
En 2001 la banda galesa de los Manic Street Preachers publicaban la canción «His last painting» en su sexto álbum, Know your enemy. La pista estaba dedicada al proceso de demencia que sufría Willem de Kooning (1904-1997, alzhéimer multifactorial diagnosticado a los ochenta y cinco años). Este pintor de origen holandés y nacionalizado estadounidense ya se había convertido en uno de los maestros del expresionismo abstracto americano, junto con referentes como Mark Rothko o Jackson Pollock. El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer le llegó cumplidos los ochenta años, lo que produjo un cambio en su estilo pictórico que disparó las ventas de sus obras más antiguas. Su obra Interchange, de 1955, superó los veinte millones de dólares en la casa de subastas de Sotheby’s. Tras su diagnóstico, Willem pintó más de trescientas cuarenta obras que han sido enormemente valoradas por algunos críticos de arte. A la misma vez su capacidad cognitiva descendía a los infiernos, llegando a confundir a su esposa con su hermana y siendo finalmente declarado incapacitado de forma legal debido a su demencia, lo que otorgó la tutela de su patrimonio a su hija Lisa.
El caso de de Kooning generó varios artículos de la relación entre demencia y arte en prestigiosas revistas médicas, entre ellas la británica The Lancet. Sin embargo, tanto la pintura abstracta desarrollada por el pintor americano como los métodos de detección de la enfermedad de la época no permitieron establecer con precisión una asociación directa entre el trazo del artista y la degeneración irreversible de su cerebro enfermo.
El caso paradigmático de la asociación entre pintura y alzhéimer pudo establecerse en la siguiente década. Empezaban los noventa cuando la esposa de William Utermohlen (1933-2007, enfermedad de Alzheimer diagnosticada a los sesenta y un años), Patricia, empezó a tener sospechas de que algo no iba bien. Patricia Utermohlen, Pat, profesora de Historia del Arte, empezó a darse cuenta de que William comenzaba a tener problemas a la hora de hacerse el nudo de la corbata, de escribir o de llevar las pequeñas cuentas de las finanzas caseras. Por entonces, William ya era un pintor de cierto éxito tanto en Europa como en Estados Unidos. Sus ascendentes habían llegado en el siglo XIX a América, provenientes de Alemania. William, que nació allá por los años treinta del siglo pasado en el sur de Filadelfia, había destacado desde su más tierna infancia en el dibujo y la pintura, aficionándose especialmente a dibujar personas y retratos.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Pingback: El declive de los pintores dementes
Se que esta clase de demencia senil es terrible, y en otro orden de ideas, me ha recordado algunas pinturas de como el músico Luigi Russolo, parecía largar en ese proceso degenerativo.
Por diferentes motivos, pero con una demencia muy puntual.
http://luigi.russolo.free.fr/