La jungla de Coppola

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Francis Ford Coppola

¿Que si alguna vez pensé en renunciar? ¿Cómo se renuncia a uno mismo?”

Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse (1991)

Al principio la locura fue perseguir a Orson Welles. El genio precoz de Ciudadano Kane (1941) fracasó en su empeño de llevar a Joseph Conrad al cine, vencido por la dificultad y los estudios, por la envergadura de la empresa y sus complicaciones. Dejó marchar el proyecto con 24 años y luego forjó una carrera legendaria. Tres décadas más tarde cogió el testigo Francis Ford Coppola en esa intersección incompleta. Junto a su colega John Milius, guionista primerizo, planeó adaptar esa misma novela por la que estaban chiflados, El corazón de las tinieblas (1899), en parte inspirados por el relato radiofónico que realizó Welles en 1938 —de mayor enjundia dramática que la archiconocida La guerra de los mundos y en parte espoleados por su fiasco en la intentona cinematográfica. Sangre, sudor y lágrimas mediante, y algo de tiempo después, Coppola y los suyos lograron su objetivo, de forma libre, totalmente ajena a Welles pero culminando en cierto sentido la vía audaz abierta por este. Separó a ambos directores una diferencia importante. Mientras uno medraba por entonces su ópera prima en plena juventud, el otro, en su tiempo, tenía a Hollywood a sus pies tras el éxito de la historia de los Corleone (1972 y 1974). Naturalmente, es una diferencia notable cuando quieres financiar una película.

Apocalypse Now (1979) fue un disparate costoso y demente. Por supuesto, fue un disparate genial, el tipo de temeridad nacida de una cabeza encumbrada y millonaria. La historia es como sigue. El guión de Milius dormía ya escrito desde 1969. En principio iba a ser una producción de Coppola con dirección de su amigo George Lucas, rodada en 16 mm e incluso en la propia Vietnam, en plena guerra, pero el proyecto no logró prosperar todavía. Lucas estaba demasiado ocupado con THX-1138 (1971) y la industria mostró poca o ninguna disposición para llevarla a cabo, reacia todavía a rodar en serio sobre el conflicto de Vietnam. Pasaron algunos años y Francis fortaleció mucho su posición con los éxitos conocidos. Y lo que no pudo conseguirse en un principio fue factible en ese momento. Después de La Conversación (1974) Coppola estaba envalentonado para rodar prácticamente cualquier cosa y disponía de los medios. Sin más, su sello, Omni Zoetrope, se puso definitivamente manos a la obra. Ese mismo año Francis promocionaba El Padrino II en Australia y aprovechaba al mismo tiempo para empezar a husmear localizaciones en Oceanía, Asia y el Pacífico. Buscaba la selva de Kurtz, la jungla de Conrad en alguna parte del mundo conocido. La preproducción se llevaría a cabo en 1975 bajo grandes dosis de misterio y al año siguiente comenzaría el rodaje, demencial bajo toda consideración posible.

Conviene decir que la historia de Apocalypse Now es especial porque esquiva uno de los grandes tópicos sobre filmaciones tortuosas: la precariedad. Antes bien, las circunstancias fueron tan desgraciadas como boyantes. Coppola contaba con capacidad financiera para engordar al monstruo hasta donde fuera necesario. La cuestión era acabar la maldita película. «Estuvimos en la jungla. Éramos demasiados. Teníamos acceso a demasiado dinero, a demasiado equipamiento. Y poco a poco nos volvimos locos».

Se suponían 16 semanas de rodaje en Filipinas con un reparto encabezado por Marlon Brando, Robert Duvall y Harvey Keitel, este último como Willard, el protagonista. Vittorio Storato sería el operador y fotógrafo y Dean Taouvolaris diseñaría la producción. No se escatimarían medios de ningún tipo, con Coppola dirigiendo la orquesta con 37 años y un estatus evidente de madurez avanzada. Pero nadie podía presagiar el calvario que se avecinaba. No es difícil de ilustrar. Una guerra civil en Filipinas. Un ejército local que suministraba helicópteros pero los requería sin previo aviso para el conflicto. Un tifón que arrasó decorados enteros y detuvo el plan de trabajo durante semanas. Retrasos monstruosos de calendario. Un infarto del actor protagonista, Martin Sheen, tan rayano en la muerte que llegó a recibir la extremaunción (Sheen había sustituido a Keitel tras las primeras semanas de rodaje porque no convencía al director). Un presupuesto multiplicado hasta la locura, estirado como una pegajosa obstinación. Por no hablar del propio Marlon Brando, endiosado, gordo e ingobernable en las postrimerías de su carrera. Y sin embargo, nada de esto explica del todo la esencia profunda del terror del parto de Apocalypse Now.

