La arquitecta Victoria Garriga (Barcelona, 1969) constituye con Toño Foraster el corazón fundacional del despacho de arquitectos Av62, desde donde defienden un modelo de crecimiento material orientado al reequilibrio y a la sostenibilidad energética, ambiental, social, cultural y económica. Trabajando en cooperación con un nutrido equipo de profesionales de diversas disciplinas, han ganado varios concursos internacionales para obras de reconstrucción, de gran envergadura, entre otros países en Afganistán y sobre todo en Irak. Hablamos con ella sobre la aplicación de su ideario como profesional de la arquitectura y sobre las implicaciones, condiciones de trabajo y experiencia en países tan convulsos.
¿Hasta qué punto la arquitectura influye en el comportamiento social de quienes están expuestos a ella?
El entorno material influye directamente sobre muchas cosas. Entre otras, en el bienestar o malestar de muchas acciones cotidianas, y eso es importante.
Pero no está tan claro que influya sobre la estructura moral o social del vecindario ¿verdad?
Reflexionar, abiertamente, sobre cuáles son las formas de la arquitectura que condicionan un tipo de comportamiento u otro quizás sea un tema pendiente. Pero a mí me parece que es irresponsable, por lo menos irresponsable, entender la arquitectura como una disciplina ensimismada y autorreferencial, desvinculada de la vida. Los principios sobre los que se generan ciertas formas de arquitectura están antes que la propia arquitectura. Esa ideología, esa voluntad, dicta las formas que pueden inducir, propiciar o negar, ciertos comportamientos sociales y actitudes frente a la vida. Muchas veces parece que los arquitectos no hayamos tenido conciencia de ello, y esa falta de conciencia nos convierte en marionetas. Cuando la tenemos, para bien o para mal somos cómplices. La arquitectura o el urbanismo materializan las ideas políticas, sociales, económicas… es ideología construida. La forma es vinculante.
Si la buena arquitectura contribuye al bienestar, lógicamente la mala arquitectura contribuye negativamente. Es decir, el mal arquitecto es responsable, no solo de hacer un edificio feo o incómodo, sino de causar un daño moral.
Creo firmemente que sí, así es.
En consecuencia, ese profesional debería responder de su mal trabajo.
Pero para poder exigir verdadera responsabilidad a los arquitectos, deberíamos haber insistido mucho más, desde la formación, desde la crítica, en la estrecha vinculación entre ética y estética… y no creo que la tendencia pedagógica vaya en absoluto en ese sentido. Los arquitectos nos hemos limitado, en muchos casos, a ser los formalizadores inconscientes de ideas, buenas o malas, de otros. Meros ejecutores. Pero no se puede ser otra cosa si no se tiene una perspectiva amplia. Yo creo que el concepto de “especialización”, tan indiscutible en algunos contextos, ha sido destructivo para nosotros.
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Una entrevista muy interesante y esclarecedora al final pero ante la pregunta infantil:
«Esa práctica de Mies van der Rohe, el gran arquitecto del movimiento moderno que edificaba sus edificios sobre una peana de manera que los separaba del entorno, práctica que también se ha hecho en España, ¿es equivocada?»
Me esperaba una respuesta más cabal y profesional que:
«Cuando hablamos de Mies van der Rohe es difícil hacer una crítica. Es difícil ver más allá de su “perfección formal”.»
¿Es difícil ver más allá de su gusto formal exquisito? ¿Es difícil ver la gran calidad de sus obras tanto a nivel urbano como arquitectónico o de diseño? ¿En serio a estas alturas aún no se entiende el significado de esa peana? Esa peana no separa, ni escinde el edificio de su entorno más próximo, su función es justo la contraria, es un balcón desde la calle hacia la arquitectura y desde la arquitectura hacia la calle, es un elemento de unión con la ciudad al mismo tiempo que singulariza la edificación. Si no hubiese tenido esas consideraciones frente al conjunto, Van der Rohe no hubiese organizado el espacio con una plataforma, hubiese hecho, como hacen hoy en día muchos arquitectos, un edificio llamativo o con cualquier elemento de significación inmediato y vulgar. Por supuesto que no se equivocaba.
Bueno tío, relaja la vena y disfruta un poco.
Veo que es muy común lo de saltar a la yugular a la mínima ocasión y sinceramente creo que ese comportamiento sobra.
Como tu dices, interesante entrevista, donde además se deja ver el aire fresco que desprenden algunos profesionales de la arquitectura en sus prácticas y sus ideas. Y que así sigan.
Bueno, a mí me parece más bien una entrevista aburrida y muy cautelosa. Doña Victoria tiene unas ganas muy comprensibles de quedar bien con clientes y colegas, normal, tiene la mayor parte su carrera por delante. Seguro que dentro de 20 años, próxima a jubilarse, tendrá muchas cosas interesantes que contar.
En su caso particular, ¿el hecho de ser mujer es un hándicap profesional?
