Deportes

Un gusano de dos metros, negro y tatuado

Dennis Rodman 1

Si en los años 70 hubieran obligado a Shirley Rodman a apostar por alguno de sus hijos como futura estrella del baloncesto, sin dudarlo lo habría hecho por alguna de sus hijas, Debra o Kim, pero jamás por su único hijo varón, Dennis. Probablemente habría creído más factible que el padre de las criaturas regresara de Filipinas, adonde había huido unos años antes tras abandonar a su familia. Sí, el baloncesto femenino en esos años quizá no daba como para dedicarse a ello profesionalmente, pero ambas chicas fueron seleccionadas para el equipo americano ideal. Debra, incluso, llegó a ganar dos campeonatos nacionales. Pero Dennis… Dennis, en su primer año de instituto no llegaba al metro setenta de altura y no tenía demasiada técnica individual, por lo que se acostumbraba a pasar los partidos con el culo pegado al banquillo. Pensó que quizá le iría mejor en otra disciplina, así que lo intentó en el fútbol americano con unos resultados aún peores, por lo que se dio cuenta de que el deporte no era lo suyo. Viendo que su futuro era de currante y no de deportista de elite, tras acabar el instituto, se metió a limpiador en el aeropuerto de Dallas. De hecho, en la familia era una broma bastante recurrente comparar el baloncesto de Dennis con el de sus hermanas.

Pero, misterios de las hormonas y la genética, a Dennis Rodman le dio por crecer. Y bastante. Hasta llegar a rozar los dos metros, concretamente. Y desde ahí arriba el baloncesto se ve diferente, amigo. Todo es más fácil si en lugar de tener que mirar hacia arriba para ver a tu oponente te basta con bajar la mirada. Al ver que el aro estaba más cerca que antes, pensó que quizá debería intentarlo otra vez con el baloncesto. Y acertó, vaya si acertó. Empezó a jugar en el equipo de una pequeña universidad regional promediando más de 15 puntos y 13 rebotes, números más que destacables; pero los resultados académicos eran desastrosos, por lo que tuvo que buscarse otro equipo tras sólo un semestre. En una universidad con más tradición deportiva habrían hecho la vista gorda y le habrían aprobado, pero en el Cooke County College, universidad pública, no se proponían formar a futuras estrellas del deporte, así que las notas mandaban y Dennis debía cederle su puesto a un futuro profesor, informático o historiador.

Se enroló en la universidad de Southeastern Oklahoma y, pese a que sus respuestas en los exámenes probablemente no fueran mucho mejores, dos importantes factores hicieron que Dennis permaneciera tres años sin ser expulsado por malas notas: por un lado, la universidad ya tenía cierta experiencia en formar futuras estrellas del deporte; y por el otro, los números de nuestro protagonista ya apuntaban a algo muy grande: más de 25 puntos y 15 rebotes por partido. Al final de su tercera temporada, en 1986, fue invitado a participar en unas jornadas pre-draft, y se salió. Tanto, que le distinguieron como jugador más valioso. Eso le valió ser seleccionado en la tercera posición de la segunda ronda del draft poco después.

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31 comentarios

  1. No me gusta el baloncesto, ni soy bueno jugándolo ni lo he seguido nunca, pero este tipo de artículos me los leo del tirón, anoto nombres, busco por ahí, me intereso e incluso me emociono con historias o partidos que ni he visto ni seguramente veré más adelante.

  2. Pingback: Un gusano de dos metros, negro y tatuado

  3. Lo de la sobrevaloración de Bird lo comentó Isaiah.

    No queda claro cómo siendo tan mal atacante podía entonces meter 25 por partido en la Uni.

  4. David Navarro

    En parte me jode porque me has robado un artículo que quería escribir, pero en parte me alegro porque lo has hecho estupendamente.

    Enhorabona, Lluís.

  5. Excelente artículo que me ha hecho recordar la época dorada de la NBA cuando bastaba ponerse delante de la tele y dejarse guiar por Trecet para gozar con unos jugadores irrepetibles.
    Rodman, locuras fuera de la cancha aparte, es el clásico ejemplo de que si sólo sabes hacer una cosa (defender) al menos hazla bien…

  6. Hola!

    Muy buen articulo. Solo un pequeno comentario: Entiendo que Adrian D. y Mark Aguirre no coincidieron nunca en el mismo roster de Detroit, creo recordar que uno fue traspasado por el otro.

    Alguien se acuerda.

    Saludos

    • Hola Miguel,

      Efectivamente, Aguirre (siempre me gustó cómo lo pronuncian los yankis: «Aguaya») llegó tras un intercambio con Dantley entre Pistons y Mavs.

      Cuando los nombro juntos es porque me refiero a los nombres míticos de los Pistons en esa época, no en una temporada en concreto, ya que soy consciente de ello. Aunque, como el intercambio fue a mitad de temporada podríamos incluir a ambos en la plantilla de una misma temporada.

