Fantasmas al óleo
Aquellos que tengan el buen gusto de visitar el estadio de Twickenham en Londres —y cualquier ocasión es buena para ello, pues es una de esas pocas ocasiones en las que entrar en un recinto deportivo está más que justificado— aparte de contemplar maravillas como la Calcutta Cup1, que desgraciadamente un año sí y otro también se exhibe en algún punto del estadio que los escoceses de adopción no debemos buscar jamás, es probable que sin mucho empeño terminen plantados delante del cuadro de William Barnes Wollen (1857-1936) titulado The Roses Match. Este lienzo, pintado en el año 1895, representa el partido de rugby que el 25 de noviembre de 1893 disputaron en Park Avenue, Bradford, Reino Unido, los equipos de Yorkshire y de Lancashire. Una rivalidad tan vieja como Inglaterra; antiguamente hacía rodar cabezas, pero en aquel entonces les bastaba con patear un balón de cuero. En algún punto de la historia del cuadro, después de colgar unos años de las paredes de la Royal Academy para de ahí pasar a Leeds, Bradford y otros lugares de esa parte de Inglaterra que según cualquier demonólogo bien formado solo está un par de peldaños por encima del infierno, se le perdió la pista para aparecer 60 años más tarde en una tienda de segunda mano de Grey Street, Newcastle, donde fue encontrado por miembros de la Yorkshire Rugby Football Union. Tras unas discusiones que se presumen apasionantes, tanto entre ellos como con el vendedor, lo compraron por 25 libras, se lo llevaron a la sede de su club de Otley y a finales de los años 60 lo cedieron galantemente a la Rugby Football Union para que hiciera con él lo que mejor le pareciera. Que en este caso fue exhibirlo en el West Stand del estadio de Twickenham, que es donde ahora mismo está colgado2, contando su curiosa historia y la de la escisión del rugby a quien la quiera entender.
Cuando se restauró el cuadro a finales de los años 60, apareció una figura fantasmal justo a la derecha del árbitro, quien aparece en un segundo plano vestido como Dios manda, con terno y sombrero. No hace falta ser un experto en arte para darse cuenta de que en determinado momento un jugador del equipo de Yorkshire fue eliminado de la pintura. ¿Por qué? Hay quien dice que por motivos económicos. Supuestamente el jugador en cuestión se negó a abonar la cuota que le correspondía por aparecer en el cuadro. Es posible; pero también esta versión de la historia podría ser una oportunidad para subrayar el carácter avaro de sus vecinos que los habitantes de Lancashire no podían dejar pasar, y por eso probablemente sea la teoría favorita entre estos. Otros aseguran que la figura borrada originalmente ocultaba la del árbitro, que además estaba representado con los rasgos de Rowland Hill, entonces secretario de la RFU3. Si hubo presiones de las altas esferas o si el autor buscaba añadir algunos chelines a su remuneración, es algo sobre lo que solo podemos especular si le damos alguna credibilidad a esta teoría.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







«Football is a gentleman’s game played by ruffians, and rugby is a ruffian’s game played by gentlemen.»
So there.
¡Genial artículo!
Buen articulo, primo Larry!
¡Gracias «Phil»!
¡Y aúpa Sanisi!
Gracias por un artículo tan bueno.
«El rugby es un deporte que no puedo decir que comprenda en todos sus matices, si sabéis a lo que me refiero. Por supuesto puede seguir los principios básicos y generales. Quiero decir que sé que el esquema fundamental es ir llevando la pelota a través del campo y depositarla más allá de la línea en el otro fondo del campo y para cumplir ese objetivo, a cada equipo se le permite hacer uso de un cierto volumen de asaltos y agresiones a sus contrarios que, hechos en cualquier otro lugar, tendrían como consecuencia 14 días de arresto y una seria reprimenda del juez.» Dicho en 1930 por P.G.Wodehouse.
Precisamente recordaba a Wodehouse layando este artículo. En la serie para la BBC de Jeeves and Wooster ( geniales Stephen Fry y Hugh Laurie) hay un capítulo en el que un Lechuguino, creo que Bingo, se ve obligado a jugar a un juego parecido al rugby para conquistar a una señorita. El juego no dispone de normas y cuando él anota resulta que es la primera vez que se consigue en todal la historia del deporte. Siempre habían acabado empatados a cero y con varios muertos por medio…
Eso dice bastante de su amor por el deporte. En cambio siempre que puede alaba el golf por encima de cualquier otro.
Pingback: Cisma en el rugby football, o el nacimiento de un deporte | SportSquare
Lo que yo no acabo de comprender, es el predicamento que tiene el rugby entre amplios sectores; estoy de acuerdo con lo expuesto por Wodehouse y añadiría además, que un deporte cuyos practicantes se pasan la mayor parte del tiempo olisqueando con las cabezas metidas en los traseros de otros bichos como ellos, en esas melés imposibles, no ofrece grandes alicientes para los heterosexuales. De cualquier modo, se hace imprescindible disponer de un espíritu gregario, por decir algo suave, para practicar y disfrutar de «eso». Prefiero el tenis de largo…
Y no será que no tienen nada que esconder… Si tan importantes son para ti las tendencias sexuales para practicar deporte, te recomiendo que te informes de la lista de gays y lesbianas del mundo del tenis. Has dado en el clavo, macho.
