Cine y TV

Qué Neyra es el cine: el fenómeno The Room

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Esta es una historia verdadera. La historia del sueño americano hecho realidad. La historia de un hombre que se ganaba el pan con el sudor de su frente cambiando sábanas y almacenando cajas de medicamentos en un hospital, pero que en realidad era un artista encerrado en el cuerpo de un celador; la historia de un genio desatendido por la fortuna, condenado a rutinarias labores en la sombra, prisionero de una existencia anónima e ingrata sin que el mundo tuviese noticia alguna de su potencial, como aquel Albert Einstein que languidecía día tras día ante la ventanilla de una apolillada oficina de patentes. El protagonista de nuestra historia desperdiciaba su talento acarreando sábanas de una habitación de hospital a otra, en aquel torturante laberinto de corredores blancos teñidos de una rutina y vacuidad tan inapropiadas para un ser de su sensitiva naturaleza artística. Porque la verdadera ambición de nuestro protagonista, el más grande objetivo de su vida, no era el de permanecer deambulando para siempre entre los corredores de aquel hospital, sino el de convertirse en un gran cineasta. Escribir, dirigir y protagonizar una película con la que emular a sus grandes ídolos: Orson Welles, Marlon Brando, Tennessee Williams. Cuán noble empeño el de devolver al séptimo arte aquel bouquet de una era perdida, aquel savoir faire de los viejos maestros. Un moderno Fénix de los ingenios languideciendo en un empleo sin futuro como otros tantos genios olvidados antes que él: Tommy Wiseau, así se llama nuestro protagonista. Un individuo único, un hombre que lo dejó todo, que dio el paso hacia lo incierto y fue finalmente recompensado con el reconocimiento internacional. Uno de los últimos cineastas auténticamente independientes en conseguir que se escuche su voz en mitad de una industria dominada por los grandes estudios. Y ya de paso, el más sublime proveedor contemporáneo de cochambre d’auteur.

Wiseau
Tras dejar su empleo de celador, Tommy Wiseau vendió chaquetas coreanas para poder financiar su película

Cama tras cama. Sábana tras sábana. Almohada tras almohada. Así, día tras día en un bucle infinito. Aquello tenía que terminar. Lo de desplegar fundas de almohadón no era tarea para un virtuoso de sus polimórficas condiciones, para un intelecto renacentista como el suyo. Él, un bohemio atrapado por el sistema, un poeta a sueldo de la industria sanitaria. Pero, ¿quién era Tommy Wiseau? Difícil de decir. Está rodeado por todo el decimonónico misterio que nos atrevamos a pedirle a un icono de la periferia romántica, de los rebeldes márgenes del Arte: nada se sabe sobre su vida pasada, nadie tuvo nunca muy claro de dónde provenía, nadie ha conseguido descifrar su extraño acento. Él dice que nació en los Estados Unidos, que creció en Nueva Orleans y que pasó una temporada en diversos países de Europa, entre ellos Francia. Sí, eso es lo que él dice. Pero lo mismo podría haber escapado de la tripulación de algún carguero clandestino polinesio. O quizá se curtió como extra cinematográfico haciendo de pandillero en películas de serie B coreana y algún día descubramos su pasado en cintas de karate, o Dios no lo quiera, en alguna embarazosa —y por qué no decirlo, potencialmente muy desagradable— película pornográfica. Incluso podría ser como el Jerome Newton de The man who fell to Earth: un ser de allende las estrellas que llegó a la Tierra en una nave espacial y que para costear sus ambiciosos proyectos vendía anillos de oro que había traído desde su lejano mundo en una maleta. Ya incluso antes de su triunfo,  Tommy Wiseau era una figura fantasmal, un espectro perdido en los pasillos de un centro médico, alguien del que ni sus propios compañeros sabían gran cosa. Un genio en la agonía de una rutina para mediocres, pero también un hombre enigmático. Hasta que un buen día decidió volver a la vida. Para lo cual, como todos sabemos, hay que salir definitivamente del hospital. Cuando abandonas aquellas estancias con olor a desinfectante, cuando dejas atrás la asepsia alcanforada y el sol templa tus mejillas, el viento hace parpadear tus ojos y los trinos de los pájaros te dan la bienvenida, es entonces cuando sabes que has resucitado y que hay toda una nueva vida ante ti. Tommy Wiseau salió del hospital. Tommy Wiseau fue a por todas.

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10 comentarios

  1. Pues con semejante análisis habrá que verla, que parece dejar a la altura del betún a todas las joyas de serie B juntas.

  2. Tommy Wiseau es, al igual que las personas enanas, uno de esos chistecitos de Dios.

    Por si se han quedado con ganas de más momentos inolvidables de esta notable cinta os recomiendo que echéis un vistazo al vídeo que le dedicó el Nostalgia Critic, y al que se puede llegar con una rápida búsqueda en youtube.

    Recomiendo las escenas de cama con incómodo sexo con coito a la altura del ombligo.

    • Adrian Azzy

      Se que tommy es super bizarro, pero eso justifica Que las personas enanas, son un chistesito de dios? ….el chiste para mi eres tu, pues no puedes profundisar mas alla de lo superficial.

  3. Paris-Texas

    Gracias por el descubrimiento Sr. Neira, la verdad es que algunos de esos cortes son ciertamente divertidos :-)

  4. Más divertido que la película en sí son los comentarios de los usuarios en Youtube.

  5. The Room es mala, pero no es ni con mucho la peor peli de la historia. Eso sí, te ríes mucho, sin que el autor lo pretenda.

  6. Sería injusto no hacer referencia a la reseña con la que muchos conocimos esta «obra» http://www.youtube.com/watch?v=Zkg4h8yUQoU

  7. Señor: debo haber estado dormido todo este tiempo, que digo dormido, muerto mas bien.con joyas como esta como se puede perder el tiempo en visionar a los clásicos si están todos concentrados en uno?
    Señor, perdóname !!

  8. Horacio Montelimar

    ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Genial, López Neyra! ¡Y yo que me creía el peor bicho sobre la faz de la tierra! Habría que precisar, que gente muy parecida a Tommy Wiseau -Dario Argento, Mario Bava, e incluso, Jess Franco- gozan aún de gran predicamento entre lumbreras de la crítica cinematográfica. Concretamente, en las páginas de revistas como «Dirigido Por», en las que alguno de sus prebostes ensalzan completamente en serio y sin rubor alguno a esos primos hermanos de Wiseau.
    ¡Felicidades por el artículo!

  9. Pingback: Conejornio Producciones » THE ROOM: El mayor fenómeno del “cine basura” se estrena en España el 30 de abril

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