La interlocución es la misma que si fuera un hombre. Yo me siento muy cómoda y respetada profesionalmente. Ningún problema. Aunque no hemos de olvidar que nuestros interlocutores son gente muy formada y de una extracción socioeconómica privilegiada.
lo que era una pregunta-florero, se acaba convirtiendo en una respuesta enigmática, que como mínimo requiere una profundización que no se acaba produciendo… “nuestros interlocutores son gente muy formada y de una extracción socioeconómica privilegiada”… vamos, está usted relacionándose con un estrato social, alguien pudiera llamarle casta, de la que poco se nos informa acerca de sus raíces y la naturaleza de su implicación con los presuntos destinatarios de esa “arquitectura social”, que tan bien nos traza en sus inteligentes respuestas… Sra Garriga, me da la impresión de que en su quehacer profesional pisa usted poco la obra, porque posiblemente si lo hiciera, su respuesta hubiera sido otra… no me cabe duda de que «la obra», no va a suponer un «handicap profesional» para usted
Querida Viruela, no creo que sea tan enigmática la respuesta, hay un tema importante que te olvidas, en los países «árabes» de momento no se ha producido una «Revolución Francesa». Tiene lógica pensar que muchos iraquies en posiciones relevantes procedan de un estrato social minoritario. Sería muy ingenuo demandar que en un país tan complejo como Iraq pueda haber una democracia idílica, cuando ni siquiera en nuestro contexto socio-político existe.
Está claro que para hacer ciudad se tiene que implicar a la ciudadanía, pero tiempo al tiempo!!, los procesos urbanos son muy largos y en países donde son tan incipientes, se necesita una visión mucho más conceptualizadora y poliédrica para poder empezar con su desarrollo. No hay que estancarse en los detalles, lo importante es que el modelo nefasto de ciudad neoliberal que se está implantando en muchos países, no sea el escogido por Iraq. Y espero que la Sra. Garriga y su equipo luchen por ello.
Y en ese sentido, creo que el pisar la obra no garantizaría para nada el buen hacer urbanístico, te lo dice un arquitecto que tiene las botas llenas de polvisco.
gracias por el amable tono de su discrepancia, Al-Tibajo… coincido bastante con usted en su reflexión y es más, coincido en casi todo con la inteligente (redundo) exposición de la arquitecta, a la que desconociendo su obra solo puedo valorar por su retórica arquitectónica, cualidad recurrente en determinados profesionales que se lustran de lo mediático… respecto a lo que califico de “respuesta enigmática”, quede en el debe del entrevistador la responsabilidad de cierta falta de reflejos, para haber tirado de un hilo que nos hubiera mostrado otra perspectiva (a contrapicado) del trabajo de campo necesario (si no “a pie de obra”, a pie de calle), más allá de lo que la arquitecta haya podido vislumbrar amparada en una abaia protectora… salud!
¿qué es la ciudad neoliberal?.
Una entrevista poco informativa.
Si queréis una buena crítica de la arquitectura moderna, leed esto (las 4 partes):
http://vicisitudysordidez.blogspot.com.es/2009/11/satan-es-mi-senor-parte-i-tu-vida-va.html
Interesante.
Pingback: Victoria Garriga: “La arquitectura contribuye a la felicidad o infelicidad de las personas” | Texto casi Diario
Yo no sé qué es una ciudad neoliberal, pero me imagino que no sólo es una ciudad construida bajo planteamientos neoliberales, sino también una construida gracias a políticas neoliberales de acción exterior y control de recursos como las llevadas a cabo por Estados Unidos; es decir, entrar a destrozar un país para luego reconstruirlo, por mucho que los contratos de reconstrucción los ganen proyectos muy sostenibles y respetuosos.
Me parece que a la señora Garriga no se le escapa esto.
Entrevista interesante en la que, para variar, se habla seriamente de la profesión de arquitecto y urbanista y de las consecuencias (a veces dramáticas) de sus decisiones técnicas. Evidentemente el tema de la ciudad, su diseño, destrucción o conservación es imposible de abarcar en una entrevista por mucha buena voluntad que se ponga. Pero se agradecen algunas reflexiones como, por ejemplo, sobre los técnicos que viajamos a imponer nuestros dogmas, convencidos de la verdad, y regresamos mucho más enriquecidos al descubrir que la tal verdad no existe. O no existe tal y como la veíamos desde nuestro cómodo llamado primer mundo.
Tan solo una pequeña queja: Calatrava no es el demonio. Mal arquitecto si; símbolo de una época también. Pero este amouriñamiento de convertirle en la encarnación de todos los males me parece darle más méritos de los que realmente posee. Lo comento porque no hay una entrevista relacionada con el tema en la que no se le mencione y, francamente, al final van a acabar consiguiendo que le tenga un poco de lástima (!!). Lo pido como un favor, no le den más publicidad. Hay vida fuera de Calatrava.
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Cómo me gustaría tener la habilidad necesaria para estudiar esta hermosa carrera. Mi pasión es el urbanismo, pero mi falta de predisposición hacia el dibujo me ha empujado a conformarme con encarar la disciplina desde la economía urbana. Una pena, realmente.
Muy interesante y esclarecedora. Es la primera información que tengo de un estudio de arquitectura que sale fuera pero no a los típicos destinos, Dubai, Qatar, Brasil… Reflexiones muy bien argumentadas.
En cuanto a la respuesta «enigmática», me parece la más clara y sincera de la entrevista, le pregunta por como ha vivido la problemática de ser mujer en un pais musulman y reponde que no la ha sentido pero porque se está relacionando con gente con una formación superior a la media del pais. En cuanto a que esto significa que no conoce la realidad «a pie de calle» del pais, creo que queda evidente a lo largo de la entrevista que son coscientes de ello, y que queda un larguísimo trayecto antes de materializar cualquier idea, y que además, lo ven deseable.
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