Cine y TV

El cine es un arte joven: 12 años de esclavitud

Mucho se ha escrito recientemente sobre la última película del genial Steve McQueen, 12 years a slave (2013). Sin embargo, conviene desterrar algunas de las cosas que se han dicho sobre ella. De entrada, es bastante extraña la extendida creencia de que McQueen se adapta con esta obra a los moldes del cine hollywoodiense para producir una película más convencional que pueda ser candidata a los grandes premios de la industria. Ciertamente, esta puede ser una película ligeramente más accesible al gran público que Hunger y Shame, pero de ahí a etiquetarla como una película comercial, llegando incluso a acusar al cineasta de «vendido», hay un trecho: y no solo por lo descarnado del trato de la violencia (poco habitual en un film mainstream) sino sobre todo porque mantiene la rigurosidad formal y estilística a la que McQueen nos tiene acostumbrados y que, salvo en contadas y celebradas excepciones, no suele verse entre las candidatas a los Oscar. Y esto nos lleva al segundo tópico que debemos, cuando menos, matizar: que 12 years a slave es una película mucho menos formalista que sus dos películas anteriores. Lo que ocurre en realidad es que las plantaciones de Louisiana (por oposición a una cárcel de la fría Irlanda del Norte y a Nueva York como escenario del aislamiento y la incomunicación contemporáneas) son una localización que obliga a McQueen a plantear la forma de la película de un modo diferente. Y esto hace que su estilo pueda parecer más transparente, pero lo que es seguro es que el cineasta no renuncia ni un segundo al brillantísimo uso de la forma cinematográfica al que nos acostumbró con Hunger y con Shame.

Esto es lo que pretende argumentar este análisis (lleno de SPOILERS, por cierto): que 12 years a slave es una magnífica película sobre todo por la genialidad y la originalidad con las que Steve McQueen utiliza los elementos más importantes de la forma cinematográfica.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

22 comentarios

  1. Pingback: El cine es un arte joven: 12 años de esclavitud

  2. La vi ayer y me encanto. Steve McQueen puede marcar una epoca, porque hasta ahora sus peliculas me han maravillado. El ambiente que sabe generar, ya sea con sus silencios o con sus magnificas bandas sonoras, me recuerdan en cierto modo a Michael Mann, pero McQueen, con solo 3 peliculas, ya me parece un director superior.

  3. Interesante análisis.
    Se me ocurre añadir el «extraño» uso del enfoque, con planos de poca profundidad de campo en los que los personajes están enfocados en sus orejas o sus barbillas.

    • miguel faus

      Totalmente de acuerdo. No he podido hablar de todo, pero sin duda lo del enfoque está ahí y es, además, un recurso típico de Steve McQueen. Recuerdo un ejemplo especialmente brillante en Shame. En la introducción, vemos a Brandon masturbarse en la ducha y su rostro está desenfocado (porque el cristal está empañado). Hay un corte, y vemos un primer plano de Brandon en el tren, mirando lascivamente a otra pasajera. Lo interesante es que el cineasta mantiene la cara de Fassbender desenfocada durante todo ese primer plano del tren, de forma que el desenfoque relaciona este plano con el anterior de la ducha para decirnos que, aunque sólo sea mentalmente, Brandon también se está masturbando ahí en el tren.

  4. Gratuito, la afirmación de que Fassbender es el mejor actor de su generación, compartiéndola como la comparte, no se, con Daniel Day Lewis, o Joaquin Phoenix, entre muchos.

    En la película hay cosas que no funcionan, como las elipsis, que permanecen difuminadas hasta el final, y varias escenas de marcada carga dramática. Las escenas que acumulan personajes no se muestran fluidas y desentonan con el tratamiento que McQueen hace cuando el plano es propiedad de un sólo protagonista.

    Se ha perdido parte de la autoría de Hunger y Shame, y eso desde luego sí es bastante molesto.

