
En el año 2010, la editorial japonesa Shogakukan comenzó a publicar el manga Alice in Borderland de Haro Asō y el gigante del streaming Netflix supo ver que en su premisa había algo que el público demandaba. Estrenó la primera temporada de la adaptación del manga en pleno confinamiento, sin pena ni gloria. Apenas un año después, la coreana El juego del calamar se convertiría en uno de los grandes estrenos de la plataforma partiendo de una premisa muy similar.
No son pocos quienes se han preguntado por qué la primera versión de ese mismo planteamiento no obtuvo, ni de lejos, análoga repercusión. Quizás fue por sus elementos sobrenaturales o porque no estaba estructurada como un reality show. El caso es que el éxito de la serie coreana espoleó los visionados de Alice in Borderland, lo cual justificó la emisión en el año 2022 de una segunda temporada que terminara de adaptar el manga original. El juego del calamar prosiguió su andadura, concluyendo este mismo año. Huérfana de cefalópodos, Netflix ha decidido cubrir ese vacío estrenando a finales de septiembre de 2025 una tercera temporada de la serie japonesa. La gran incógnita es saber qué demonios van a contar. Es cierto que en la adaptación del manga se dejaron en el tintero, nunca mejor dicho, un comodín (atendiendo a la época de estreno, puede que quisieran evitar vinculaciones con la exitosa interpretación de Joaquin Phoenix del personaje de DC Comics). Tampoco conviene obviar que existen un spin-off (Alice on Border Road) y una breve secuela firmada por el propio Asō (Alice in Borderland: Retry) en formato manga. Pero ya sabemos cuánto gustan algunos guionistas de improvisar partiendo de obras ajenas.
Alice in Borderland cuenta la historia de un joven llamado Ryōhei Arisu (que es como se pronunciaría Alice “a la japonesa”), quien de repente se encuentra atrapado con un puñado de personas, sin saber cómo, en una versión postapocalíptica de la ciudad de Tokio. Los pocos humanos que se encuentran ahí disponen de un visado donde figuran los días autorizados de residencia en ese país (Borderland). Cuando el visado expira, un rayo cae del cielo y fulmina al inmigrante (el sueño húmedo de algunos partidos políticos). Para evitar ese final, el sujeto puede participar en juegos, ampliando los días de su permiso de residencia si sobrevive a ellos. Los juegos están clasificados conforme a los palos de la baraja francesa: los de picas son físicos, los de tréboles son de equipo, los de diamantes son de inteligencia y los de corazones son juegos psicológicos centrados en las emociones. La dificultad (y el número de días de visado que se obtienen) la marca el número de la carta de la baraja asociada al juego en cuestión, siendo los de las cartas de figuras los más mortíferos. Como ya sucediera en la obra de Lewis Carroll, la reina de corazones tiene un papel destacado, aunque existe aquí una mejor aproximación al contenido simbólico de los palos de la baraja francesa. Y, aprovechando el estreno de la tercera temporada de esta serie, de esto hablaremos: sobre el origen de estos palos y del diseño mismo de la baraja francesa, un aspecto sorprendentemente desconocido por muchos.
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Maravilloso repaso a las distintas barajas y sus palos. Creo que en España existe un gran desconocimiento popular de que hay vida más allá del binomio oros, copas, espadas, bastos /picas, corazones, diamantes, tréboles.
Hace tiempo diseñé una baraja con nuevos palos que seguían representando los cuatro estamentos del antiguo regimen al mismo tiempo que se identificaban con cuatro grandes reinos/imperios de la edad moderna: Picas/Espadas = nobleza -> Lises (Francia); Diamantes/Oros = Burguesía (ciudad) -> torres (Castilla); Corazones/Copas = clero -> cruces (Estados Pontificios -Vaticano-); Tréboles/Bastos = campesinado, pueblo llano -> rosas (Inglaterra).
Dejo aquí un enlace con una minipresentación del proyecto:
https://www.behance.net/gallery/174068721/Baraja-de-naipes-Imperium-MMXVIII
Un saludo!