Cine y TV

Las guerras del prime time (I)

NBC

“Dave es uno de los pocos artistas que puede decir algo realmente malicioso y hacer que, encima, parezca simpático” (Jay Leno)

“Jay es un maestro poniéndose al público de su parte. Es capaz de comunicar la idea de que ‘¿no deberíamos nosotros, como grupo, pensar que esto es absurdo?’ Inmediatamente sientes que es tu aliado” (David Letterman)

Nadie puede negar que los estadounidenses poseen un inherente sentido del espectáculo que siempre ha estado —y probablemente seguirá estando— bastantes años por delante de lo que se hace en cualquier otra parte del mundo. Prácticamente desde el instante en que se inventó la imagen en movimiento, ellos ya erigieron Hollywood para convertir sus películas en un gran negocio primero, en objeto de adoración mística después, y finalmente establecer un referente cultural universal anclando en nuestras consciencias ese mismo Hollywood como concepto en sí mismo. Algo parecido han hecho con su música, con su literatura, con su deporte, e incluso con su política y su historia como país. Y, cómo no, con su televisión. De hecho, la televisión norteamericana puede estar, como todas las demás, repleta de basura. A menudo lo está. Pero no sólo cuando hacen televisión —buena o mala— la hacen más a lo grande. También cuando hacen meta-televisión la hacen realmente a lo grande. No se limitan a producir y emitir programas, sino que las biografías de sus principales personajes televisivos o las luchas de egos entre bastidores se han convertido, a su vez, en material para libros y películas. No hablo sólo de enfrentamientos escenificados que el espectador, a poco que tenga dos dedos de frente, sabe distinguir como gallinerías para atraer una audiencia fácil. De esos los hay allí como aquí, supongo que cualquiera ha oído hablar de Jerry Springer, por ejemplo. Pero no es eso lo que nos interesa. En la televisión estadounidense hay historias entre bastidores que se han convertido en patrimonio cultural de la nación, en lugares comunes para conversaciones casuales y desde luego en un supracontexto en el que se mueven sus emisiones televisivas. Es algo para lo que resulta difícil encontrar un equivalente en España, donde no existe la misma obsesión por radiografiar el andamiaje del mundo del espectáculo y convertir esa radiografía, a su vez, en un nuevo espectáculo. También las vidas y caracteres de algunas de sus personalidades televisivas son diferentes a lo que podemos concebir aquí. En EEUU existen figuras de la TV que en su día crecieron fascinados por la misma magia mística de esa televisión de la que ahora forman parte, de ese concepto del espectáculo como un todo. Así, cualquier historia que concierna a algunos de ellos adquiere una nueva dimensión.

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25 comentarios

  1. Dice el texto:

    «Así ha sucedido, por ejemplo, con la agria animadversión que existe desde hace bastantes años entre los dos reyes del “prime time” norteamericano».

    Tenía entendido que son reyes del late night, no del prime time.

    • E.J. Rodríguez

      Hola Teresa,

      Hablamos de conceptos supuestamente delimitados, pero más bien flexibles en la práctica. Por ejemplo, un programa como «The Tonight Show» es late night, sobre el papel y siempre según la actual denominación usada en EEUU. En la práctica, sin embargo, hay una enorme diferencia entre empezar a emitir a las 23:00 o 23:30 y hacerlo a las 0:30 (también late night, pero…). Tan enorme, que esa diferencia es lo que está detrás de varias de las guerras que vamos a narrar, ambas franjas están etiquetadas como late night, pero no son lo mismo ni a nivel publicitario ni a nivel de contenidos. De todos modos, y más allá de eso, he usado en el título la denominación española, que es la más fácil de entender para los lectores, ya que aquí nuestro concepto de franja de prime time empieza especialmente tarde. En España todo el mundo tiene un concepto claro de lo que es «prime time» y no tanto de lo que es «late night». Son divisiones más bien utilitarias que dependen del país e incluso de la región, y que cambian en diferentes épocas. Pero todo esto iba explicado en la segunda parte, cuando hablaremos también de otros programas, paciencia.

      Un cordial saludo.

      • ¿Eso quiere decir que la segunda parte va a tratar sobre Conan y Leno?
        Es curioso, conocía la historia, pero nunca hasta ahora me había parecido… material de revista.

