Muchos de nosotros revivirían, con cuerpo y cabeza de niño, lo electrizante de la inauguración oficial del ocioso fin de semana con los primeros acordes del tema Abracadabra que abría el programa infantil La bola de cristal. Un tema ochentón que transmite energía y que todavía hoy, seguro, es capaz de arrancarte una sonrisa y levantar a bailar ese cuerpecito que ya no tiene aquellos ligeros siete u ocho años. Por qué no pruebas: su uso es altamente recomendado, especialmente en treintañeros, por la alta proporción de endorfinas que se liberan al escuchar sus fluoxetínicos —antidepresivos para los no entendidos— tres minutos quince segundos de duración.
Entre las secciones de aquel programa que revitalizó nuestros pequeños cerebros en crecimiento, después de electroduendes, brujas y canciones pop, llegaban los esperados capítulos de las miniseries. La bola de cristal decidió rescatar viejas series americanas que no habían pasado por España en su momento por culpa de cierto ingrediente de los totalitarismos: el cierre de fronteras a la cultura exterior. Bajo la dirección de Lolo Rico, se logró rescatar los divertidos enredos de los chicos de La Pandilla, original de los años 20, La Familia Monster y su composición de monstruos descontextualizados, o Embrujada, versión esotérica de la feliz casada, ambas del año 64.
La configuración del programa permitía dos espectadores: infantil y familiar, por turnos. Así pues, el sábado por la mañana, el hueco en el sofá era ocupado por toda la familia apelotonada, incluyendo a la abuela y excluyendo quizá al padre de familia (que por entonces la semana laboral se extendía hasta el sábado). Y en esa configuración familiar matriarcal, nos sentábamos frente al televisor dispuestos a interiorizar los personajes y las situaciones que de ella salían. Allí, atrincherados, éramos familia haciendo cosas de familia en familia, revitalizando el vínculo gracias a la televisión.
Una buena serie familiar tenía el cometido de entretener a diferentes individuos, unidos mayoritariamente por consanguinidad, diferentes edades, diferentes expectativas, y satisfacerlos. Una tarea difícil jugar a la lectura de las situaciones a dos niveles, una dirigida al intelecto y conocimiento del niño y otra a los del adulto, sin aburrir a ninguno; y encontrar tramas y acciones que resultaran edificantes para ambos polos de la familia: ganarse a la familia al completo era tener audiencia y, aunque las productoras americanas no es que necesitaran ponerse a prueba con el público español, ganarse a la familia americana era ganarse el crédito en la mayor parte del mundo. En esto, señores, tanto la industria de creación audiovisual inglesa como la americana, nos ha llevado una delantera de décadas. Yo al menos no recuerdo intentos parecidos anteriores a Farmacia de guardia o Médico de familia.
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Pingback: La (a)típica familia americana, o la ficción como arma de construcción masiva
Sólo un pequeño detalle: aunque el autor de este artículo, como muchos otros, viesen por primera vez «Embrujada» en la Bola de Cristal, la serie se emitió por primera vez en TVE, con doblajes en «español neutro», en los 60… En cuanto a series familiares, creo que habría que tener en cuenta una que -asumo que la edad del autor por suerte no le permitió verla en su día- constituyó un auténtico fenómeno de masas en España, e iba tan cargada ideológicamente -o más- que las yankis: «La casa de los Martínez»…
Así sí.
Es cierto Raül, asumo mi fallo. Se emitió antes. Al menos «Embrujada» se estuvo emitiendo de los 60 a los 70. Mucho antes que Lolo RIco la rescatara para «La Bola de Cristal». Sin embargo, aún no he encontrado documentación sobre la emisión previa a Lolo Rico en TVE de «La familia Monster». Podría ser cuestión de buscar más.
El caso, la familia española sí estaba preparada para la entrada del prototipo de mujer que era Samantha. Y fue creando modelo a imitar.
Es verdad que se ha centrado en el análisis ligero y emotivo del entorno en que estas series se emitían.
Gracias por el apunte de «La familia Martínez». No la conocía, supones bien sobre mi edad. Parece, por lo que he visto y como tú dices, todo un fenómeno. Seguiré revisándola. Gracias
La familia Monster también se emitió en España antes. Fui testigo.
Y aquí lo dice
http://www.elmundo.es/especiales/2007/04/cultura/losmonster/
En honor a la verdad hay que decir que tanto Los Monster como Embrujada sí se emitieron en España en los 60’s
Habría que actualizar el contenido de este artículo y mencionar también a series como Friends y su modelo de convivencia basado en la «no familia» y la exaltación del grupito de amigos, frente a unos familiares descerebrados, transexuales o inexistentes.