«La película que está haciendo Francis es una metáfora de un viaje interior. Él ha hecho ese viaje y aún sigue haciéndolo. Asusta ver a alguien a quien quieres penetrando en su interior y enfrentándose con sus temores, con el temor a fracasar, a morir, a enloquecer. Hay que fracasar un poco, morir un poco, enloquecer un poco, para llegar al otro lado. Ese proceso no está terminado para Francis». Quien habla es Eleanor Coppola, esposa del director, que vivió el rodaje en primera persona. «Francis se encuentra en un lugar dentro de sí mismo, un lugar al que nunca quiso llegar, un lugar de conflicto. Y no puede remontar el río porque el viaje le transformó. Yo estaba mirando desde el punto de vista del observador, sin comprender que yo también estaba en ese viaje. Ahora no puedo volver atrás. Francis tampoco. Willard tampoco (...) Todos los que vinieron aquí a Filipinas parecen atravesar algo que les afecta profundamente, que cambia su perspectiva del mundo o de ellos mismos, y lo mismo sucede a Willard durante la película. Sin duda, algo nos está pasando a Francis y a mí».

Marlon Brando y Coppola en Hearts of Darkness A Filmmakers Apocalypse

Con el paso de las semanas la historia de Coppola y Milius germinó y se hizo fuerte. Traspasó las páginas de papel y se fundió con la selva y con los terrenos. Extendió su veneno por el alma del set y repartió la sensación de que estaban rodando en la propia Vietnam, y no en Filipinas, en medio del espanto de una guerra que por arte del cine se había reproducido allí mismo. El veneno de la historia de Willard y Kurtz logró una metástasis poderosa y se explayó para convocar la angustia y el miedo. Todos el equipo podía sentir ese ambiente opresivo y alucinógeno. Las drogas se hicieron imprescindibles para trabajar y las desgracias, como ya hemos dicho, no pararon de presentarse. Las 16 semanas se convirtieron en 238 días de filmación y más de 400 en el lugar. El presupuesto inicial de 13 millones de dólares se triplicó hasta superar los 30. Pero sobre todo, estaba el horror. El horror de la guerra de Vietnam, conjurado por un Coppola desquiciado y en estado de gracia.

«Mi película no es una película. Mi película no trata sobre Vietnam. Es Vietnam», se jactaría en Cannes a la hora de estrenarla. Y por justicia pronunció sin duda una de las frases más pretenciosas y ajustadas de la historia del cine. Podía confirmarlo cualquier espectador de turno y ratificarlo desesperadamente cualquier persona partícipe de su creación. De este modo, Francis pareció haber hecho realidad el sueño figurativo de cualquier cineasta, recreando una realidad, la guerra de Indochina, que obsesionó a los artistas estadounidenses de los 70 y 80. Urgía expiar ese trauma espeso y eso es lo que hizo Coppola, no ya desde la mímesis histórica o documental sino desde los resortes de la creación estética. «Apocalypse Now es grandiosa porque no analiza nuestra experiencia en Vietnam sino que la recrea en personajes e imágenes», escribe el crítico Roger Ebert. El cine, sin duda, debiera ser algo bastante parecido a esto.

Para Coppola, su cuarta gran película fue una experiencia monstruosa y catártica. También para quienes le rodearon. Su familia estuvo siempre con él, en la maleza, incluidos sus tres hijos pequeños. Y Eleanor no solo estuvo allí sino que además rodó abundante material para documentar el rodaje. Filmó multitud de imágenes, incluso cuando Francis no sabía que estaba siendo grabado. El resultado de ese «rodaje en el rodaje» es el revelador documental Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse (1991), que se encargarían de montar y dar sentido Fax Bahr y George Hickenlooper ya en los años 90. Empujado y narrado por la propia Eleanor, el documental nos ofrece evidencia directa de la locura de Apocalypse Now. De algún modo explica la famosa foto de Coppola encañonando su sien, dando cuenta de la experiencia más penosa, audaz y redentora del director afincado en California.

