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Ciencia Jot Down 2025 «Elementos críticos: del Wolframio a las tierras raras»

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Museo Laboratorium de Bergara / Laboratorium Bergara Museoa

En 1783, en el Real Seminario Patriótico de Bergara, dos hermanos lograron una hazaña científica sin precedentes: aislar por primera vez un nuevo elemento químico a partir de un mineral oscuro llamado wolframita. Fausto y Juan José Elhuyar, formados en la tradición ilustrada de la época, publicaron ese mismo año un tratado en el que anunciaban el descubrimiento del wolframio. El hallazgo fue resultado de un proceso experimental riguroso, apoyado por la red de saberes promovida por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, y convirtió a Bergara en cuna de una revolución científica en la península.

Lejos de la imagen romántica del genio solitario o de la intuición alquímica, el descubrimiento del wolframio fue fruto del método científico moderno. A partir de la observación de las propiedades del mineral y de sucesivas pruebas de reducción química, los hermanos Elhuyar consiguieron aislar un metal denso, resistente y extraordinariamente refractario. Era un nuevo elemento de la tabla periódica, hasta entonces desconocido, con un punto de fusión de 3.422 grados y una densidad semejante a la del oro. Aquel metal abría la puerta a múltiples aplicaciones industriales, militares y tecnológicas, muchas de las cuales aún hoy siguen vigentes.

El nombre de «wolframio» proviene del alemán «wolf rahm», literalmente «espuma de lobo», en referencia a la forma en que ciertos minerales del grupo 6 de la tabla periódica parecían devorar el estaño durante la fundición. Aunque en algunos países se impuso el nombre de «tungsteno», en los ámbitos hispano y germano se conservó el término original. Más allá del debate nomenclatural, el elemento número 74 de la tabla periódica tiene propiedades únicas: su dureza, su resistencia a la corrosión, su elevada densidad y su capacidad para soportar temperaturas extremas lo han hecho imprescindible en aleaciones, herramientas de corte, filamentos de lámparas, blindajes militares y dispositivos electrónicos.

El contexto en el que se produjo este descubrimiento es inseparable del espíritu ilustrado que animó al Real Seminario Patriótico de Bergara. Fundado en 1776, el seminario fue un proyecto educativo pionero impulsado por la Real Sociedad Bascongada. A través de una enseñanza moderna, experimental y técnica, buscaba formar una nueva élite científica y profesional capaz de transformar la sociedad. Fue en sus laboratorios donde se desarrollaron trabajos de química, mineralogía, física y metalurgia de vanguardia para la época. El hallazgo del wolframio no fue una excepción, sino la expresión más brillante de un modelo de conocimiento que combinaba ciencia, utilidad y progreso.

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3 comentarios

  1. Pingback: El legado del wolframio y los elementos críticos en la ciencia y tecnología moderna - Hemeroteca KillBait

  2. «En Bergara, donde dos hermanos vascos aislaron por primera vez el wolframio,» -> Los hermanos Elhuyar no eran vascos, nacieron en Logroño.

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