
Viene de «Fargo T4: Gordon, forajidas liberadas y un tornado en Kansas (1)»
¿Recuerda que en la primera parte le hablaba de cómo, a lo largo de toda la cuarta temporada de Fargo, se departe acerca de quién se considera estadounidense de pura cepa, y sobre todo, de quién pone ese criterio? Pues en la misma onda están los dos policías principales de esta historia: Odis Weff y el llamado Deafy. Pero, podría usted decirme, estos dos, en tanto que hombres blancos cis heterosexuales integrantes de la ley, deberían encontrarse en el lado privilegiado de la segregación, ¿verdad? Verdad. Hasta cierto punto. Porque, como le decía antes, la xenofobia tiene más que ver con el privilegio, y Fargo IV versa sobre cómo la humanidad se divide a sí misma en distintos grupos sociales que, por marginados que estén, se atacan unos a otros, considerándose todos por encima de sus antagonistas.
Respecto a nuestro primer policía, Odis Weff, está también sometido, pese a su privilegio racial y de estatus, a una discriminación sangrante. En su caso se debe a que padece un fuerte trastorno obsesivo-compulsivo que se trajo como souvenir de la guerra, donde tenía un trabajo tranquilo limpiando campos de minas enterradas. Debido a su condición no puede, por ejemplo, abrir puerta alguna sin llamar insistentemente con los nudillos mientras parpadea con fuerza y jura en arameo. Esto último me lo he inventado, pero si ha visto usted la temporada, sabrá que no habría empeorado la situación para el pobre Weff. Por otra parte, nuestro segundo policía, Deafy, es un carismático marshal dado a la verborrea moralista e interpretado por el derroche de carisma con patas que es Timothy Olyphant. Habría que escribir un artículo solo sobre la cantidad de veces que Timothy Olyphant ha interpretado a un marshal. Pero sigo: el bueno de Deafy entra en nuestra historia siguiéndole la pista a unas fugitivas de las que luego hablaremos, y lo primero que sabemos de él es que es mormón. Lo segundo que sabemos es que es racista. ¿Se ve la contradicción? No necesariamente, porque no existe. Sí es llamativo, no obstante, que un grupo que vive tan perentoriamente en el ostracismo como los mormones aplique la misma segregación que sufre por parte del resto de Estados Unidos a otros colectivos. Pero a Deafy no le resulta extraño, y tampoco a Gordon, nuestro autor, que nos dice que «hay individuos que pueden vivir como parte de un grupo oprimido dentro de un sistema opresor y no experimentar nunca ningún sufrimiento por acción directa de alguien de dicho grupo opresor» (2023, p. 61, traducción mía).
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Amo a Jason Schwartzman <3
Nuevamente sorprendido por esta segunda entrega.
En esta 4a temporada el estilo del artículo me está resultando más fácil de seguir (quizás por contener referencias filosóficas menos profundas para un profano), pero al mismo tiempo sugiere reflexiones muy profundas sobre los hechos que aparecen en la serie.
Enhorabuena.
Deseoso de leer la tercera parte.
Ansiada y esperada lectura. Bravo. Anotada queda esa gran referencia a la expulsión de los moriscos, nuestro holocausto nacional.
Continuamos profundizando en en las relaciones de poder y opresión. Cuantas derivadas, cuantos matices…»hay individuos que pueden vivir como parte de un grupo oprimido dentro de un sistema opresor…» Interesantisimo análisis. Mucho para la reflexión…
A este ritmo, espero más la sexta temporada por el artículo que por la serie en sí.
Bravo! Como los artículos me adelanten viendo la serie, creo que voy a comerme un spoiler detrás de otro con tal de leer más como éste
Estupendo relato de Fargo IV.
Cada vez se supera más. Maravilloso artículo.
Zelmare y Swanee son personajes icónicos. En cada uno de sus aspectos se revuelven contra la normatividad de una forma individual e individualista. Las adoro, o les adoro, porque no conozco su identidad de género, ni prácticamente nada más que lo que ellas quieran explicitar, que no es mucho. Me alegra que Ethelrida tenga al menos ese pequeño contacto con su tía, todos necesitamos referentes, incluso las mentes privilegiadas como la suya.
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Auténtica reflexión que recomiendo sin duda!
Muy interesante. Me gusto mycho