el ámbito del mainstream como en las fosas del underground, y ambos estadios se convirtieron en vasos comunicantes, por el que fluía el líquido de la disidencia y la necesidad de cambiar las reglas del juego.

Dentro del primer estadio resulta insoslayable la figura del actor Sidney Poitier, recientemente fallecido, el primer intérprete afroamericano en ganar un Óscar, por su papel en Los lirios del valle (Ralph Nelson, 1963). Mucho más interesante para nosotros resulta el papel protagonista de Poitier en el correcto y algo sobrevalorado thriller En el calor de la noche (Norman Jewinson, 1967), en el que interpretaba al inspector de policía Virgil Tibbs. La película, con banda sonora de Quincy Jones, consiguió cinco Óscar de la Academia, incluidos el de mejor película, mejor guion adaptado y mejor actor para Rod Steiger. Poitier volvería a encarnar al personaje en dos ocasiones más, en las igualmente notables Ahora me llaman señor Tibbs (Gordon Douglas, 1970) y en El inspector Tibbs contra la organización (Don Menford, 1971), policiacos secos, ásperos y progresivamente violentos.

Tanto o más relevante resulta la labor de Poitier en obras de un claro sesgo activista como Rebelión en las aulas (James Clavell, 1967) o Adivina quién viene esta noche (Stanley Kramer, 1967) y especialmente en producciones de género como la excelente Fugitivos (Stanley Kramer, 1958). Más olvidable fue su faceta como director, en las comedias que protagonizó con Bill Cosby: Sucedió un sábado (1974), Dos tramposos con suerte (1975) y De profesión estafadores (1977). Estos entretenimientos ligeros no son nada del otro mundo y el tiempo no las tratado francamente mal (Poitier fue un director simplemente correcto, sobrevalorado en su tiempo), pero gozaron de un estimable éxito comercial, que no crítico, y, desde luego, ayudaron de forma inestimable al asentamiento de las películas dirigidas y protagonizadas por afroamericanos en el sistema mayoritario. 

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8 comentarios

  1. Cao Wen Toh

    Nunca lo suficientemente bien ponderado Yaphet Kotto como Parker, el astronauta sindicalista.

  2. Carlos Monsivais

    Hattie McDaniel fue la primera persona negra en llevarse un Oscar, y lo hizo por su rol de empleada doméstica en ‘Lo que el viento se llevó’.

  3. josep augustin

    Articulo ameno con muchas referencias a titulos ya pretèritos en mi memoria.
    En la divertida «los trotamundos» el parteneire de Louis Gosset Jr no era Dean Martin sino James Garner.

  4. Hola Pablo
    Get Christie Love! tuvo tanto éxito como telefilme que generó una serie con el mismo nombre ¡Incluso la pudimos ver por aquí muy poco después!
    Como muestra de lo que caló el genero también se puede apuntar que Antonio Fargas, habitual en muchos filmes que nombras, repetía su actuación en otra serie de mucho éxito por aquellos días. Era el «entrañable» Huggy en «Starsky & Hutch».
    Un saludo, Manuel.

  5. Ahora que se ha puesto de moda el guantazo Smith/Rock la bofetada que sí fue gloriosa y digna de este arte fue la que Poitier suelta al señorito blanco delante del policía (Steiger) en En el calor de la noche.
    Al viejo se le saltan las lágrimas y reprocha al poli que éste en otro tiempo hubiera matado directamente al negro aunque fuera inspector.
    Dicen que en las salas de cine se cortaba el ambiente con un cuchillo. Yo la vi en TV, en casa y recuerdo que di un bote, golpee la mesa y derribe lo que hubiera.
    Emocionante y truculento como cuando Azarías cuelga a Juan Diego.

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