Sobreviviendo a la guerra
La II Guerra Mundial fue un periodo de intensos cambios la Ciencia Ficción y no solo por las dificultades económicas que atravesó el mundo editorial, sino también porque el género estaba pugnando por evolucionar. En Europa, el conflicto bélico constituyó un golpe casi mortal a la ya escasa producción existente y hundió el género durante varios años. En el Reino Unido, las pocas revistas que habían surgido durante el “boom” de finales de los años treinta desaparecieron con rapidez después de que el país entrase en guerra. Las severas restricciones de papel y tinta en la industria editorial fueron acabando con ellas, cuando no se dio el caso, como ya mencionábamos en la primera parte, de que alguno de sus directores o editores fuese llamado a filas y muriese en acto de servicio (en aquellos tiempos, la edición del género era una aventura personal de ciertos individuos aventureros, no el producto de grandes editoriales). A principios de 1942, recordemos, ya no quedaba ninguna publicación británica en el mercado. Por descontado, cabe imaginar la situación de estancamiento en la URSS a causa de la dictadura estalinista y la guerra, así como en otros países del Este o centroeuropeos, que habían tenido cierta tradición en el género, pero ahora estaban sumidos en regímenes totalitarios, cuando no abocados a un total desastre nacional, caso de Alemania. El único país del mundo que seguía produciendo Ciencia Ficción a buen ritmo era el de costumbre: los Estados Unidos de América.

También la Ciencia Ficción americana, no obstante, sufrió un revés por causa de la guerra. Hubo restricciones en el uso de papel, tinta y materiales diversos; limitaciones que no eran tan severas como en el Reino Unido, pero tuvieron un efecto bastante severo en el hasta entonces floreciente mundillo editorial. En diciembre de 1941, cuando los EE.UU. entraron en la guerra, sus quioscos y librerías disponían de una quincena de revistas especializadas en Ciencia Ficción con tirada nacional. En 1945 solo quedaban seis. Las publicaciones que sobrevivieron lo consiguieron a base de austeridad; casi todas ellas redujeron su número de páginas y pasaron a ser trimestrales en vez de mensuales. Otro recurso fue la especialización en subgéneros o tendencias concretas, con lo que las rvistas intentaban, en lo posible, no competir por los mismos lectores. Con todo, recién terminada la guerra, los EE.UU. todavía tenían más revistas que antes del “boom” de finales de los años 30, signo de que, si bien la situación mundial había afectado a su producción, la demanda popular no solo no había disminuido, sino que estaba creciendo debido a diversos factores que vamos a tratar aquí.
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Excepcional, exhaustivo, realmente bueno. Es difícil hablar de la ciencia ficción de un modo tan aséptico y documentado. Espero que aya tercera parte y que veamos cómo la Guerra Fría modeló algunos de los mejores relatos de ciencia ficción y de como irrumpieron las mujeres como autoras en el género. Gracias por tan buen trabajo.
Me gustaría terminar recomendando la lectura de»Más que humano» de T. Sturgeon, porque es el germen de historias posteriores como Watchmen, X-Men o incluso de series como «Héroes». Además de ser una novela espléndidamente escrita.
Un saludo.
Hola María,
Muchas gracias, ante todo. En cuanto al papel de las mujeres, quizá mucha gente tiene la idea errónea de que la Ciencia Ficción siempre fue cosa de hombres. Pero además de que por lo que parece fue inventada por una mujer, en la evolución de las publicaciones que citaba aquí, hubo varias mujeres directoras o redactoras-jefa que hicieron un trabajo notable, como Beatrice Mahaffey o Mary Gnaedinger.
Y si hablamos de autoras femeninas, quizá solemos quedarnos con el nombre obvio de Ursula K. Leguin (por cierto, «Juego de tronos» quizá le deba alguna que otra idea) pero hay ejemplos notables y no sólo en EEUU. Por ejemplo, le tengo bastante aprecio al trabajo en C.F. de la argentina Angélica Gorodischer, especialmente por su notable «Trafalgar».
Un cordial saludo.
