
1
silencio como el que existió
antes ya nunca más existirá
por el murmullo desgarrado
de una palabra sin pasado
por haber dicho demasiado no pudiendo más
jurando no volver a callar
Invocar la palabra, percibir su silencio.
Rasgar el lenguaje, hervir la lengua.
Agujerear la membrana del significado.
Taladrar la masa de las definiciones inamovibles.
Decir la imposible posibilidad de nombrar una realidad compartida.
Decir yo, dudar de este yo, multiplicarlo en su fragmentación inevitable.
Cómo decirlo. Cómo decirnos, pregunta Samuel Beckett desde el verso interrumpido, desde el escenario en espera, desde la novela triple, desde el relato y sus unidades mínimas, desde la voz radiofónica y la pantalla cinematográfica.
De Dublín a París, leyendo a Dante y a Vico, traduciendo a Joyce, cuestionando a Proust.
¿Qué es el hábito? ¿Dónde nace la memoria?
¿Cómo decirla?
***
2
escúchalas
sumarse
las palabras
a las palabras
sin palabra
los pasos
a los pasos
uno a
uno
Esperando a Godot, de noche, bajo un árbol con tres hojas, un sombrero y la luna. Seguir esperando, a pesar de la desesperanza, de los encuentros inexplicables, del hambre de relación. Esperar con ironía, escenificar la espera como si fuera un circo, circunnavegar el espacio como si fuera una cárcel. Esperar las palabras, su verdad inaccesible.
Cómo decirlo.
El Final de partida se juega en el tablero de la existencia, en basureros que son hogares y prisiones, padres e hijos unidos por la soledad, una galleta como premio y la oscuridad como meta.
Los días felices nunca lo fueron, seguir hablando para engañar la voz, sumergida en la arena, bajo la lluvia de recuerdos. Un paraguas para simular el sol, mientras el cuerpo se hunde en la tierra.
Cómo decirlo.
Uno, dos, tres. Tres urnas, tres mujeres, tres focos. Empieza el Play de las palabras ya dichas, generadoras de errores e historias.
Repeat again.
Uno, dos, tres. Tres mujeres, tres anillos, tres enfermedades. El Ir y venir de la escucha, la hipocresía de las revelaciones, la falsedad de las relaciones.
Cómo decirlo.
Una boca en el escenario, una historia, no es la suya. Un vómito de palabras del pasado, la embestida del presente en el vacío del tiempo. No yo. No decir yo.
La última cinta de Krapp se ha roto. Se escucha a sí mismo, era aquel y ahora es otro. Y está solo, muriéndose.
Cómo decirlo.
***
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