
El señorío fue mucho más que un decorado medieval: un poder casi real que condicionó la política peninsular durante siglos y que, como en Juego de tronos, revelaba la fragilidad del propio rey.
Un monarca que anda pidiendo permisos. Un señor que le debe pleitesía, pero a quien solicita hospitalidad. Un pacto que nos parece poco comprensible. Y, de fondo, los rumores de una traición, de unos hechos execrables.
Suenan las «Lluvias de Castamere».
Ponte a cubierto, Robb, que te mojas.
Que no pasas, Robbie, que no
Bien, empezamos a lo grande. La Boda Roja, nada menos. Oh, sí, la Boda Roja. Cantidad de televidentes que reaccionan espantados, cantidad de lectores con resabio que miran de reojo a ver cómo reaccionan los televidentes espantados. Fue más bruto en imágenes, aclaremos, pero es que sobre letras… en fin, dura muchísimo más. Y lo imaginas. Y se queda ahí, en cosquilleos…
Aquí no vamos a desentrañar los elementos reales que inspiraron el lance exacto. Que los hubo, oigan, porque la Edad Media y la Moderna esconden, siempre, un modelo grandísimo para cualquier barrabasada cruel que usted quiera inventarse. Podríamos, verbigracia, andar citando la Cena Negra (guiño, guiño, y además es guerra de los Cien Años, que cuadra perfectamente), lo de Glencoe e incluso la conjura de los boyardos. Pueden escoger. Si es que somos —históricamente— unos brutos.
Pero, dijimos, nada de correlaciones históricas más o menos exactas. No. Explicar, explicar. Porque al lego en todo lo que son sociedad, administraciones e instituciones de los siglos oscuros (y posteriores, vamos a ver) igual se le queda pelín sorpresa con el desarrollo del asunto. Quiero decir… ¿no es Robb Stark el rey de todas esas tierras? ¿No le apoya la Casa Frey? ¿No es Frey uno de los hombres de su madre, la que casó con los señores del Norte para, entre otras cosas, asegurar esas geografías? Entonces… ¿por qué tiene que andar pidiendo favores? ¿Por qué no pasa por esos sitios tan angostos sin pedir permisos? ¿Por qué no actúa como el monarca que realmente es? ¿O los reyes tenían un poder limitado?
Sean ustedes bienvenidos al sistema señorial. O feudal, pero vamos a seguir diciendo señorial, porque nos centraremos, sobre todo, en la península ibérica. Y aquí feudos, lo que se dice feudos… pues por los condados catalanes, a mogollón, pero apenas más allá. Así que régimen señorial. Mola mucho, también, no se asusten.
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A ver Marcos que el artículo es divertidísimo y es un gusto leerte pero lo de Robb…
Lo primero, pide paso porque no hay otra. Los Gemelos es inexpugnable y no hay otra forma de ir al sur.
Lo segundo es un rey de hace dos días. Y porque los señores del Norte dicen que se ha acabado la fiesta, que doblaron la rodilla por los dragones, pero hace mucho tiempo que estos dan malvas. Así que Frey juega a dos barajas porque reyes, o aspirantes, hay más de uno.
Y lo de Dorne pues está bien claro. eran un reino (u principado) tan independiente como los otros seis (que de ahí vienen las grandes casas), pero eran tan gafos que decimos en mi tierra, que los Targaryen tuvieron mas manga ancha con ellos que con los demás porque a las malas ni pa Dios.
Los de la vida real salen de un caudillaje militar y consiguen el trono a hostias. Lo que pasa es que luego con la lotería genética igual te sale un gran guerrero que un manflorito y hay que andar templando gaitas.