Cine y TV

Los tres días del Cóndor, o cómo hacer un thriller perfecto

Los tres días del Cóndor, el ascensor

No tienes ningún futuro aquí. Sucederá de este modo: estarás caminando. Quizá en el primer día soleado de la primavera. Un automóvil se detendrá junto a ti y alguien a quien conoces, alguien en quien incluso confías, saldrá del coche. Y te sonreirá, con una sonrisa hospitalaria. Pero dejará abierta la puerta del coche y se ofrecerá a llevarte.

Los años 70 fueron especialmente interesantes con respecto al cine estadounidense. No solamente porque emergió una nueva generación de directores que habían crecido amando a los clásicos de su país pero que al mismo tiempo recibieron y procesaron la influencia de otras cinematografías, como la vanguardia europea. También en el aspecto ideológico se culminó, por así decir, un giro hacia la izquierda ideológica de aquel cine. Un giro que le permitió desembarazarse de los tradicionales estereotipos patrióticos (al menos por un tiempo, hasta que el reaganismo hizo que los recuperase de la manera más burda e indisimulada, y no digamos durante las dos eras Bush). Los asesinatos de Kennedy y Martin Luther King, la guerra de Vietnam, el Verano del Amor, el escándalo Watergate… una confluencia de factores hicieron que las nuevas películas transmitiesen un mensaje que no era exactamente nuevo en el cine americano, pero que nunca había sido tan predominante: la desconfianza hacia el poder establecido.

Los estadounidenses tenían la sensación de que las instituciones en las que siempre habían confiado y que en teoría debían protegerlos y ayudarlos a tener una vida mejor, eran en realidad un conglomerado de intereses bastardos camuflados tras la fachada de la legalidad y de una democracia trucada en la que siempre terminaban ganando los mismos. La hasta entonces impecable imagen del FBI había sufrido un duro golpe después de que se destapase una red ilegal —o mejor dicho, alegal— de espionaje y chantajes, el Pentágono había quedado en evidencia después de que la prensa airease sus gravísimas mentiras e incluso el presidente Nixon había sido sorprendido in fraganti tratando de desestabilizar a la oposición mediante una cadena de delitos más propios de una organización mafiosa. También salían a la luz algunos de los trapos sucios de la CIA, institución que despertaba todo tipo de suspicacias y a menudo con mucha razón. Estos son únicamente algunos ejemplos de cómo se había degradado la idea que muchos ciudadanos tenían acerca del gobierno.

Un Sydney Pollack entonces muy en boga que venía de dirigir una interesante serie de largometrajes (Danzad, danzad malditos, Las aventuras de Jeremiah Johnson) se encargó de adaptar la novela The six days of the Condor, de James Grady, en la que un agente de poca monta de la CIA —no un espía, sino poco más que un funcionario inofensivo, una rata de biblioteca— descubre con horror que todos sus compañeros de oficina han sido asesinados y que él será el siguiente. Magníficamente interpretado por Robert Redford, el pobre Joseph Turner —de nombre clave Cóndor, un alias que incluso a él le cuesta recordar porque nunca ha necesitado usarlo— intentará averiguar cuál es el motivo de que hayan matado a sus colegas y quieran matarlo también a él, cuando solamente se dedica a buscar mensajes codificados en revistas, periódicos y libros, pero sin tener realmente ningún contacto directo con el mundo del espionaje. Él es una pieza insignificante e inocua en el gigantesco engranaje de la CIA, demasiado insignificante como para que tenga sentido que alguien se tome tantas molestias para eliminarlo.

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16 comentarios

  1. martillo de mediocres

    Peliculón.

  2. Me encanta esta película. Curiosamente, a pesar de ser una película de intriga, puedes verla varias veces, sabiendo de sobra lo que pasa y mantenerte interesada. Además, como rata de biblioteca que soy, me hace mucha gracia ver a uno de mis compañeros de profesión, que las películas normalmente muestran como seres anodinos, metido en semejante pitoste y convertido en «héroe de acción». Por último, Robert Redford, que no es santo de mi devoción, en esta peli está muy bien y muy requeteguapo.

  3. Muchas gracias Sr. Gorgot por estos repasos necesarios a esas joyas imperecederas del cine que a veces caen injustamente en el olvido.

    Me venía a las mientes según leia, la apabullante filmografía de Pollack. Cita Gorgot Danzad, danzad malditos y Las aventuras de Jeremiah Johnson como predecesoras de este film pero es que justamente antes tambien hizo el encantador tributo generacional de Tal como eramos. Un cine el suyo sobrio, elegante y contenido hasta en la lacrimógena Memorias de Africa.
    Por cierto le cuento hasta 7 colaboraciones con Redford.

    Von Sydow inconmensurable: da miedito. Y de Faye Dunaway qué decir si uno la amó furtivamente -como las pajillas- desde niño. La relación Redford-Dunaway en la película es una primera aproximación al Sindrome de Estocolmo de una manera romántica, que luego se ha explotado mucho.

