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Juan Marsé y Enric González o el oficio de ser escritor

Juan Marsé para jot Down 1

La habitación de trabajo de Juan Marsé (Barcelona, 1933) se asoma al Eixample barcelonés y contiene, además de una mesa, butacas, fotos y muchos libros, un retrato de Ava Gardner y otro de Rita Hayworth. La obra de Marsé, desde Encerrados con un solo juguete (1960) hasta Caligrafía de los sueños (2011), es gigantesca y le ha valido, entre muchos otros reconocimientos, el Premio Cervantes. Marsé no disfruta con las pompas y las ceremonias públicas, lo que le ha dado cierta fama de huraño que no se corresponde con la realidad. Es un hombre llano y amable. Pese al respeto que inspira, en la entrevista se utiliza el tuteo: un tratamiento más formal habría impostado la voz del escritor.

 Bastantes escritores beben, pero tú no.

He bebido mucho, sobre todo en aquella época en la que conspirábamos contra el franquismo y hacíamos mucha vida nocturna. Era, por así llamarlo, una forma de transgresión y de ir contra las convenciones. Pero sí, es cierto que va con el oficio. He conocido a muchos escritores que bebían. Yo aflojé por dos razones: una, por el paso del tiempo, no aguanto los mismos whiskies ahora que cuando tenía treinta años; y dos, porque tuve dos avisos serios que conllevaron sendos by-passes, y el médico me dijo que tenía que comportarme. Los domingos me tomo un whisky, pero siempre acompañado. Y eso es una suerte, porque he conocido casos como el de Gabriel Ferrater, que bebía a solas. Jaime Gil de Biedma, Ángel González, Juan García Hortelano, José María Caballero Bonald… toda esa pandilla de amigos bebían lo suyo. Algunos escritores necesitan un trago mientras trabajan. Yo nunca he sabido beber solo y creo que eso ha sido una suerte. El tabaco sí, pero ya hace 25 años que lo dejé.

¿Te costó mucho dejar el tabaco?

Me costó tres días. Durante esos tres días no pude hacer absolutamente nada, porque tienes el cigarrillo tan vinculado al trabajo que se te va la gestualidad. Me sentaba a trabajar y la mano se me iba en busca del cigarrillo en el cenicero. No tuve más remedio que esperar. Me dediqué a leer.

¿Y sólo fueron tres días?

Sí, recuerdo que fueron tres días en los que el impulso era muy fuerte.

Cuando te pones a escribir haces simplemente eso, ponerte, ¿o tienes algún ritual?

Cuando me pongo a escribir procuro no pensar más que en lo que hago. Nunca he entendido la famosa pregunta de si piensas en tus lectores cuando escribes. En mi caso, al menos, quizá porque no estoy tan dotado, escribir implica tanta concentración que me impide pensar en el lector o en cualquier otra cosa. Por razones físicas, sobre todo con el paso de los años, de vez en cuando tengo que levantarme y moverme.

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29 comentarios

  1. Muy buena entrevista, muy interesante conocer cómo trabaja un escritor.

  2. Enric como siempre estupendo. Y Marse no le va a la zaga.

  3. Garzón es un personaje bastante controvertido. No veo prudente posicionarse ni como brutal defensor de su labor y figura ni como un caníbal de su persona. Hay muchos ‘claroscuros’ en su trayectoria y, dicen algunos que le conocen bien, también en su personalidad. En cualquier caso, una entrevista muy interesante y bien llevada.

  4. Pingback: Juan Marsé y Enric González o el oficio de ser escritor

  5. La etética de esta publicación: liderándolo todo el blanco y negro, y la profundidad de su contenido, huyendo de la banalidad tan típica de esta época, tiene algo de subversivo, de purismo imprescindible, de apelación a la belleza más clásica: como si toreara de nuevo Belmonte, con los pies muy juntos, sin moverse, provocando el largo aliento que trae consigo el prestigio de lo importante y duradero, casi interminable.

  6. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Nuevos infantilismos: el mundo como alegoría de sí mismo

  7. Es la primera entrevista a Marsé en que no tengo la impresión de que el toro se le ha ido vivo a los corrales al periodista.

    Felicidades, Enric.

  8. muy buena entrevista.
    Da gusto leer a Marsé.
    Felicidades a los dos

  9. Qué placer, leer esto.

  10. echar un Capote

    Así como muy casual La Bola, digo El País, en primerísimo plano de la última foto, ¿eh?

  11. Supongo que al amigo del «Capote» le parecería mejor si se viese en lugar de El País, por ejemplo, La Sinrazón, o el Diario Inmundo, con sus atroces burradas. Y es que para gustos, aunque sean pésimos, se pintan colores. Y diarios.

  12. echar un Capote

    No, pero si el entrevistador dice «sobre la mesa se ven varios periódicos» y solo se ve uno, queda algo raro. Y me da igual que sea prensa del movimiento, prensa escayolada o prensa ladradora y/o mordedora. Curioso que me atribuya usted ciertos gustos, pésimos además.

    • En la primera foto, tomada desde el ángulo opuesto, se ve perfectamente que hay varios periódicos.

      • echar un Capote

        Se ve El País y dos o tres publicaciones que lo mismo puede ser números del BOE, folletos del Lidl o el boletín Fetichismo Podal Hoy. Pero vamos, que da igual, que son ustedes estupendos.

  13. Poner el foco de esta entrevista en si se menciona a El País o si hay (o no) otros diarios en la mesa de trabajo de marsé, es como estar viendo Las Meninas de Velázquez y hacer críticas del marco.

  14. Pingback: NOVELA EN CONSTRUCCIÓN; Arturo Pérez-Reverte | Patrulla de salvación

  15. Pingback: La verdad | El ayudante de Vilnius

  16. Felicidades (a los dos, claro). Estoy preparando una entrevista a Juan Marsé para un Club de lectura y ese trabajo me va a servir como modelo ejemplar (bueno, eso es una redundancia).

  17. Pingback: El banquero en jefe aguardiente | Artis Manus

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  19. Pingback: El banquero en jefe aguardiente | El ayudante de Vilnius

  20. Qué lujo poder leer ésto. Sencillamente geniales, preguntas y respuestas. Me gustaría que los que tienen poder tuviera la lucidez del maestro Marsé.

    http://planetamancha.blogspot.com.es/2012/05/ultimas-tardes-con-teresa.html

  21. Pingback: El banquero en jefe aguardiente. Enrique Vila-Matas « Leyendo a Enrique Vila-Matas

  22. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Joan de Sagarra y Enric González o siempre nos quedará París

  23. Estupenda la entrevista, la parte «literaria» al menos.

    El final, muy mal. Todo lo que le preocupa a Marsé es la corrupción… ¡en Valencia! ¿Y de lo que tiene más cerca?

    Alude Marsé a la represión de la cultura catalana durante el franquismo. Bien. La oficialidad era en español, la cotidianeidad en catalán. Bueno, nos lo creemos. Le preguntan que por qué no escribe en catalán (Franco muere en 1975, pero él pudo escribir en catalán desde mucho antes). La respuesta es una evasión torpe. Fronterizo dice, equidistante. Mudo. Silente. Acorchado. Lo que diga El País. Obispos, Valencia, Garzón.

    Marsé podría haberse ahorrado estas tonterías. O tienes algo reflexionado que decir, o mejor no digas nada.

    Una observación aguda:

    – De hecho, la vida en general se ha infantilizado.

    – Probablemente porque hoy en día la juventud tiene acceso al mercado, cuando antes no lo tenía.

  24. Pingback: Soluciones creativas: Escribir es corregir/ Juan Marsé | Laboratorio de Escritura

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