Arte y Letras Historia

‘Homo horribilis’: el origen de la violencia humana

Homo horribilis el origen de la violencia humana
Каменный век. Пиршество (Edad de Piedra: el festín), de Víktor Vasnetsov. (DP)

Nuestra especie, Homo sapiens, salió de África hace unos setenta mil años e inició una lucha por el dominio del mundo. A nuestro paso vamos dejando un reguero de destrucción de tal calado que muchos científicos consideran que estamos viviendo la sexta extinción masiva. Es la primera vez en la historia del planeta Tierra que una extinción masiva tiene entre sus causas a un ser vivo equiparado a la fuerza destructora de un cataclismo geológico. Desde entonces, nos hemos quedado solos. El resto de especies humanas que existían cuando iniciamos la conquista del mundo se han extinguido. Neandertales, denisovanos, Homo floresiensis y Homo Luzonensis fueron desapareciendo a medida que colonizamos Europa, Asia y sus islas. Se puede decir que nos adaptamos mejor, que fuimos mejores estrategas en la guerra por la supervivencia. Pero si escribimos desde el punto de vista de los neandertales, quizás solo hayamos sido los más hijos de puta.  

En nuestro viaje colonizando Eurasia nos fuimos encontrando con otros humanos que ya vivían allí. Las teorías sobre estos encuentros oscilan sobre todo entre dos puntos de vista: una colonización pacífica o una violenta. De hecho, no son opciones contradictorias, sino que a lo largo de decenas de miles de años ocupando miles de kilómetros, la casuística de cómo Homo sapiens se hizo con el control de cada territorio es tan amplia como seamos capaces de imaginar. Ahora bien, a juzgar por el comportamiento de todos los primates, el grupo al que pertenecemos los humanos, somos animales muy territoriales. Mantener bajo control los recursos es un requisito básico para sobrevivir. Codiciar los recursos del vecino ha sido uno de los factores clave para prosperar. Por tanto, estoy de acuerdo con el investigador Bienvenido Martínez-Navarro cuando afirma que «nadie se deja quitar la tierra si puede defenderla». Por lo que, si somos la especie que queda con vida, está claro que «la violencia fue una parte consustancial de la evolución humana». La mayoría de los horrores de nuestra historia nos han llevado a algún tipo de logro y, al contrario también, la mayoría de los logros de nuestra historia nos han llevado a algún tipo de horror. El ejemplo más claro lo tenemos en la cantidad de avances tecnológicos que se han inventado gracias a la investigación con fines militares. La bomba atómica generó una de las mayores atrocidades de la humanidad, pero para crearla primero vino el conocimiento y control de la energía nuclear. Esta dinámica se repite desde el origen de nuestra existencia. Con nuestras frágiles uñas, por velocidad, fuerza o habilidad, no tenemos nada que hacer contra la mayoría de los depredadores del mundo. Pero con un arco y flechas nos hemos hecho con el control de la superficie terrestre del planeta. Los contextos hostiles, las guerras y enfrentamientos a cualquier escala nos han llevado al desarrollo tecnológico. La historia del horror tiene su contraparte en la invención y el perfeccionamiento de herramientas, y en el nacimiento de ideas y sistemas de gobierno opuestos a prácticas crueles. Las situaciones extremas nos empujan a los niveles más altos de ingenio. ¿Significa esto que Homo sapiens llevó a cabo un genocidio contra el resto de especies humanas? No. Simplemente fuimos avanzando, conquistando y creciendo sin tener en cuenta los daños colaterales. Hoy día seguimos con esta dinámica, aunque seamos conscientes de los daños.  

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2 comentarios

  1. Visto que nadie me critica por irme por las ramas en los comentarios, continuaré a hacerlo. Es más fuerte que yo. En este caso a partir de una afirmación del autor (¿o autora?) que no deja escape semántico ni antropológico : “… los mayores h… de … p…” (sospecho que es un varón, pues por educación y cultura se me hace difícil poner en boca de una mujer tal epíteto. Digamos que mi rancia parte conservadora siempre anda merodeando. Y más por el hecho de haberme criado rodeado de mujeres), entonces, si somos hijos de mujeres, me pregunto qué papel en la conquista del mundo tuvieron a parte de parir hijos. ¿También andaban a los garrotazos? ¿Mataban con la misma despreocupación moral que genera el derecho a un “espacio vital”?, o, como lo siguen haciendo ahora se limitaban a estar en un rincón, siempre lerdas pero prácticas, tan lerdas que recién ahora se están despertando. He leído que con muchas probabilidades ayudaban en la caza. Puede ser, aunque me parece que por el resto no lo sabremos jamás con certeza… pero que a una privilegiada hija de reyes (de reina para ser más preciso) le hayan obligado a cumplir un entrenamiento militar, me hace pensar que en aquellos tiempos más “democráticos por la fuerza” estaban obligadas a participar activamente en la defensa del grupo. Sin ir más lejos, mi vieja no se hacía problemas en castigar debidamente (y cruentamente) a las comadrejas que le comían sus amados pollitos guachos. Linda divulgación, estimado/a. Gracias.

    • Fran Navarro

      Sí, soy autor, aunque el epíteto que mencionas, precisamente, se comentó mucho hace poco por leerse en la boca de una mujer de nombre Isabel y apellidos Díaz Ayuso. En cuanto a tus interrogantes, puedo responderte con bibliografía recomendada, que es muy de historiador hacer esto.

      «Prehistorias de mujeres» de Marga Sánchez Romero; «La mujer de los orígenes» de Claudine Cohen; y «El hombre prehistórico es también una mujer» de Marylène Patou-Mathis.

      Gracias por irte por las ramas. Un saludo.

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