Arte y Letras Ciencias

La estética del caos

bluepoles
Blue Poles de Jackson Pollock. National Gallery of Australia.

Este artículo ha sido finalista del Concurso de divulgación Ciencia Jot Down con la temática «orden y caos» en la modalidad de ensayo.

Mareado por la belleza

 Es el 22 de enero de 1817, así lo ha consignado en su diario de viaje1:

Un monje se acercó a mí[…] Hablé con ese monje, en quien hallé la amabilidad más perfecta. Le alegró ver a un francés. Le rogué que me abriera la capilla, en el ángulo noreste, donde se encuentran los frescos del Volterrano. Me condujo hasta allí y me dejó solo. Ahí, sentado en un reclinatorio, con la cabeza apoyada sobre el respaldo para poder mirar el techo, las Sibilas del Volterrano me otorgaron quizá el placer más intenso que me haya dado nunca la pintura. Estaba ya en una suerte de éxtasis ante la idea de estar en Florencia y por la cercanía de los grandes hombres cuyas tumbas acaba de ver. Absorto en la contemplación de la belleza sublime, la veía de cerca, la tocaba, por así decir. Había alcanzado ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones inspiradas por las bellas artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de la Santa Croce, me latía con fuerza el corazón; sentía aquello que en Berlín denominan nervios; la vida se había agotado en mí y caminaba temeroso de caerme.

El francés es Henri Beyle, mejor conocido en el mundo de la literatura como Stendhal. A ese estado de arrobamiento, la psiquiatra florentina Graziella Margherini le dedicó un ensayo clínico一El síndrome de Stendhal一más de cien años después, nutrido con sus experiencias cuando prestaba servicio en el área de urgencias piscológicas del dispensario de Santa Maria Nouva. Allí, vio desfilar diversas «crisis nerviosas» experimentadas por los turistas bien sea por la fatiga o el impacto emocional que provoca la belleza que envuelve a Florencia.

Nunca he estado en Florencia. Así que al leer lo experimentado por Stendhal hace más de 200 años, busco en mi memoria algo que me permita salvar la distancia, el tiempo, el bagaje cultural de aquella época, y me ayude a entender o sentir su «punto de emoción», un punto de anclaje que me abra las puertas de su percepción. Pienso que quizá lo más parecido que experimentó Stendhal fue lo que el poeta W. Auden denominó experiencia mística. Durante una entrevista, Auden reflexionaba2: «No creo que la experiencia mística sea verbalizable. Cuando el ego desaparece, también lo hace el poder sobre el lenguaje».

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2 comentarios

  1. La fórmula de Birkhoff no se ve.

    • Martín Méndez

      Hola. Una tremenda disculpa por la tardanza en notar su comentario. La fórmula que, por alguna razón de compatibilidad en la edición no apareció es: M = O/ C, donde «M» es la medida estética, «O» es el orden estético, y «C» es la complejidad. Espero haya sido de su agrado el texto. ¡Saludos y gracias por leer!

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