  2. Pingback: Las guerras del prime time (I)

  3. No me refería al título, sino al artículo, ya que se nombra prime time en dos ocasiones. Y si de algo son reyes Letterman y Leno es del late night, con todas las letras, y sin equívocos sobre si dicho late night corresponde a las 23 horas o de las 0:30. Tampoco entiendo que tiene que ver el horario español para justificar que es un error, porque es un error. Simplemente.

    Saludos

  4. Teresa tiene razón.

    Gran artículo, muchas gracias, y son muy bienvenidas estas temáticas.

  5. Me ha parecido muy bueno el artículo. Y respecto al comentario de teresa me parece una tontería la referencia al PT o Late night. Creo que es una de las cosas menos importantes del artículo. Espero la segunda parte!

  6. Este artículo me ha hecho pensar que Jot Down tarda ya en publicar un trabajo sobre Seinfled (o sobre Los Chichos, ya puestos a recordar a los grandes).

  7. El prime time es máxima audiencia, todos los públicos, madres, niños, abuelos. El late night es público adulto, puesto que los enanos se han ido a la cama ya. Letterman y Leno están en el late night y pueden, por tanto, bromear sobre contenidos adultos que no podrían hacer si estuvieran en el prime time.

    Por tanto, no es ninguna tontería, sino algo significativo.

    Sería como decir que las pelis de terror las protagonizan personajes como bambi. Imposible.

    Un saludo.

  8. Lo peor de esta web sin duda, los comentarios de lectores tiquismiquis. En este post tenemos a… Teresa!! Me la imagino esperando la segunda parte sólo para sacar otro defectillo. Me ha encantado tu comparación con lo de las pelis de terros y Bambi, chapeau ;)
    Muy buen artículo, mis felicitaciones

  9. Pesadilla la Teresa, que si mujer q tienes razon, pero de un cacho de articulo interesantisimo vengas con esa pajada dice mucho sobre ti. Hay personas q se dedican unica y exclusivamente a recalcar los fallos de los demas y nunca se quedan en las cosas buenas. Teresa tu eres uno de ellos. PESADA

  10. Admitir un comentario y crítica dice mucho de quienes escriben. Sin embargo, se sale por peteneras y luego se manda a los trolls. Yo seré pesada, pero tengo las orejas más abiertas que otros. Sectarismo.

  11. Teresa tiene razón, pese a quién pese. Su intención era corregir un evidente error de bulto del articulista. Lo correcto hubiera sido que se le agradeciese. La humildad hace a los grandes más grandes.

  12. ¿Para cuando la segunda parte?
    ¡Ganazas!

  13. Fue un excelente articulo, de los mas interesantes que he visto por aqui, ¡¡¡pero hace casi un mes que espero la segunda parte!!! Por favor :)

  14. ¿Habrá segunda parte?

  15. Teresa eres una pelma de tres pares de narices. Si esperabas que los de Jot Down te diesen una columna fija y un par de entrevistas en la revista por corregir al autor de este artículo… lo siento.
    Yo una vez metí una canasta con los ojos cerrados y no vino Doc Rivers a ficharme…
    Artículo buenísimo, ansío la segunda parte.

  16. Artículo interesantísimo, pero… ¿Esperamos a la segunda parte?

  17. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Las guerras del prime time (II)

  18. Interesante artículo aunque poco riguroso. Evidentemente, Teresa tiene razón, ni Letterman ni Leno aparecen en Prime Time ni nunca lo han hecho. La explicación de E.J. Rodríguez al comentario de Teresa es peor que el error en sí pues trata de escurrir el bulto con excusas poco sólidas. Otra puntualización, si se me permite, Letterman y Oprah apenas tenían relación por una broma del primero sobre la segunda cuando ejerció de anfitrión en los Oscar. Saludos.

  19. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Dani Mateo: “En Cataluña somos un poco hobbits, tenemos miedo a todo lo que sea de fuera de La Comarca”

  20. Pingback: » FDS S05E18: Canal 69! Fuera de Series

  21. El programa de Oprah Winfrey no lo transmitía la CBS.
    Ella lo producía independientemente y posteriormente era distribuido, lo que los norteamericanos llaman «syndication».
    De hecho fueron en su mayoria estaciones de la ABC las que lo transmitieron, aunque en algunos lugares sí se lo transmitía la CBS.

  22. Pingback: Terroristas de izquierdas en horario infantil: la extraña historia de 'El equipo A' - Jot Down Cultural Magazine

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