    Pero no es privativa de Los tres dias del Cóndor esa mirada descreida a la sociedad de entonces y a la sordidez imperante en muchos ámbitos -sobre todo el político y el policial- En los setenta se hicieron buenas películas en las que el buenísmo secular americano da paso a intrigas duras y descarnadas, por realistas, sobre la sociedad de entonces. Así a bote pronto: Marathon man, Sérpico -a pesar de su montaje- French connection o el paradigma de todas ellas: Todos los hombres del presidente.

  4. Es una peli muy entretenida y muy bien construida.
    A mi, Conan the Librarian, rata de biblioteca, también me gusta ver a un lector profesional (es a lo que se dedica profesionalmente el personaje de Redford en la peli, leer y resumir) metido en una intriga de acción.
    Para los que les haya gustado, me permito recomendar una serie de hace unos años: Rubicon.
    Solo terminaron una temporada y se queda uno con ganas de más pero quizá sea mejor así.
    Tiene conversaciones «There’s no trust, no faith, no honesty in men.» y personajes – Truxton Spengler- memorables.
    http://www.imdb.com/title/tt1679791/

    • De hecho, Blakkader, el trabajo que hace Robert Redford sería mi trabajo ideal: ¡todo el día leyendo cosas! Algo que, contra la creencia popular, no puede hacer nunca un bibliotecario. Luego, cuando empiezan a matar gente ya deja de gustarme tanto…

  5. Nikki Burjassossixx

    Muy bien.Ademas yo esta peli no la habia visto hasta que el mismisimo Sr Gorgot en persona me la recomendo.Buenisima.

  6. Discrepo de usted Emilio de Gorgot. A mí me parece una película fallida, y su artículo también. En Hitchcock el mcguffin no tiene ninguna importancia nunca (al gordito la verosimilitud se la traía al pairo) y en «Los tres días del Cóndor» es lo único que importa. Es la antítesis de una película de suspense. Sólo el gran Von Sydow se salva.

    La buena de Pollack de esa época es la que filmó un año antes: «Yakuza», con Robert Mitchum.

  7. Magnífico texto sobre una magnífica película, que procuro ver casi todos los años. La película no envejece en casi ningún aspecto, y menos en el sentido de la trama: en efecto, sigue inquietantemente vigente.

  8. genial pelicula. tiene todo lo que una buena pelucula puede tener, es entretenidisima, esta bien hecha, interpretda, fotografiada,. cada vez que la veo, desde pequñito, me hace feliz. grandisimo Sidney Pollack

  9. Gran película y gran artículo.

  10. Fernando Antonio Ruiz Cordova

    Exelente pelicula,la vi cuando tenia 13 años y me gusto mucho,en la madrugada de hoy a los 55 años de edad la volvi a ver y esta mas actual que nunca,la lucha de las grandes compañias por quedarse con el contro del petrolio en los Paises Americanos,Venesuela,Mexico,y no se diga de las Guerras del Golfo Persico para el contro del Petrolio.
    Las Torres Gemalas que se ven en la pelicula ,donde se encuentran las oficinas de la CIA,como un gran fantasma de lo que ya se miraba venir.
    El empleado de la CIA,parecido como si se viera en un espejo ,( Edward Snowden)el tan buscado y perseguido por el Gobierno Americano.
    En fin una Pelicula con Mayusculas!!!

  11. Pingback: Emilio Gómez Vives, recuerdo de abril de 1978 | EfACICO

  12. De pequeños pasos en pequeños pasos una película inmensa. Recuerdo que la ví cuando era chaval durante un viaje en bus bastante largo y desde entonces ha llovido bastante y la he visto otras cuantas, pero en cada ocasión ese ruido inicial de la cinta de la impresora me hace sentir que voy a tener dos horas de muy buen cine.

  13. Muy interesante y entretenida pelicula, politica aparte, con una trama densa pero entendible. La he visto dos veces y puede que la vuelva a ver alguna vez mas en el futuro. Envejece muy bien.
    Yo destaco una imagen curiosa en el film, cuando se justifica ante la chica tras «raptarla», hacia el minuto 40 del metraje, donde dice que trabaja para Industrias Sentrex, que no es mas que una tapadera de la CIA. Cuando ella examina su carnet de la empresa «STSentrex Industries» y de forma subliminal, o tal vez no tanto, se ven las «S» del logotipo que tienen la misma tipografia que las archiconocidas y denostadas SS nazis, con lo que en una rapida asociacion de ideas el espectador concluye facilmente que Sentrex es igual a la CIA y la CIA igual a organizacion nazi. ¿Se dio cuenta alguien mas?

  14. Infumable. Si no puedes ser profundo sé confuso. Básicamente esa es la idea de la película.

  15. Pingback: 10 clásicos imprescindibles de Robert Redford ~ Silvia Pato

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