«Me di cuenta poco a poco de que las ideas que trataba de expresar en la pantalla, que las imágenes que creaba, coincidían con mi propia vida. Como el capitán Willard, perdido en alguna parte de la jungla olvidada, recorría el curso de un río esperando encontrar una respuesta a mis preguntas, una catarsis a mis angustias». Por supuesto, nadie tenía la impresión de estar filmando ninguna obra maestra. Menos aun el director, consumido por las circunstancias, desmoralizado ante el caos. «Mi mayor miedo es hacer una película de mierda, vergonzosa y exagerada sobre un tema importante, y eso estoy haciendo. Lo afronto. Lo reconozco. Lo digo con toda la sinceridad de mi corazón, la película no será buena». Para mayor preocupación de Coppola, ni siquiera el desenlace estaba cerrado. El final de John Milius no le convencía, ya que buscaba algo más aproximado al libro, algo que pudiera tratar de responder a las cuestiones más nucleares del texto. Y sin duda, hallar ese final y luego rodarlo sería la guinda del desquiciado pastel.

Francis requirió un tiempo de ensayo y reescritura que apenas quisieron concederle. Marlon Brando exigía cumplir sus tres semanas de trabajo pactadas y nada más, sin cambio alguno de calendario. Se programaron largas sesiones de charla e improvisación para alumbrar un desenlace que no terminaba de aparecer, que se buscaba a tientas en un clima de urgencia y depresión. Sin necesidad de desvelar detalles argumentales, las palabras de Coppola son elocuentes: «Y me siento como un idiota, poniendo en movimiento cosas que no tienen sentido, que no coinciden, y sin embargo las hago. Y la razón por la que lo hago es por desesperación, porque no tengo una manera racional de hacerlo. Tengo que admitir que no sé lo que estoy haciendo (...) Soy como una voz que grita: ¡Por favor, no funciona! Que alguien me ayude. ¡Y nadie me escucha! Todos dicen: Francis trabaja mejor en crisis. Yo digo que esta es una crisis de la que no saldré».

Era un completo misterio saber qué iba a ser de la película cuando llegara a la sala de montaje. Era imposible saberlo en medio de la jungla, zarandeados por multitud de circunstancias, nublados por una sombra incesante y un desánimo rutinario. Coppola sacrificaría parte importante de su solvencia económica —su filmografía de los 80 es elocuente para ilustrar esto por un proyecto demencial y errático, con la fe de un ateo y la temeridad de un primerizo. «Esta película es un desastre de 20 millones de dólares, ¿por qué nadie me cree?». Pese a todo, Francis no renunció. No renunció a sí mismo ni a su idea de Conrad. Y para más inri, el sufrimiento no terminó en Filipinas. El proceso de edición se alargó hasta bien entrado 1979, con multitud de retrasos e intensa rumorología. «Apocalypse when?», titulaba algún periódico estadounidense.

El resto es historia, por supuesto. El estreno, las críticas, la holgada taquilla y la bendición de los gurús. Coppola terminaría recogiendo laureles más allá de toda previsión, en la estela de la resaca de cuatro años demenciales. Pocos directores habrían salido bien parados de esa experiencia y a pocos se les hubiera ocurrido la estúpida idea de meter una producción cinematográfica de 20 millones de dólares en Filipinas durante muchos meses. Francis Ford Coppola lo hizo para recrear la selva de las tinieblas y ajustar cuentas con la guerra de Vietnam. Lo logró con brillantez. Apocalypse Now fue la jungla de Coppola y nosotros le agradecemos la pesadilla, la travesía fluvial hasta Kurtz, que también es la nuestra, hasta la locura renacentista. La recompensa, una de ellas, pudiera ser un pedazo de infierno cercano a Orson Welles.