Gracias a ti por la respuesta. Y sí, «Juego de Tronos» debe más de una idea a la gran Ursula K. Le Guin. Yo tengo especial debilidad por ella y por Julian May y su saga del «Exilio en el Plioceno». Pero, en realidad, lo que tengo es debilidad por la ciencia ficción.
Tanto la primera parte del artículo como esta me han parecido una presentación espléndida del panorama de la ciencia ficción no como un listado de autores y obras sino como un estudio sociológico muy interesante. Ya lo mencioné en mi comentario anterior: no sólo espero que haya tercera parte sino que ¡la exijo!
Un saludo.
Primero lo de Harry Potter inspirado en su Terramar, y ahora Juego de Tronos… pues sí que ha dado sí la buena de doña Ursula para saquear! :)
Qué ideas teneis en mente, que no caigo ahora?
Buenos días,
Gracias por este interesante artículo.
Para completar el recorrido, visiten el dossier que realizamos en la Biblioteca Municipal de Vila-real : « Precursores de la ciencia-ficción : de Luciano de Samosata a Edgar Rice Burroughs », en el que encontrarán accesos a los textos en línea de las obras emblemáticas de los orígenes de la ciencia-ficción.
100% Dominio Público…
A disfrutarlo sin limitaciones :) !!!
Un saludo,
Ch.
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Excelente nota, E.J.
¿Por qué no hay ninguna referencia a Stanislaw Lem?
Apoyo la pregunta de Silvana. Supongo que se debe a que habrá una parte III y que aunque sus obras nacieran a finales de los 40, las más conocidas creo que son de los 60. Entre ellas, Ciberiada, una de mis preferidas. Pero vamos, si tras tanta historia sobre las revistas de calidad relativa o para público juvenil, no aparecen referencias a Lem, aunque solo sea por la particularidad de algunas de sus obras… se va a queda el tema un poco cojo.
Me hacia exactamente la misma pregunta: omitir a Stanislaw Lem??? Ademas de ser ciencia ficcion, sus obras comtemplan ese genero desde un punto de vista filosofico, y lo que es mas original, comico. Hace falta mucha inteligencia para hacernos reir al leer sobre alienigenas y robots. Y, por cierto, pequeno error , es: Karel Capek, no: Kapec. Un saludo, buen trabajo de todas formas.
¿Y Philip K. Dick?
Ambos artículos geniales, la verdad. Pero echo mucho de menos que no se mencione a Dick.
Estaría interesante un artículo de este tipo, pero desde un punto de vista mas del cómic americano.
Pero aun así, genial todo, gracias.
Enhorabuena!! Muy buenos artículos. Aunque si es cierto, que no mentar a dos pilares como Lem y Dick… En fin, nada es perfecto.
Supongo que no se menciona a Lem o Dick porque el artículo, como puede apreciarse en su título, se centra en los orígenes del género.
Por eso mismo imagino que tampoco habrá tercera parte, como piden algunos comentaristas, pues seguir avanzando en la historia significaría salirse del tema del artículo.
Aunque me encantaría que el autor escribiera otra serie de artículos donde profundizara más aún en ciertos aspectos o bien tratara la época clásica. Enhorabuena
Buen trabajo sobre el origen y desarrollo de la cifi desde las revistas, pero le hecho en falta los nombres propios, autores y obras.
Parece un repaso de otros trabajos ya publicados y, curiosamente, interrumpido al llegar a los 60, a la New wave. Desde entonces han pasado más de 50 años; casi la mitad de la edad que tiene el género.
Sería bueno seguir un trabajo tan bueno hasta nuestros días.
Muchísimas gracias por estos dos textos sobre la ciencia ficción centrada en lo que casi nadie sabe, ya que de novelas, hay mucha información. Seguiré tus fuentes ya que estoy realizando una colección de una serie de ilustraciones centradas en elementos de la ciencia ficción.
«Pellizcos de Ciencia ficción», de Gabriel F, Wiquers. La trilogía completa, tampoco esta del todo mal. Y, encima es español. ¡¡Buena Pagina!!.saludos.
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