
Hace unos años, se estrenaba Minority Report una película de ciencia ficción basada en un relato del extravagante Philip K. Dick. Como era de esperar de un film basado en una de las historias de este autor tras verla uno acaba sumergido en los dilemas éticos de los protagonistas del futuro distópico. En Minority Report, el gobierno usa tecnología avanzada para anticipar crímenes antes de que sucedan. A primera vista eso de anticiparse al mal y al caos suena genial, hasta que el concepto de privacidad, o la falta de ella, empieza a colarse por cada rincón de la trama.
Lo que en aquel momento, cuando se estrenó la película, era ciencia ficción está cada día más cerca de ser nuestro pan de cada día, con sistemas de inteligencia artificial, biometría y leyes de datos personales que, si bien intentan protegernos, terminan también por invadirnos. Y es que, hoy, la regulación de los datos personales se ha vuelto uno de esos temas que antes solo miraban los abogados de empresas con la misma pereza con la que revisaban el último contrato de servicios; pero ahora ya es una prioridad mundial. Y con razón. Las leyes se renuevan, cambian, se adaptan, y quienes tenemos que adaptarnos en tiempo récord somos nosotros los ciudadanos, sí, pero también empresas e instituciones de todo tipo.
Nuevas normativas para complicar más las cosas
Cualquiera que haya tenido que lidiar con la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) sabe que no es un juego. Las sanciones son serias, y lo último que quieres es que un despiste con la normativa te cueste un quebradero de cabeza… o mucho más. Entre las nuevas normativas, hay varias muy importantes como la futura Ley de Inteligencia Artificial en la que está trabajando el gobierno español. Este marco se alinea con la política de la Unión Europea y va a regular el uso de la IA en casi todos los sectores, centrándose en el tratamiento ético de los datos personales. Y, claro, regular implica más deberes, más requisitos y más expectativas sobre las empresas, que ya no solo tienen que asegurarse de que sus sistemas de IA cumplan con los requisitos técnicos, sino que también respeten los principios éticos y legales. Quizás estamos complicando tanto el camino que el destino ya casi ni se ve.
En este sentido, Fernando Tablado, responsable de comunicación de Atico34, una de las empresas de protección de datos de referencia en España, comenta a Jot Down que:
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