    • Miguel Faus

      Estamos de acuerdo en que Daniel Day Lewis es un grandísimo actor, pero ni mucho menos comparte generación con Fassbender: es veinte años mayor. De hecho, cuando Day Lewis debutó en el cine (en Sunday Bloody Sunday, aunque no aparecía en los créditos), Michael Fassbender aún no había nacido.

      Sobre las cosas que no funcionan: lo de que las elipsis permanecen difuminadas hasta el final no acabo de entenderlo, ¿podrías aclarármelo? Tampoco entiendo (o simplemente no estoy de acuerdo) lo de las escenas que acumulan personajes. Ya lo digo en el artículo, para mí la mejor escena es la flagelación de Patsey, y están en ella (casi) todos los personajes principales.

      Por último, no creo que se haya perdido ni un ápice de la autoría de Hunger y Shame. En mi opinión, la autoría de un cineasta se define básicamente en relación con dos cosas: sus temas, por un lado; y su trato de la forma o su uso del lenguaje, por otro. En el apartado de los temas, estará de acuerdo conmigo que hay una continuidad absoluta, pues sus tres películas hablan del encarcelamiento y la esclavización: Bobby Sands está preso tanto en la cárcel como en su propio cuerpo, cada vez más decrépito; Brandon es un esclavo del sexo y está preso en su propio aislamiento; y Solomon es privado de su libertad y vendido como esclavo. Pasando al uso de la forma y el lenguaje, creo que también hay una continuidad estilística importante (aunque haya variaciones), porque se mantienen muchos recursos cinematográficos: los planos deliberadamente largos, el uso de encuadres en que el protagonista queda presionado en el centro del plano, los planos en que un personaje queda cortado por la cabeza, la rotura de la cuarta pared, el uso de la música y el sonido como elementos indispensables, la oposición de las composiciones horizontal-vertical por montaje, el uso del desenfoque (como bien comenta Diego), la paleta cromática trabajadísima…

      Pero lo más importante, Steve McQueen no pierde su autoría porque mantiene su compromiso de ser, por encima de todo, un cineasta valiente.

  5. Indudablemente, 12 años de esclavitud es buena cinematográficamente, pero ¿qué hay de sus consecuencias sociales?

    Para mí da una visión simplista de aquella esclavitud, y no hay que olvidar la interacción entre cultura y sociedad, no hay que dejar de analizar las consecuencias de los productos cultturales.

    Dejo aquí una crítica que creo que da un contrapunto interesante:
    http://losextremosnosetocan.tumblr.com/post/71629744135/12-anos-de-esclavitud-steve-mcqueen-2013

  6. Magnífico artículo. Que haya un cambio de registro con respecto a las maravillosas Hunger y Shame, me parece positivo. No hay nada peor que un artista que se repite y no explora. Por otro lado, Fassbender me parece descomunal, al igual que Joaquín Phoenix. Pero por favor, seamos serios, Daniel Day Lewis ha perdido la cabeza y se ha entregado a una molestísima y arrogante sobre actuación constante.

  7. ¡Fantástico artículo Miguel!

  8. Magistral, sin embargo queda en el «aire» por lo menos para mi, o no se comenta en esta critica el «peso» del conocimiento como amenaza para el protagonista que se ve obligado a obviar que sabe leer o escribir, para no ser castigado por ello. Como se hila a lo largo de la película la doble lectura/lenguaje de esa supervivencia, porque tenemos visible lo que el hace, pero su testimonio nos hace entender lo que piensa.

  9. Magnífico artículo, Miguel. Un análisis formal tan profundo y tan fácil de leer no es nada fácil de conseguir. Felicidades.

    En cuanto a la película, a pesar de todas sus virtudes, me aburrió bastante, me pareció excesivamente larga y en muchos momentos plana. Quizás no estaba en mi mejor momento. Aun así, a McQueen habrá que seguirlo de cerca.