Y por cierto, un poco de espíritu gregario no le vendría mal a este pais.
¡No compare usted! En el tenis no es necesario restregarse contra el sudor del otro. Aunque estoy pensando que un rugby mixto, mitad hombres y mujeres en ambos equipos, sería algo para considerar; las melés podrían llegar a ser antológicas.
No se sulfure Lobito, y trate de ejercitar más la ironía y el distanciamento…
De verdad q no has visto ironía en mi respuesta? Pues vaya, lo he intentado… Ciruelita.
No, no se ve ironía en tu respuesta. Y sí, en cambio, mucha rabia apenas contenida. ¿Es que juegas al rugby?
¡Maestro! ¿Es usted el mismo que escribía en TCM, con la gran Louella, Escrito Por, Infiltrada y demás tropa hace unos años? Recuerdo grandes momentos en aquellos blogs. ¡Saludos!
No, no he jugado nunca al rugby. Pero me gusta lo suficiente como para que me molesten ciertos comentarios, aunque de ahi a estar rabioso…. Creo que debes volver a leerlo. Hasta aqui.
Bueno, Montelimar, tal como usted lo plantea, pareciera que uno formara parte del equipo, cuando solo era uno más de los muchos navegantes en la red a los que les gustaba participar e intercambiar opiniones. Por desgracia, aquel momento tan dulce ya pasó; como usted habrá comprobado desde hace ya mucho tiempo, esa web ha perdido el encanto que tuvo en su momento y creo que el inicio del declive fue la marcha de la inmensa Louella. Pero los nostálgicos nos consolamos ahora con esta maravilla que es Jot Down, a la que deseo larguísima vida. ¡Saludos también para usted, amigo!
Lo siento Maestro, pero aqui un servidor, medio de melé, amateur a la fuerza, ojalá alguien me pagase (algo más que las cervezas que me bebo cuando juego fuera de casa), le va a señalar, que yo no meto la cabeza en los traseros de nadie, ni olisqueo durante los partidos. Me parece muy bien que Ud. prefiera el tenis, un deporte de sacrificio. Pero la diversidad existente en este mundo, hace que haya personas que disfruten con los deportes colectivos (viendolos y jugándolos). Quedese con el tenis, y disfrute de su segregarismo.
Muchas gracias por esta maravillosa historia.
Enhorabuena por el artículo, a mí me a gustado bastante. El único pero que le pongo es el parte que dices:
«El rugby league es un juego más dinámico, más abierto y mucho más violento que el rugby union, aunque pueda parecer lo contrario …» Esto igual está un poco cogido con pinzas, sobre todo en lo de que es más violento.
Ahí se te ha ido uno poco pero bueno, todo sea por leer artículos de Rugby.
PD: yo sí que he jugado mucho tiempo al Rugby y lo que ha escrito el Maestro Ciruela me parece una falta de respeto hacia todos los que lo hemos practicado. Sobre todo donde dice: disfrutar de “eso”. Será que el no tiene lo que es necesario para practicarlo o que le da miedo meterse en una melé y darse cuenta que su orientación sexual es bastante ambigua.
Hola indignado:
Muchas gracias por leer el artículo, me alegro de que te haya gustado. El RL me parece más violento porque no hay un segundo en el que no se esté placando a jugadores enormes y rapidísimos. Las cargas son tremendas; en el RL no hay «gordos». Como has jugado al rugby, sabrás que es mucho más difícil y doloroso placar a un jugador de 80 kilos lanzado a toda velocidad que a uno de 120 avanzando a dos por hora. Al menos esa es mi experiencia.
Es cierto que desde la llegada del profesionalismo al RU el físico del los jugadores, especialmente de centros, alas y flankers se ha vuelto… espectacular. Antes de 1995 la diferencia entre los dos códigos era mayor.
Supongo que se me han quedado grabadas en la memoria esas veces en las que, después de un partido especialmente malo y cobarde, el entrenador nos decía «os voy a poner a placar y a daros de hostias como en el rugby league, a ver si espabiláis». O el respeto que causaba antes de empezar un partido el saber que un contrario había jugado a rugby league… aunque también causaban respeto los moldavos del Getafe, simplemente por venir de un país cercano a Rumanía, cuando nosotros somos vecinos de Francia. Hay prejuicios que no tienen fundamento y lo mismo no está muy fundada mi afirmación; pero tanto se puede defender una postura como la contraria sin que se piedad dudar de la cordura de uno.
Eso sí, a mí las melés, los saques de lateral y en general la lucha por la posesión que se da en el RU y no en el Rl me hacen más atractivo el primero. es cuestión de gustos.
Pingback: La carrera de William Webb Ellis - Panenka