Arte y Letras Historia

La leyenda del Urriellu

urrellu
Autor: Miguel Sáenz de Santa María

Cuenta la leyenda que todos los años, al llegar la primavera, Pedro Pidal acudía a la explanada del Pozo de la Oración, situada entre las poblaciones cabraliegas de Poo y Carreña, y se detenía a observar la inmensa mole de caliza que, allá a lo lejos, interrumpía el discurrir del horizonte y atravesaba las nubes con una implacable osadía vertical. Se dice que al hombre —hemos de imaginarnos a un tipo, si no anciano, sí entrado ya en años, consciente de que cada vez iba a dejando a sus espaldas más tiempo del que le quedaba por vivir se le empañaban los ojos mientras encendía un cigarro que fumaba con parsimonia, y que solo tras apurarlo por completo y aplastar la colilla contra el suelo se decidía a pronunciar, casi en susurros, una frase, siempre la misma, que en varias ocasiones escucharon los familiares y amigos que solían acompañarle en tal lance y se mantenían a una prudencial distancia para no estropear un ritual que tenía mucho de catarsis ni contaminar la mística del momento en que Pidal, marqués de Villaviciosa, mantenía sus ojos empapados en lágrimas clavados en el Urriellu y le inquiría con el mismo tono con el que se recibe a un ser querido que acaba de regresar de un largo viaje: «¿Cómo has pasado el invierno, viejo amigo?»

Puede que la historia sea cierta al fin y al cabo, no hay razón ninguna para dudar de su veracidad o puede que sea solo fruto de las fantasías de los muchos hagiógrafos que el noble tuvo tras su muerte. Lo que sí está fuera de toda sospecha es que Pedro Pidal fue el primer hombre que consiguió coronar una cima que casi todos consideraban impracticable y que durante siglos había llenado de ensueños y delirios el imaginario colectivo de quienes, o bien habitaban en sus proximidades, o bien percibían de cuando en cuando su silueta en la lejanía. Pidal no estuvo solo en aquella curiosa aventura en la que muchos sitúan el origen de la historia del alpinismo español y que él mismo narró con detalle en un librito delicioso que hoy resulta casi inencontrable. Le acompañaba un pastor llamado Gregorio Pérez que procedía del muy pintoresco pueblo de Caín un ínfimo núcleo de casas acorralado entre montañas, que recibía por ello el apelativo de el Cainejo en realidad, el gentilicio que se aplicaba a los vecinos de aquella aldea cuyo topónimo lucía unas resonancias trágicamente bíblicas y que terminaría siendo el primer guarda de lo que originalmente se llamó Parque Nacional de la Montaña de Covadonga y se acabaría convirtiendo en los Picos de Europa. Pidal y el Cainejo hicieron cima en el Urriellu el cinco de agosto de 1904. Su gesta, que en todo momento estuvo aderezada por una gran dosis de inconsciencia, deshizo el mito de la inviolabilidad de aquella inmensa mole calcárea de origen paleozoico e hizo que lo que hasta entonces había sido solo un bello sueño pasara a constituir un reto de difícil alcance, pero cuya consecución podía enmarcarse en el, por otro lado, siempre difuso marco de lo posible.

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14 comentarios

  1. Magnífico paraje.

    Bello, meticuloso, precioso reportaje.

    Enhorabuena.

  2. Enhorabuena.

  3. grande, seguid metiendo artículos de montaña porque son épicos.

  4. Pocos parajes tan sobrecogedores como Picos de Europa, desde las cumbres y dentro y al pie. La montaña y el bosque. Recomiendo mucho ver el atardecer sobre el picachu desde Camarmeña, especialmente.

  5. El marques reposa en la que probablemente sea la tumba más grandiosa que se pueda tener(la lápida de la segunda foto), en el Mirador de Ordiales. Un lugar maravilloso en el que descansar para siempre. El que pueda que vaya a presentarle sus respetos. La visita merece la pena.

  6. El Picu es lo más. Me queda mucho por ver, pero dudo que otro paisaje llegue a impresionarme más que esa mole de piedra. Y además, es generoso: Todas las veces que fui me regaló con un mar de nubes.
    Recomiendo seguir el paseo un ratito más, subir hasta el collado (no recuerdo el nombre) dejando el refugio y el Urriellu a la izquierda y a la espalda. Es media hora más de subida, pero las vistas al otro lado son tremendas.

  7. Estuve a punto de escalar la gran mole un fin de semana que por desgracia elegí otra alternativa.En aquel momento estaba a mi alcance hoy ya quizas no. Siempre he maldicho aquella decisión. Con respecto al extraordinario artículo, hecho en falta una alusión directa a la tragedia de Lastra y Arrabal.

  8. simplemente: gracias por llamar a las cosas por su nombre.
    Urriellu

  9. Perdón por el off-topic.
    La editorial Libros del KO está publicando unos relatos breves acerca de equipos de fútbol (Enric González y el Espanyol, Ander Izaguirre y la Real Sociedad, Julio Ruiz y el Atlético de Madrid, etc.)
    Creo que serías un escritor perfecto para un libro similar acerca del Sporting de Gijón. ¿Nunca te lo han ofrecido? ¿No te lo has planteado?

    Un saludo

  10. Auténticos héroes los pioneros del alpinismo. Como bien escribes,nos muestran lo mejor de nosotros mismos, ver siempre más allá y no convertirnos en estatuas de piedra mirándonos las puntas de los pies

  11. Me ha gustado bastante, si bien (he buscado otra forma de hacértelo llegar, pero por desgracia sólo me queda este canal para hacerlo) he descubierto un fallo (lamento decir que grave), aunque frecuente.

    El alemán que hizo ese mapa en el que aparece por primera vez «Naranjo de Bulnes» era (efectivamente) Gillermo Schulz.
    Si bien el escalador no podría ser él mismo. Pensemos en la edad que tendría al hacer el mapa (no menos de 20 o 30 años) y en la que tendría en la fecha de la escalada (efectivamente, 50 años posterior, por lo tanto no me nos de 70 u 80…).

    El error es generalizado, tanto que yo mismo lo cometí, pero teniendo en cuenta el dato cronológico, yo lo confundí con su hijo…

    Pero la gran Elisa Villa, nos aclara el entuerto, en la revista Peña Santa: http://www.abamia.net/psanta310.pdf en un artículo destinado por entero a tal fin.

    Así, el escalador fue Gustavo Schulze (diferenciandose en el nombre, y en la «e» final del apellido de éste.
    Por cierto, geólogo también, y gracias de nuevo a la doctora Villa (doctora pero no médico) sabemos que muy importante a la vez que ignorado, un auténtico adelantado a tu tiempo al que la Guerra Civil sumió en el olvido durante 70 años.
    http://j-g-sansegundo.over-blog.es/article-rescatando-a-gustav-schulze-58841100.html

  12. Estimado Sergio:

    Llevas razón en todo: en mi error y en su continua aparición en textos de toda clase (al revisar la bibliografía de que dispongo he podido advertirlo). Procedo a corregirlo y te agradezco tu lectura atenta y la pertinencia de la observación.

    Un abrazo

  13. Pingback: Escalaron por primera vez el Naranjo de Bulnes provistos de una cuerda (que no era de nailon) – El futuro era mejor

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