Hace unos meses el gurú informático favorito del mundo entero, Steve Jobs —QEPD—, desveló la nueva estrategia de su compañía: migración hacia la computación en la nube —cloud computing—. Anuncio que supuso el habitual aluvión de tinta virtual que todos los anuncios de la compañía de la manzana suelen producir sean o no relevantes. Este en cuestión es muy relevante ya que podría marcar una manera distinta de entender el negocio informático. Particularmente el negocio del software y de la información. Sin embargo entre todo lo que se ha escrito, que ha sido mucho, se echa a faltar algún tipo de análisis caso de que la computación en la nube se acabe convirtiendo en una realidad generalizada. Cosa que, aun careciendo de licencia —y dotes— de gurú, me atrevo a aventurar que ocurrirá ya más pronto que tarde.
La computación en la nube no es precisamente una recién llegada, es de hecho el sueño húmedo de la industria del software desde la época de la burbuja 1.0. El concepto es en realidad muy sencillo. El software que usamos y nuestros ficheros están disponibles ahí arriba, en internet, para que podamos acceder a ellos independientemente del dispositivo y del lugar en el que nos encontremos. La razón por la que los intentos de llevarla a cabo aún no han fructificado son muchos, pero podemos dividirlos en dos grandes grupos. Uno es tecnológico y resumible en que las redes, sean de cableado físico o electromágnético, no daban de sí para que un elevado número de terminales se conectaran por la misma vía. Aún hoy los proveedores de telecomunicaciones mantienen legalmente un servicio de capacidad inferior al número de usuarios potenciales. El otro gran problema es la privacidad; las compañías, objetivo inicial de las propuestas de computación en la nube, no estaban dispuestas a dejar sus ficheros en el ciberespacio asumiendo todos los riesgos que ello conlleva.
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Pingback: Texto casi Diario: María Pilar Clau & Mariano Gistaín
Es fascinante leer este artículo de 2011 y ver cómo muchas de sus reflexiones sobre el cloud computing se han cumplido, aunque también algunos de sus temores sobre la privacidad y la dependencia siguen siendo vigentes. La visión de que la nube se impondría en dispositivos ultraportátiles y en la distribución de contenido digital fue muy acertada. Como estudiante de Informática en Telkom University Surabaya, valoro estas perspectivas históricas para entender la evolución de la tecnología y sus debates actuales.