    • Miguel Faus

      Me parece muy interesante lo que comentas de que quizá no estabas en tu mejor momento. Nos cuesta reconocerlo, pero a menudo las películas (especialmente las grandes películas) nos juzgan más a nosotros que nosotros a ellas. Uno puede tener un mal día, ir a ver una obra maestra y que le parezca anodina, aburrida o incluso mala. En cambio, puede volver a verla otro día y darse cuenta de cuán equivocado estaba la primera vez. Así que si me lo permites, te recomiendo que le des otra oportunidad a 12 years a slave.

      • Tienes mucha razón. Cuántas veces habré cambiado de opinión al ver una película por segunda o tercera vez, y sobretodo en condiciones distintas… Las sensaciones varían tanto en función de la compañía, las expectativas, e incluso la butaca… Quizás le daré otra oportunidad, pero será dentro de muuuuuucho tiempo.

  10. Interesante de-construcción de los recursos fílmicos que McQueen usa de forma magistral y que hacen que la película funcione, como tiene que funcionar una buena película, sin que se le note la tramoya. La película consigue la proeza de transportar a un ciudadano actual de país desarrollado, amamantado en la moral de los derechos humanos universales, a un espacio moral remotísimo (no tanto cronológicamente) donde la explotación (brutal) del hombre por el hombre constituye la cotidianidad. Y además lo logra sin caer (excesivamente) en la emotividad fácil a la que el tema es propenso. Tal vez por esa contención/refinamiento estilístico que funciona a la vez a modo de distancia ética y refuerzo narrativo de engranaje sutil y evanescente.

    Un par de apuntes menores al análisis expuesto. En la secuencia de la flagelación de Patsey, tan bien diseccionada aquí, creo que falta un elemento que completa, si no me engaño, la interpretación. Al desmayarse Patsey, hay un plano en el que deja caer la pastilla de jabón. La pastilla de jabón que ha originado la brutal y arbitraria cólera de su amo y que ella, que solo reclama en su doble condición de esclava trabajadora y sexual un poco de higiene personal, ha sujetado como única muestra de orgullosa resistencia hasta desfallecerse. La otra nota se refiere a la canción que Tibeats canta burlescamente a los esclavos. En realidad la canción (run, nigger, run) es parte del folkclore sureño y se trata de una canción creada originalmente por los esclavos, posiblemente para animar a otros a escapar advirtiendo al mismo tiempo de los peligros que ello conlleva (véase, por ejemplo, http://undercoverblackman.blogspot.com.es/2007/09/run-n-gger-run.html). Obviamente el uso que hace de la canción el capataz negrero en la película solo puede interpretarse como una cruel ironía o como una amenaza, si bien el hecho de que McQueen prolongue su letanía durante las secuencias que muestran la jornada de trabajo en la plantación y la misa del amo podría interpretarse como la idea de escapar martilleando en la cabeza de Solomon durante esos momentos odiosos.

  11. Genial película, prácticamente perfecta. Lástima la música de Hans Zimmer, por repetitiva en todos sus aspectos, y también una lástima cómo acaba la, coincido con el autor del artículo, mejor escena de la película, con un primer plano de la pastilla de jabón, que se caga en toda la sutileza y buenas ideas contenidas en ella. En cualquier caso, encontrar sólo dos errores en una película, es maravilloso. Y eso hablando sólo de la técnica; es perfecta en cuanto al tratamiento del tema.

