(Viene de la primera parte)
Este artículo está originalmente publicado en inglés, bajo licencia CC BY en la revista Journal of controversial ideas, la primera revista interdisciplinaria de acceso abierto, revisada por pares, creada específicamente para promover la libre indagación sobre temas controvertidos y que desde Jot Down recomendamos a nuestros lectores. Puedes apoyar la revista Journal of controversial ideas aquí.
Defensa de la premisa condicional de Tuvel
Tanto la reductio del transracialismo como el argumento de Tuvel (tal y como yo lo entiendo) incluyen el siguiente condicional como premisa:
Si debemos aceptar plenamente la autoidentificación trans*, entonces debemos aceptar plenamente la autoidentificación transracial.
Tuvel argumenta que podemos derivar tanto la aceptación trans* como la transracial de la regla de que «por lo general, tratamos mal a las personas cuando les impedimos asumir la identidad personal que desean asumir». Llamaré a esto el principio de Tuvel, y volveremos a él más adelante. Tuvel espera que sus oponentes acepten el principio, por lo que les corresponde a ellos explicar por qué apoyan la aceptación trans* pero no la aceptación transracial. La mayor parte de su ensayo está dedicada a rebatir los esfuerzos por interponer cuñas entre las dos categorías de identidad: las objeciones que podrían impugnar la aceptación transracial pondrían en peligro, si tuvieran éxito, la aceptación trans*, argumenta. Por lo tanto, si debemos aceptar la autoidentificación trans*, también debemos aceptar la autoidentificación transracial. Creo que Tuvel refuta todas las objeciones a este razonamiento que considera, e incluso subestima su caso. Volvamos a examinar cuatro objeciones a las que Tuvel responde en su ensayo, más otras cuatro por si acaso.
a. Dolezal no tiene experiencia de racismo
Dolezal, al ser blanca, no ha experimentado el racismo contra los negros y, según la objeción, esto la descalifica como genuinamente negra. El principio implícito parece ser: para identificarte como miembro de un grupo debes tener experiencia de primera mano con cualquier tipo de intolerancia a la que se enfrenten los miembros de ese grupo. O, por lo menos, la reivindicación de pertenencia a un grupo se debilita si se carece de esa experiencia.
Tuvel señala que los transexuales de raza pueden ser objeto de racismo después de la transición, como Dolezal afirma haber sido, y que consideraciones paralelas se aplicarían a las personas trans* de hombre a mujer que no han experimentado el sexismo antifemenino antes de la transición. También es dudoso que experimentar el racismo sea esencial para la identidad negra. Si eso fuera cierto, acabar con el racismo implicaría abolir la identidad negra. Pero es fácil imaginar que la identidad racial y cultural negra persista en un mundo post-racista (¿no?). Por último, esta objeción no excluye las transiciones a razas que no suelen ser discriminadas.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