Es verdad que he pasado de los 80 a los 90, mencionando series que creo que alguna conviviría, quizá, con «Friends». No lo valoré, simplemente. Pero me parece altamente interesante rescatarlo por, como tú mismo dices, modelo de no-familia. A la familia no se la elige, de alguna manera es un vínculo que nos viene dado y con el que estamos obligados a bregar toda la vida (obligados o no, eso es cuestión de cada uno y vada vivencia). Y es verdad que, frente a eso, la familia de amigos sí es elegida. Conocemos muchos casos cercanos, seguro. Y es un vínculo que se hace cada día tan fuerte o más que el de la familia. No entraré en psicologías. Al fin y al cabo, ese valor que algunos defienden con fanatismo, es la estructura humana más mutable a lo largo de la historia que se me ocurre. Y es enriquecedor que sea así. Sobre modelos de familia y cómo ha ido mutando a lo largo de la historia, podrían escribirse rios de titna. Sobre su representación en la pantalla y sobre si esto ha ayudado a asentarlo y estipularlo también. Genial apreciación Ramonius, gracias.
oye no me puedo creer que JD censure comentarios… no era así al principio… quiero dejar claro que esta niña tiene que estar muy buena sino no se explica que escriba en JD, no tiene nivel.
Lo que dejas claro no es precísamente eso.
Teniendo en cuenta tu elaborada y fundamentada argumentación, nos queda claro que tú sí lo tienes.
Una opinión (desde el respeto y la crítica no insultante) no sólo es bienvenida, sino necesaria. Bien por ti en ese punto. Pero subrayo: crítica no insultante. Podríamos entrar en un debate (uno no muy largo …no da(s) para más) sobre lo aún más inexplicable que resulta el hecho de que tu segundo comentario se base en tres líneas con una carencia pasmosa de signos de puntuación (y uso incorrecto de la ortografía, mayúsculas, minúsculas, etc.) cuando se te supone un avido lector con criterio para valorar un artículo en JD. Sin más. Pero tu respuesta tipo «tweet» exacervado no es una contribución que te cubra de gloria.
Sobre el comentario sexista (algo en lo que comparto con Clara) sólo digo una cosa: Es el DEBER de los editores de la revista moderar órden de las opiniones irrespetuosas o de contenido ofensivo (otra cosa que no me explico es cómo no han eliminado tu segundo «post»).
Algunos que superamos la treintena hace bastante más de una década, recordamos la emisión irregular de «La Familia Monster» en ese español neutro en el que incluso se podían percibir las voces del reparto original bajo las del doblaje, en una frecuencia muy, muy baja. Fue previo a «La Bola de Cristal» y a Lolo Rico. Pero eso no desacredita en nada el análisis que esta articulista ha hecho a la perfección desglosando y recomponiendo la repercusión social de esos patrones mediáticos en los ochenta.
Por lo que a mí, y de seguro a otros muchos lectores respecta, no me queda nada más que decir.
Cosas que tú sí dejas claras de tu intervención:
1. tu comentario no parece digno de un adulto, más bien de un adolescente aburrido con ganas de meter cizaña como si estuviera en cualquier foro o comentarios del tuenti de un amigote.
2. «esta niña debe de estar muy buena» blablablá. De lo que se deduce que crees que esta revista está llevada por una cúpula de editores todos hombres (podríamos incluir mujeres lesbianas, pero no creo que afine tanto juicio, y de existir mujeres heterosexuales en este proyecto o no tienen voto o no tienen escrúpulos) y todos adolecen de falta de ética cuando el criterio para que dejen a alguien como yo escribir es ¿el físico?. Les falta ética, les sobra traidora testosterona, y no encuentran otra manera de satisfacer sus necesidades sexuales que tentando a «niñas» a cambio de aparecer en la revista. Vamos, que los has llamado «puteros». No sé por qué lees JD si este es el criterio que tienes de sus editores.
3. Según lo que dices no tengo nivel. Es cierto el fallo de documentación. Pero… es una lástima que esta revista, a la que admiro, no fije un nivel adecuado para realizar comentarios. Para mí tú tampoco tienes nivel ni para intervenir en ella con esas dos o tres frases. Pero es libre, eres libre de definirte por lo que dices. Y, sinceramente amigo, el diálogo en este foro suele ser enriquecedor, aunque sospecho que contigo en todos ellos no lo sería en absoluto. ¿Nada más inteligente que decir?
