Cine y TV

El Apocalipsis en celuloide (y II)

BlastHz

En la primera parte de este artículo comentamos los clásicos fundamentales que abordan la temática de la guerra nuclear, producidos fundamentalmente en las décadas de 1950 y 1960, así como durante el “revival” atómico de los años 80. Pero se quedaron fuera algunos títulos que abordaban el peligro nuclear desde otras perspectivas y que también son dignos de mención, así que es hora de hablar de esas otras películas sobre el Apocalipsis del Átomo.

Aventuras bajo el hongo nuclear

El “boom” del cine nuclear de los años ochenta no solamente se reflejó en películas como El día después o Threads que describían con crudeza cómo sería una hipotética guerra atómica. Nuevos miedos nacidos del programa de defensa de Ronald Reagan y de las reavivadas tensiones entre las dos superpotencias, se colaron incluso en el cine de entretenimiento más convencional como telón de fondo para las peripecias de los protagonistas.

La taquillera Juegos de guerra (1983) retornaba, bajo un engañoso barniz de aventura juvenil, a las preguntas de antiguos films como aquella Punto límite de 1964. Es decir: ¿hasta qué punto resultaba sensato manejar un arsenal que podría destruir la civilización en el caso de que alguno de sus sistemas de control fallase? Si en los años 60 la principal preocupación había sido la falibilidad de los controles humanos, en los 80 —con el desarrollo del escudo antimisiles conocido como “la guerra de las galaxias”— tocaba cuestionarse hasta qué punto la tecnología informática ofrecía muchas más garantías. En la película, un joven “hacker” se colaba en la red de computadoras del Pentágono y al creer estar usando una sencilla simulación a modo de videojuego, desencadenaba un sistema automático de respuesta nuclear que ponía al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial. El formato de thriller para todos los públicos servía para plantear interrogantes más bien inquietantes: ¿es seguro poner la defensa en manos de unas máquinas que, por muy evolucionadas que estén, desconocen los efectos y las implicaciones morales de sus actos? ¿Y si de repente, en alguna parte, una computadora tiene un fallo y nos encontramos con una lluvia de misiles atómicos surcando nuestros cielos? Juegos de guerra fue un gran éxito a nivel mundial y, aunque no era tan dura como El día después, contribuyó a reflexionar sobre las medidas de seguridad de los mecanismos de respuesta nuclear y a verter verdaderos ríos de tinta sobre la necesidad de efectuar un completo desarme atómico.

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9 comentarios

  1. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | El Apocalipsis en celuloide (I)

  2. Quizás he echado de menos «Virus (Fukkatsu no hi)», película japonesa de 1980. Es curiosa porque muestra un doble futuro post-apocalíptico. La película comienza con un mundo devastado por un virus. Y los únicos supervivientes son los tripulantes de un submarino y los habitantes de un laboratorio de investigación situado en la Antártida. Los primeros se salvan al haber estado en alta mar, y los segundos, por estar aislados en un entorno que, además, es poco propicio para la expansión del Virus (temperaturas extremadamente bajas).

    ¿Y qué pinta lo nuclear en esta historia? Pues que estos supervivientes parecen felices y contentos de estar con vida hasta que descubren que un terremoto en Washington podría activar el lanzamiento automático de los misiles nucleares, y atacar la Unión Soviética. Esto causaría, a su vez, que la Unión Soviética respondiese también automáticamente al ataque, lanzando sus misiles hacia Estados Unidos. Siendo el laboratorio científico uno de los blancos, al creer los rusos que era una base de lanzamiento de misiles encubierta.

    En cierto modo, está relacionado con lo que habéis comentado en estos dos artículos: el confiar un ataque nuclear a un sistema automático. El mundo se va al garete por culpa de un Virus, todos se mueren salvo unos pocos supervivientes. Y estos pocos supervivientes corren el riesgo de ser aniquilados en un holocausto nuclear causado por máquinas a las que nadie ya controla.

  3. Estoy totnamelte de acuerdo contigo. En España la "conciliación" es poder llevar antes a los niños al colegio, donde les dan de desayunar, y poder dejarles luego toda la tarde en actividades diferentes. Luego los padres y los niños sólo se ven por la noche, cuando ya hay que cenar y acostarse… hum… Y no digo que la culpa la tengan los padres, sino que deberíamos de cambiar el paradigma de familia que queremos tener. ¿Queremos una familia donde los niños se críen con otras personas o donde los padres sean quienes los críen? El problema es que se han cambiado las prioridades. Los hijos deberían de ser una prioridad, y el gobierno debería de ayudar a aquellas madres y padres que quieren trabajar y tener hijos a realmente poder hacer esas dos cosas. Tomemos como ejemplo a Suecia. Allí creo que sí comprenden lo que quiere decir la conciliación, o por lo menos están más cerca que en España. Muchas gracias por tu post, porque es un tema que me llega de verdad (y perdón por el comentario tan largo) :)

  4. Me acabo de meter entre pecho y espalda ambas entregas de holocaustos nucleares y ahora mismo estoy degustando un ansia bastante acelerado en empaparme, otra vez, de muchos de esos clásicos que mencionas en el artículo.

    Pero, la razón de comentario es que no puedo evitar lanzar una recomendación sobre el despertar del pueblo japonés ante su desgracia. Me refiero al documental White Light / Black Rain donde, no solo plasma la realidad de las víctimas mutiladas y desfiguradas con toda su crudeza, sino por las nuevas generaciones japonesas que no tienen ni puñetera idea de qué pasó aquella mañana de 1945.

    Si no lo conoces, creo que lo vas a disfrutar. Si es lo contrario, me sorprende su pasada por alto.

  5. Pingback: El Apocalipsis en el cine

  6. Qué tiempos aquellos! Aún recuerdo algún titular del tipo » A punto de provocar una guerra nuclear, por no cambiar una pieza que cuesta 10 ptas»
    Añadiría a tu selección «Cuando el viento sopla»

  7. La película japonesa de animación que mencionas, «Gen el descalzo» está basada en un manga («Hadashi no Gen») autobiográfico de Keiji Nakazawa, y publicado en 1973. Es un manga duro, tristísimo, feroz aunque tierno a la vez, y en el que todas esas pautas de comportamiento que en la película se antojan inexplicables quedan bien definidas y cercanas. Este manga forma parte de la lista de obras de lectura obligada en muchos institutos japoneses, y existe una muy buena edición en castellano con el título de «Hiroshima», en siete volumenes, si no recuerdo mal. Merece la pena leerlo, tanto por su temática como por su narrativa y dibujo. Un gran tebeo.

  8. Acabo de leer los dos artículos. Muy buenos e ilustrativos, pero creo que falta ‘Five’ (1951) que creo que es la primera película que abordó este tema. Muy recomendable.

  9. muy buen articulo gracias

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