
23 de julio de 1966, tres de la tarde. En el estadio del Everton, Goodison Park, podríamos estar asistiendo al más sonado drama del Campeonato Mundial de Fútbol de 1966. La desesperación cunde entre los jugadores de la selección de Portugal, que está participando por primera vez en la fase final de un Mundial y que —pese a su condición de debutante— es una de las principales favoritas del torneo. No en vano está formada por un grupo de futbolistas de mucho talento, incluyendo la espina dorsal del club que ha jugado cuatro finales de la Copa de Europa en cinco años, ganando dos. El primer club europeo capaz de ocupar el trono del hasta entonces invencible Real Madrid. Hablamos del Sport Lisboa e Benfica, o para los amigos sencillamente «el Benfica». Pero en Goodison Park se está produciendo la gran sorpresa, porque mediado el primer tiempo de cuartos de final, los favoritos del Mundial están perdiendo, y de qué manera, ante una de las «Marías» del torneo: Corea del Norte. Por tres a cero. Una debacle.
El favoritismo de los portugueses no era un invento de la prensa. Durante la fase de grupos, la selección lusa había dominado prácticamente a placer, ganando sus tres partidos con nueve goles a favor y únicamente dos en contra. Habían despachado a Bulgaria haciendo gala de una superioridad insolente. Incluso habían ganado con facilidad a la potente Hungría. Pero lo más sonado de la fase de grupos había sido su victoria sobre la todopoderosa Brasil de Pelé, la campeona de los dos últimos mundiales y considerada casi invencible en un torneo semejante. Frente a Portugal, los brasileños necesitaban imperiosamente los dos puntos (que por entonces valía cada victoria) después de un tropezón frente a los húngaros que amenazaba con dejarlos fuera del torneo. Pero en aquel último partido donde el inesperadamente caótico grupo C dirimía sus destinos, los portugueses dieron un puñetazo sobre la mesa del balompié mundial ganando por un contundente tres a uno que lanzaba un mensaje claro al planeta futbolístico: los portugueses habían venido para hacer historia e intentar llevarse el trofeo en su primer intento. Los cronistas de la prensa estaban maravillados: la escuadra lusa era temible en conjunto, pero lo era sobre todo aquella tripleta atacante proveniente del Benfica y que parecía capaz de cualquier cosa: António Simões, extremo izquierdo exquisito; José Torres, delantero centro de diabólica astucia… y el segundo delantero y atacante polivalente Eusebio. El Brasil de un Rei Pelé visiblemente lesionado y víctima de constantes faltas pudo alegar dureza en la defensa rival, pero no es menos cierto que el brillantísimo dúo Eusebio-Simões volvió locos a los sudamericanos. Portugal se adelantó dos a cero, con un tanto de Eusebio. Brasil acortó distancias a la desesperada, pero a falta de cinco minutos para el final el mismo Eusebio conectaba una fabulosa volea prácticamente sin ángulo, y rubricaba así una de las páginas más espectaculares en la historia del fútbol: los bicampeones brasileños, señores absolutos del balón, acababan de quedar fuera del Mundial en la primera fase.
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Interesante artículo, sin más. Me gustaría recomendar lo mejor que he leído al respecto: http://www.publico.pt/desporto/noticia/eusebio-nunca-sera-suplente-na-equipa-dos-melhores-de-sempre-1618455#/0
Enhorabuena por el artículo, intercalando las fases de su vida con el desarrollo del Mundial 66. No conocía muchos detalles de su vida y aquí he aprendido unos cuantos.
Decir que el Benfica arrolló al Barcelona en Berna es casi, casi mentir
Y sin el casi, esa final fue un auténtico baño del fc barcelona que tuvo la mala suerte de mandar 4 balones al palo. Como seria la cosa que a partir de aquel año los postes pasaron a ser redondos.
Buen artículo. Yo he leído este, corto pero sentido: http://laopiniondeenrique.blogspot.com.es/2014/01/in-memoriam-eusebio-da-silva-ferreira.html?m=1.
Saludos.
Después de leer que el Benfica »arrolló» al Barça en la final de la Copa de Europa de Berna he dejado de leer el artículo.
Como todo lo demás esté tan bien documentado….¿Usted ha visto ese partido?
Saludos.
Eusebio fue un lord del futbol, el mejor que ha dado portugal; cuanto debería aprender de el el engreído de Cristiano Ronaldo
Best era norirlandés; es decir, ciudadano británico y jugador de Irlanda del Norte. Llamarle irlandés….
mucho texto