4. Sobre si estoy o no buena, y sobre si es ese el motivo o no por el que he escrito dos entradas en la JD, nunca me lo había planteado. Gracias por alertarme sobre el peligro que corro de que alguien pueda estar usándome… lo tendré en cuenta. Ya me habían contado el cuento de Caperucita y el Lobo, pero no así. En principio no me lo ha parecido en absoluto, ni estar tan buena ni estar siendo manipulada, pero todo hay que ponerlo en tela de juicio. Todo. Gracias por tu apreciación. Espero que enriquezca mi vida.
Hay ocasiones en las que, el siglo XXI, da miedo…sencillamente. ¿Hemos realmente evolucionado? ¿Cómo puede alguien soltar este tipo de cosas desde la total y absoluta ignorancia y quedarse tan tranquilo? Ver para creer…
En España mediante series de la televisión pública como «Amar en tiempos revueltos» o «La señora» y «Con el culo al aire» o «Física o química» de A3 se ha hecho y se hace un ejercicio de politización de la historia en los primeros casos y de ingeniería social en los segundos bastante notables y bastante asquerosos en mi opinión. Se adoctrina de forma mucho más fácil y sutil a través de la ficción que a través de los noticiarios, por ejemplo.
Totalmente de acuerdo.
También estoy de acuerdo con Julio, aunque pienso que no todas las doctrinas encubiertas son asquerosas.
No ocurre lo mismo con D.Montenegro. En primer lugar, porque considero sexista su comentario. No me extraña que la revista lo censure. No quiero ni imaginar qué podría ser lo primero qu dijera.
En segundo lugar, aunque la serie fuera emtida en los 60, antes de que esta supuesta treintañera naciera, no invalida la idea del artículo que, a parte de haber logrado que me divierta enormemente, ha conseguido hacer un análisis vivencial y emocinal con el que me identifico. Por cierto, yo también soy de los 80!!!
Y leo esta revista porque confío en el criterio de sus editores.
Pues a mi también me parece regulin el articulo.
Debería estar prohibido comentar a los amigos y familiares del articulist@.
El derecho a la réplica es obligatorio!! réplca, réplica!! jaja. A esta pobre muchacha le tiene que estar dando una embolia o_O Salvando el fallo de la fecha de emisión, por lo demás tiene bastante sentido lo que explica. Y, por cierto, me encanta que algunas cadenas autonómicas repongan constantemente series como la «Embrujada» de Elisabeth Montgomery. Hasta mi hija de seis años es fan. Eso, en estos tiempos de Hanna Montana o Pokemon, tiene mucho peso…
Ahora no recuerdo donde lo leía pero algo recuerdo de alguien que dividia a la gente entre si eras de La Famila Monster o de La Familia Addams. Dos series que partian de unas premisas cercanas pero luego no podian estar mas lejos una de la otra. Los Addams eran la aristocracia extravagante que se podia permitir serlo, Los Monster eran el emigrante de clase trabajadora haciendose el sueño americano de pasar a la clase media aunque fuese hombre lobo o vampiro o Frankenstein.
Solamente quiero decir dos cosas muy breves:
1. Felicidades a la articulista por este acertadísimo análisis. Si estuviera aún en la facultad, este artículo iría de cabeza a la bibliografía de algún ensayo mío sobre el tema.
2. Es muy fácil criticar sin argumentar algo coherente desde el anonimato que otorga la red.
Los Monster son un clasicazo de la televisión y de la cultura en general… jajaja
y muy tranquilamente podrían ser los número 1 de este ranking: http://goo.gl/puu6N
Yo si creo que el error de atribuirle a estas dos series una fecha de emisión irreal y, en base a ello, afirmar que hubo que esperar a la democracia para verlas porque en tiempos de la dictadura los argumentos y situaciones que presentan eran incompatibles con la esencia del pensamiento oficial, descabalgan en gran medida la conclusión del silogismo del artículo. Esta claro que la premisa es falsa: yo tengo 55 años y pude ver estas dos series en los últimos años sesenta.
Otra cosa es que los censores de la época fueran tan cortos de mente que no apreciaran los sutiles mensajes subliminales que la autora nos descubre. Yo, lo confieso, a la tierna edad de 10 años me limitaba a desternillarme de risa con ambas series sin entrar en más «honduras» sociales. Cosas de los niños…