  12. Yo nunca diría que es mala, pero sí me parece una película floja. Y tengo mis motivos (no es que tuviera muchas expectativas o que tenga hoy un mal día). En general no me parece una película cerrada, se le ven por todas partes las costuras, se nota que es cine que está hecho para que nos solidaricemos con los esclavos, para que el protagonista nos dé pena, para que echemos una lagrimita donde se pone a cantar con los demás esclavos o en el momento que rompe el violín o tantos otros. La película no funciona para mi gusto porque es una plasta acumulada, sin hilazón, de una sucesión de escenas sentimentales, o mejor dicho abiertamente ñoñas. El abuso de estas escenas destinadas a conmover, de una teatralidad y de una ampulosidad que a ratos molesta, hace del resultado algo creo yo bastante mediocre, porque estos trucos se notan, aburren y cansan mucho. Me viene a la cabeza Eliza llorando desconsolada ininterrumpidamente en tres o cuatro escenas diferentes. Al articulista le parece esto estupendo, a me resulta de un sensacionalimo que francamente me echa para atrás. En algunos momentos tanta estampita parece digna de un Spielberg o un Brian de Palma en horas bajas. En fin, el amo bueno, el amo malo, el hombre feliz, la desgracia que cae… el argumento no tiene nada original, es la historia de siempre. El análisis que hace el articulista (meramente formal) de la película se puede hacer de cualquier película y nada dice de la eficacia del resultado final del producto. Muchos de esos trucos de director que él juzga tan a menudo geniales» pueden encontrarse sin dificultad en cualquier película de sobremesa de Antena 3.
    En la película no se habla mucho, y esto es algo que se agradece, porque los diálogos son bastante absurdos, en algún momento resultan irritantes por estúpidos, como cuando la esclava le pide que la mate (no quiero parecer un insensible pero, siendo serios, ¿por qué no se mata ella solita?).

    Puede que sea que a mi no me va mucho el cine de montaje, no me gusta, me parece una adulteración del cine clásico, en el que la cámara está ahí incidentalmente para recoger lo que está pasando. En cambio en estas películas todo confluye en la cámara, que acabará organizando, recortando y pegando la realidad a su antojo. Todo sucede en este tipo de películas, para mi, sin naturalidad. Creo que es un cine viciado por la televisión y el videoclip, y a mi no me gusta ni la televisión ni los videoclips.
    La flagelación de Patsey, escena en la que como el articulista bien dice la cámara va más libre, es para mi la mejor de la película.

    • Miguel Faus

      No entraré en tus opiniones sobre el argumento, la sentimentalidad o la teatralidad de la película, precisamente porque son eso, opiniones, y cada uno tiene la suya. Sin embargo, lo de las películas de sobremesa de Antena3 sí que merece un comentario.
      No hay duda de que se puede hacer un análisis formal (no sé porqué que un análisis sea formal te parece negativo) de cualquier película, la diferencia es qué encontraremos cuando analicemos cada película. En el caso de 12 years a slave, analizamos la forma (que es la base de toda obra de arte, lo que permite al artista expresar aquello que pretende transmitir) y nos encontramos que está bien pensada, cuidada, tratada con madurez y, en definitiva, usada de una forma genial para construir los sentidos que el cineasta pretende construir. Si, en cambio, analizásemos la forma de una TV movie de Antena3 (por usar tu ejemplo), probablemente nos encontraríamos que nada tiene sentido, que la cámara toma posiciones arbitrarias, que los planos cambian porque sí, que no se emplea la luz, o el color, o el atrezzo como elementos expresivos, que la cámara se mueve sin razón… En resumen, veríamos que la forma cinematográfica no está bien trabajada, que no se emplea para contar lo que se quiere contar. Y no se trata de «trucos de director», como dices, sino de lo más esencial del cine: dónde poner la cámara, cuándo y porqué empezar un plano, y cuándo y porqué terminarlo.

      Por último, la afirmación de que el cine de montaje (¿?) es una adulteración del cine clásico «en el que la cámara estaba ahí incidentalmente para recoger lo que está pasando» no puede quedar sin respuesta. De Griffith a Ford Coppola, pasando por Chaplin, Lubitsch, Vidor, Wilder, Capra, Walsh, Hawks, Ford, Hitchcock y tantos otros, los grandes cineastas clásicos nunca ponían la cámara «ahí incidentalmente». Si estos hombres crearon el lenguaje cinematográfico, si erigieron un arte de la nada, no fue dejando la cámara ahí, sino pensando y planificando sus películas para expresar lo máximo con su cámara.

