Arte y Letras Historia

Stefan Zweig y las formas del destierro

Adán y Eva encuentran el cuerpo de Abel, por William Blake. destierro exilio
Adán y Eva encuentran el cuerpo de Abel, por William Blake

Es el exilio, tal vez, el peor de los viajes posibles. El exiliado se desplaza porque no le quedan alternativas y se ve obligado a alejarse de su tierra. Durante siglos, la palabra exilio no tuvo independencia con respecto a la palabra destierro.

Caín. El Señor ve muerto a Abel.

—¡Qué has hecho! Desde la tierra, la sangre de tu hermano reclama justicia. Por eso, ahora quedarás bajo la maldición de la tierra, la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has derramado. Cuando la cultives, no te dará sus frutos, y en el mundo serás un fugitivo errante.

—Este castigo es más de lo que puedo soportar —le dijo Caín al Señor—. Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo, y cualquiera que me encuentre me matará.

Primera imagen: el destierro como castigo divino.

Edipo. El rey de Tebas, se arrancó los ojos para no ver lo inevitable: es el asesino de su padre y se casó con su madre. Se ha convertido en un miserable que sufre de atimia: la ignominia, una condición moral y levemente jurídica para aquellos que han sido excluidos de la comunidad.

Edipo rey sabe que es culpable y no cae en el facilismo de alegar desconocimiento, deja Tebas y se autodestierra en Colono como un mendigo solo, ciego, errante.

Segunda imagen: el destierro como castigo autoimpuesto.

Ovidio. El poeta escribe una obra inconveniente para las leyes de Roma, tal vez ha visto algo que no debía, lo cierto es que recibe una comunicación oficial: el emperador Augusto lo condena a vivir lejos de Roma. Ovidio no está deportado, está relegado. «A nadie se le asignó nunca un lugar más alejado o más horrible», se lamentaba el poeta que debió rebajarse a usar pantalones para no morir de frío en una ciudad oscura, bárbara, sin cultura. El edicto imperial no explicita el proceso, solo la sentencia.

Tercera imagen: el destierro como castigo legal.

Los hijos de Israel. Dios le prometió a Abraham la tierra sobre la que está recostado. Será para él y después para su descendencia: su hijo Isaac y su nieto Jacob. Jacob fue renombrado Israel: el que pelea junto a Dios. Los hijos de Israel se han dispersado fuera de su reino y vagan por el mundo. Uno de ellos se llama Judá y sus descendientes, judíos. Desde entonces, a ese abandono forzado de la tierra propia se le llama diáspora.

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5 comentarios

  1. Recuerdo la foto de Stephan y Lotte en su lecho de muerte, manifestando esa complicidad y ternura únicas que se establece entre dos personas que se verdaderamente aman hasta en el momento de dar el salto al abismo.
    Gracias por su artículo.

  2. Nacho Yunis

    Hermosa nota, gracias

  3. No olvidar, no resignarse, narrar siempre. Excelente lectura. Gracias.

  4. Tengo El mundo de ayer esperando en al estantería. Para enpezarlo cualquier día. Quizá en vacaciones. Me han hablado maravillas de él. Pero me da algo de miedo. Este siglo está empezando a recordar peligrosamente al pasado.

  5. Juan Ramón

    Gran libro El mundo de ayer, seguro que una ventana fiel a un pasado no tan lejano y diferente de como podríamos pensar, se le ha acusado de indolencia (con respecto a la guerra civil española), cobardía y de utilizar sus amistades célebres para sus libros, creo que fue un gran escritor/biógrafo y me atrevería a decir que después de haber leído algunas de sus obras incluso buena gente.
    Recomendables La piedad peligrosa y Momentos estelares de la humanidad entre otras muchas. Muy buen artículo, gracias.

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