      Igualmente, buen apunte.
      Un saludo.

  7. Viejotrueno

    Al final lamento decir que no me ha quedado claro qué clase de tipo ha sido Dennis Rodman, qué sujeto, individuo, persona humana había detrás de este jugador. Lo digo porque como jugador, y en general en todo el artículo, la propia NBA, me parece que ha sido tratado muy superficialmente. Por ejemplo, parece que Michael Jordan de pronto decide que «voy a ganar el anillo», como si eso se decidiera, y como si antes se hubiese dedicado a rascarse la barriga haciendo no se sabe muy bien el qué (por no hablar del cansino y absurdo «mejor de la Historia»). Pues con Rodman lo mismo: practicamente el artículo es una especie de cronología donde aparecen unos hechos objetivos, salpimentados con unos cuantos juicios de valor; pero es que lo interesante, en mi opinión, habría sido otra cosa… conocer un poco las motivaciones, la psicología, alguna explicación que diese cuenta de la estrafalaria deriva vital de Dennis Rodman.

    • David Navarro

      Hostia, eso sí sería bueno, saber qué pasa(ba) dentro de la cabeza de Dennis Rodman.

      Pero creo que, para saberlo, deberíamos preguntarle a Phil Jackson. Y nunca nos lo diría.

    • Q le pides al autor? Poderes parapsicológicos? Novela? Creo q ni el propio Rodman sabrá xq hacia lo q hacia, ya no digamos nosotros. De todos modos el articulo deja un par de notas para que tu hagas tus propias pajas mentales: un padre ausente, una habilidad asombrosa para meterse en líos, un afan exagerado por dar la nota, una personalidad desequilibrada emocionalmente.Elige.

      Muy entretenido el articulo. Me encanta vuestro magazine.

  8. Yo admiré a Rodman, como jugador y como generador de historias…Lo malo de estos personajes es que mientras están en la cima de su carrera se les permite cualquier exceso que les pase por la cabeza, son genios excéntricos. En su declive se asemejan más a un payaso…

  9. Pingback: Y el sexto día, Dios volvió a disfrazarse de jugador de baloncesto « Ateos del Deporte

  10. Un día leí un comentario que decía que Dennis Rodman no amaba el baloncesto. Me pareció el insulto más grande que jamás se le pudo hacer. Toda la pasión que desprendía en la cancha era imposible sin amor hacia este deporte. Su discurso en el Hall of Fame me emocionó, porque Dennis Rodman nunca dejó de ser un niño que llegó a la NBA casi de casualidad pero que una vez allí se dejó el alma en la pista en cada partido.

  11. Granjefeindio

    El artículo está realmente bien aunque en ningún sitio destaca las asombrosas condiciones físicas de este jugador, capaz de luchar con hombres mucho más fuertes que él. Fue ese enorme derroche físico y no los centímetros lo que le dieron 7 títulos de máximo reboteador y un impacto tan tremendo en el juego de su equipo a pesar de sus graves carencias técnicas.

  12. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Guillermo Ortiz: Dennis Rodman, los dos últimos años del mejor defensor de la historia

  13. Felipe Poncet

    Acabo de descubrir esta web y estoy totalmente enganchado. El artículo está fenomenal. Solamente quiero hacer un comentario que habla de la versatilidad del mejor jugador defensivo de la historia. Liga regular, Bulls vs Pistons, con Rodman en Detroit defendiendo a MJ. En el último cuarto provoca la 6ª falta de Jordan con una capacidad de anticipción y una velocidad de pies increíble. Victoria para Detroit….y años después defendiendo a Shaquille. Sencillamente genial.

    Un saludo

  14. crisjotdown

    quizas fuera de las pistas no seria el modelo a seguir, pero la intensidad, garra de rodman únicas máximo ejemplo de luchador un grande de 2.01

  15. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Sasa Curcic: el Dennis Rodman serbio (y II)

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  21. Muy pocos jugadores consiguen reinventarse de esa forma…me explico. cualquiera que empieza a jugar al baloncesto queda atrapado por el hecho de meter la pelota por el agujero, eso es lo más excitante, lo que te lleva a jugar, todos ensayan los tiros, las fintas, el bote…..Pero muy pocos consiguen darse cuenta que para ganar hay que defender…y se nota la rareza de ese jugador, sopreponerse a la idea de que no iba a ser un anotador para centrarse en llegar a ser uno de los mejores, sino el mejor defensor que yo he visto en la NBA….y gozarla defendiendo,celebrar cada rebote, falta en ataque sacada, bloqueo y otros intangibles que hacían de él algo único¡¡¡¡ vivi esa época y tengo una camiseta y una gorra de los bulls, ambas tienen el 91 y el nombre Rodman.

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