La página par Opinión

Manuel Jabois: Chúpalas tú mismo

dylan

¿Cuántos cantantes de protesta hay hoy en día”
“Unos 136”
“¿Unos 136? ¿136 más o menos? ¿136 exactamente?”
“Bueno, entre 136 y 142”
Bob Dylan

Cuando Van Morrison y Bob Dylan compartían empresario, éste decidió que se tenían que conocer y les arregló una comida en un restaurante de Londres. Era una oportunidad magnífica para que dos monstruos se pusiesen frente a frente y estudiar aquella combinación explosiva. Algo así como el histórico encuentro en el Majestic de James Joyce y Marcel Proust. Quién sabe, igual de aquello salía una primorosa colaboración. Aparecieron los dos en el restaurante, pidieron educadamente la comida y empezó a desfilar un plato tras otro bajo un manso silencio. No hablaron entre ellos una sola palabra. Al terminar su postre, Dylan se levantó y se fue. Van Morrison le dijo a su socio:

— Estaba en muy buena forma hoy, ¿no?

La historia que cuenta Xavier Valiño retrata la minimalista ejecución de Dylan en la vida. Hace tres años fue detenido en los alrededores de Nueva Jersey. Solo y bajo la lluvia, como un anciano desorientado, el compositor más célebre del planeta se paseaba con un pantalón de chándal, unas katiuskas y dos chubasqueros cubriéndole la cabeza. Se dirigió a él una agente de policía para identificarle, y cuando creía que aquel sin techo quizá acarrearía los mismos problemas que John Rambo, el viejo le contestó que era Bob Dylan y que buscaba casas en venta. Fue subido al coche policial casi de inmediato para comprobar si en efecto estaba viviendo “en los autobuses de la gira junto a un gran hotel al lado del océano”. Un sargento, informado de que Dylan estaba a cargo de la policía, fue a echarle un vistazo. Lo miró de arriba abajo y bufó: “Este no es Bob Dylan”.

Probablemente no lo fuese. ¿Al fin y al cabo qué es Bob Dylan sino un nombre inventado? Además, hasta el americano medio ha perdido la cuenta de los años que Bob Dylan lleva siendo Bob Dylan. Las celebridades de su magnitud tienden a morir antes. En sus giras juveniles, cuando era un icono en vida (el pelo alborotado, los rasgos aniñados e insolentes, parapetado siempre bajo unas gafas de sol y el humo de un cigarro) salía corriendo de los conciertos perseguido por cientos de personas que lo querían tocar. La escena era siempre la misma: Dylan encerrado en un coche aburrido de su inmensa multitud de fans, que creían ver en él a una suerte de conciencia revolucionaria. “Es muy abrumador tener a tu alrededor gente que te dice cuánto te entiende cuando no puedes entenderte a ti mismo”, le dijo a Playboy en 1966, en una entrevista en la que anuncia que ha dejado de componer y cantar todo aquello que se escriba por alguna razón o se cante por algún motivo (“la palabra ‘protesta’ se inventó para la gente que se somete a cirugía”) y deja un titular de alcance: “Solo tengo 24 años”.

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25 comentarios

  1. Genial artículo. Supongo que esa actitud con las masas es mucho más sana que la que tuvo Michael Jackson.

    Por cierto, yo también leía Playboy por los artículos

  2. Pingback: Chúpalas tú mismo

  3. Dylan (casi) siempre tiene razón. Y sus admiradores solemos tenerla también, aunque nos pierda el histerismo xD Como este no es el caso, felicidades al autor del artículo :)

  4. La mejor definición de Dylan la da Sam Shepard en su (fantástico) libro sobre la gira Rolling Thunder Revue:
    «Si se resuelve un misterio, el caso se archiva. En el caso de Dylan, el misterio no se resuelve nunca, así que el caso sigue en marcha. Se produce una y otra vez, durante años y años».

  5. Manuel,

    ¿Cuáles son los discos de Dylan que más te han gustado e influido? Por lo que veo aquí no serán los de sus primeros tiempos.
    ¿Puede ser The basement Tapes?

