
Soy mujer, aborrezco a todas las que pretenden ser inteligentes igualándose a los hombres, pues lo creo impropio de nuestro sexo, a pesar de que las hay que han leído mucho, y habiendo aprendido algunos términos del día, ya se creen superiores en talento a todos. Tal es la condesa Jaruco y otras varias, y no digo nada de las francesas. Pero como soy española, por la gracia de Dios, no peco por allí. (S. M. María Luisa, esposa de Carlos IV, predecesora de Julia Bonaparte en el trono de España).
No sé si se percataron ustedes de que durante la proclamación de Felipe VI y Letizia como reyes de España en las calles de Madrid no había ni dios, dicho simple y llanamente. Si a los pocos entusiastas de la monarquía que asistieron les restamos los manifestantes republicanos, que no eran pocos, al final solo se puede colegir que la monarquía en España es un culto minoritario. Una pasión de paladares selectos.
Esto es así. Cada uno elige la esclavitud que más le gusta en la maravillosa democracia del mundo capitalista globalizado y en nuestro país solo unos pocos sibaritas muestran en la calle su preferencia por la monarquía. Luego se vota masivamente a partidos monárquicos, pero también se sigue masivamente la final de la Décima y luego la ciudad se colapsa si gana el Madrid. Si esos partidos políticos reúnen veinte millones de votos más o menos y el fútbol en una cita así lo ven, pongamos, diez, ¿por qué no hubo avalanchas humanas para jalear a Felipe? La proclamación de un rey es lo más tope de la monarquía.
Ocurre que los monárquicos españoles son una especie de hipsters. Y en este espacio de libros muertos de risa, «Busco en la basura algo mejor», qué menos que reseñar uno de interés minoritario para nuestra minoría favorita: La biografía de la reina de España Julia Bonaparte, esposa de José I, el hermano de Napoleón. Una breve etapa de la historia de nuestros reyes que siempre ha hecho torcer el morro a los historiadores patriotas por motivos obvios. Tomaremos el estudio que hizo de ella Juan Balansó en 1991, la primera y la última biografía que se escribió de una reina hipster para monárquicos hipster ¡Viva!
Julia Clary tuvo algo de Cenicienta. Era hija de un comerciante, una burguesa, que llegó a las más altas instancias de la aristocracia de pura casualidad. ¿Cómo? Durante la Revolución francesa, el 18 de septiembre de 1793, el joven intendente José Bonaparte se encontró a una muchacha durmiendo en los bancos de espera de la oficina de su jefe. Era la bella Desiree Clary, hermana de Julia y futura reina de Suecia, y había acudido a pedir clemencia para su hermano, acusado de «favorecer a los aristócratas». José le dijo que no se preocupara, la acompañó a casa, por el camino le dejó la oreja como la de Niki Lauda y consiguió una cita. Tonto no era.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Pingback: Julia Bonaparte, la reina de España de los monárquicos hipsters
Pingback: Anónimo
Una pequeña rectificación. Bernadotte no participó en la derrota de Napoleón en Waterloo. Su participación militar mas conocida en una derrota napoleónica fue en la llamada Batalla de las Naciones (Leipzig), en octubre de 1813.
participó como rey de suecia apoyando a la coalición que derrotó a napoleón
Su basura, nuestro tesoro.
Entretenido e ironico articulo, destacando lo del email..enlarge your pennis…muy agudo, querido .
Me parece injusto que haya tan pocos comentarios en un artículo tan placentero de leer.
Excelente artículo!!!