      • Miguel, me decepciona mucho que no quieras entrar precisamente al trapo de lo que a mi me resulta tan deplorable, me refiero a la artificiosa sentimentalidad de esta película.
        (tú te excusas en que son «opiniones»… reconoce que es una huida del debate poco honorable)
        Me parece muy bien tu análisis formal de la película, creo que es interesante, inteligente y aporta mucho. Se nota que sabes y entiendes de cine por cómo desmenuzas la película, pero no estoy de acuerdo en que la calidad del producto se limite a esto, a encontrar la fórmula (encuadre, luz, movimiento de cámara, etc…) exacta para el resultado que se persigue. Yo no creo, claro que es una opinión, que la excelencia cinematográfica se solucione a través de una fórmula exacta. Hay muchas películas, y otra vez tengo que nombrar a Spielberg, al peor Spielberg, técnicamente perfectas y que son un truño, una auténtica bazofia. Igual que ésta.
        Terminas en tu comentario llegando justo donde yo quiero llegar. A ese «expresar lo máximo con la cámara». Para mi esta película no llega a expresar lo máximo del drama de este hombre en 1850. No se sabe muy bien qué le pasa por dentro, no se conoce su drama interno más allá de alguna lagrimita y de algún encuadre de primer primer plano de cinco segundos. En ningún momento se siente pasar el tiempo en él. Está un poco más viejo cuando vuelve a casa, con sus canas y tal, pero sus largos años de esclavitud no le pesa al espectador, no se nota el drama de los días, los años lejos, extraño, en una vida que no es la suya, en alguien que no es y en el que el tiempo debe parecer detenido. Se queda en una superficial y ñoña colección de anécdotas: el látigo, el empujón, el cuchillo, el violín…
        Para expresar como tú dices lo máximo se necesita una poesía que falta aquí, no basta con ser un estudioso, hay que ser artista.
        Los artistas crean esos mundos, los estudiosos los estudian, pero nunca a través del resultado del estudio se puede llegar al misterio de la creación.

        • Miguel Faus

          No quiero entrar en lo de la «artificiosa sentimentalidad» de la película porque no es más que tu opinión sobre lo que te hizo sentir la película, sobre cómo tu la recibiste, y eso no me parece tema de debate. Pero igual que no me parece interesante lo que te hizo sentir a ti, tampoco me parece interesante lo que me hizo sentir a mi, porque es igual de subjetivo y etéreo. Por eso no hablo de lo que la película me hace sentir, sino de la forma en que el cineasta emplea la forma cinematográfica para expresar lo que quiere expresar.

          A ti eso que quiere expresar te parece excesivamente sentimentalista, forzado… En cambio, a mi me parece que la historia es dura y emotiva y que por eso la película produce emociones fuertes en el espectador. A mi, lejos de resultarme ñoña, me parece una película conmovedora, que retrata fielmente el drama de su personaje y que consigue que empaticemos con su tragedia. Y si la película me parece especialmente brillante no es sólo porque sea conmovedora y transmita el drama interno de su protagonista, sino sobre todo porque lo hace a través del lenguaje cinematográfico: la oposición horizontal-vertical, el sutil movimiento de cámara que nos muestra la impotencia de Solomon, el sonido que tiñe de gravedad el momento en que toca el violín, el vacío para mostrar su dolor, la luz para reflejar sus esperanzas que se apagan, la rotura de la cuarta pared en el momento de máxima intimidad…

          Steve McQueen me parece un gran artista, como digo una de las grandes revelaciones en el cine de los últimos años.

  13. In love with Steve McQueen

    Le han dado tanta cera a Miguel Faus en este artículo que en el nuevo no dejan hacer comentarios. Una pena.

  14. la vi ayer y me gusto mucho es muy aterradora eso lo que no me gusto y que nos maltrataban mucho a mi me dollio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*