    Saludos!

  6. En ocasiones algo meramente ingenioso pasa por parecer de una gran inteligencia cuando en realidad no tiene por qué ser así. Creo que en el caso de Dylan sí hay una gran inteligencia –la que está en sus canciones–, que a veces necesitó del ingenio para escapar del entorno chato de los rebaños entre los que tuvo que moverse.
    Me ha gustado mucho el texto, M.J., como siempre.

  7. Había escrito algo pero me ha fallado el envío. Venía a decir que lo meramente ingenioso no tiene por qué mostrar una gran inteligencia. Pero en el caso de Dylan, soy de la opinión que una gran inteligencia –la que se deja ver en sus canciones–, necesitó valerse del ingenio para escabullirse del chato entorno de los rebaños entre los que tuvo que moverse.
    Y que me ha gustado mucho su texto, como siempre, M.J.

  8. Ha resultado un interesante ejercicio ese de intentar decir lo que ya habías dicho, Alejo Urzass.
    Además, estoy totalmente de acuerdo contigo.

  9. Alejo Urzass

    Gracias Rafiki, qué rabia da no haber puesto todo en el portapapeles antes de enviar…

  10. echar un Capote

    Anécdotas manidas, mil veces contadas, y que aquí parecen recién vividas por su sobrevalorado autor. ¿Así son los nuevos héroes del periodismo? A mí me parecen napoleones en harapos, como dijo… ¿quién, Manolito?

  11. Cuando a Dylan le gritaban «Go home!» no era por haber electrificado el folk, un mito más del siglo XX, sino porque sabían que lo había jodido todo. Que había picoteado de toda una escena que hacía buena la palabra underground, que era auténtica y sincera consigo misma, brutalmente contestaria, y que, desde entonces, no iba a existir más. Por eso le preguntaban dónde estaba Guthrie. Por eso Dylan está en las guanteras de toda chaqueta de pana que se precie.

    Salud.

  12. Genial artículo. Dylan genio.

  13. Fenomenal artículo. Me quedo con ganas de más, de más anécdotas de Dylan, siempre genial y siempre atípico. Vi hace poco el documental ‘No direction home’ de Scorsese sobre el tipo y encaja perfectamente el artículo con la persona que se descubre en imágenes. El tío alucinaba verdaderamente con los tópicos y patrones que se creaban a su alrededor. Interesantísimo.

  14. Walter Sobchak

    Creo que Dylan es uno de los pocos que ha congregado una gran masa de gente y de histeria colectiva sin querer haberlo hecho, y eso amigos, solo esta al alcance de los genios. Por otro lado siempre me ha parecido una de las pocas estrellas realmente sinceras. En los documentales que citáis en los comentarios se le ve incomodo de verdad incluso intentando huir de la cámara…como huían los amarillos en Vietnam.

  15. La palabra adecuada para definir a Dylan es inconformista. Aunque yo crea que a Bob Dylan se le ha valorado excesivamente en lo musical, considero que ha sido uno de los referentes en la música de los años setenta, tan cargada de esperanza en un mundo diferente.

    • Sobrevalorado en lo musical… Por dios… Sin el los beatles se hubieran quedado en el she loves you yeah yeah yeah..
      Por poner uno de tantisimos ejemplos

  16. …» Me gusta imaginarlo con botas camperas manchadas de barro paseando por la moqueta de un salón decadente en el que se acumulan vinilos rotos y cuadros despellejados de Monet»…nadie ha reparado en esta frase? no se puede describir mejor ese punto naif que siempre me ha fascinado de Dylan.

  17. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Cincuenta razones por las que nos sigue gustando Bob Dylan (y II)

  18. ¿Alguien más en la sala quiere chuparlas?

    Me reí un montón en ese momento de «Don’t Look Back».

  19. suena a una vida muy triste, supongo que ser tan esepcional tiene su precio.

  20. Pingback: Jot Down | laboratorioextremo

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