Martin Sheen en Hearts of Darkness A Filmmakers Apocalypse

30 Comments

  1. Interesante pieza, mostrando el lado más personal de Coppola durante este infierno de producción que ha terminado siendo cinta de culto y merecida obra maestra a la sombra de El Padrino.

    Por cierto, habría estado bien añadir la anécdota de Brando con Dennis Hopper -con quien exigió no cruzarse en el rodaje y cuya escena tuvieron que grabar por separado- para seguir retratando su estatus de semidios.

    PD: la foto de un Charlie Sheen niño durante este rodaje que publicaba Rolling Stone, con tres porros en la boca, ya hacían presagiar lo que pasaría con el hijo de Martin.

  2. Pingback: La jungla de Coppola

  3. Es curioso ver como el “montaje del director” solo empeora la película. Al añadir la escena de la plantación francesa nos estropea la pesadilla: insinúa una historia de amor que no tiene nada que ver con el tono de la película, nos mete con calzador un contexto histórico en un tono didáctico vergonzante que le resta universalidad a la historia, nos interrumpe el viaje con una escena de lujo y comida que no aporta nada. No sé quien decidió eliminar esa escena del montaje “oficial”, pero sin duda sabía lo que hacía.

    • Armand D'Hubert

      Me parece que poco o nada entendiste de ésa historia.

      • Esa escena concreta es magnífica y te la explico:

        Desde que Willard comienza el viaje, todos los personajes de Apocalypse Now se caracterizan por ser personas alucinadas con un conflicto entre dónde están sus cuerpos (la guerra) y dónde tienen su mente (en las olas de california practicando surf, en la escuela de cocina de parís, en un show erótico, con su novia, tomando ácido con sus amigos…) Todos son zombis alucinados que matan mientras su cerebro está a miles de kilómetros de ahí.

        Todos menos dos personajes. Willard y Kurtz. Por eso Kurtz critica en sus grabaciones la poca implicación de los soldados, reclama que las fuerzas en combate se reduzcan a los que como él tengan cuerpo, alma y mente en el combate, luego se escinde de esa gente y forma su propio ejército de locales y otros guerreros renegados como él. Y por eso Willard se siente seducido por su mensaje.

        La guerra es de los guerreros y el resto de los involucrados viven un Apocalipsis dantesco que nos narra uno de esos guerreros, Willard.

        Ahí tenemos un peliculón, y así es la película original. Pero se podía completar con una tercera visión para que el viaje fuera redondo y, por qué no, políticamente más completo: La visión de los que tienen cuerpo y alma metidos en el infierno porque estaban ahí antes de que comenzara a arder, convertidos en guerreros sin poder evitarlo. Son como Willard y Kurtz, pero ellos no han podido elegir. Su motivación es más pura.

        Esa tercera visión podría haber estado representada por vietnamitas, fueran civiles, vietcong o del ejército de corea del sur… pero colonos franceses… ¡¡ES BRILLANTE!! Primero porque son los vencidos, los muertos, están enseñándole a Willard el único camino al que lleva la guerra para los individuos, la muerte. Y segundo, porque son locales pero también occidentales, se pueden comunicar con Willard a un nivel en el que culturalmente y políticamente estén de acuerdo. Congenian. Willard está a punto de separarse de su camino, pero al final abandona la plantación a encontrarse con Kurtz, la única forma que tiene de encontrarse consigo mismo.

        Me parece genial, y si no te gusta es porque no le has dado suficientes vueltas.

  4. Enhorabuena por el texto. Sólo faltaría añadir información sobre la versión Apocalypse Now Redux, con 53 minutos adicionales de imágenes inéditas. Redux se estrenó, fuera de concurso, en el festival de Cannes, en 2001, el mismo escenario donde 22 años antes habían presentado la película. Entre las catorce escenas redimidas, se perciben nuevas imágenes de Kilgore, un segmento adicional con las conejitas de Playboy rodado durante el tifón de 1976 y otra de Kurtz, a plena luz por primera vez, leyendo un reportaje periodístico sobre la evolución de la guerra. El militar demente aparece autoritario, con más ironía y una fuerza más cerebral. Pero la incorporación más notable es la casi media hora que dura la secuencia de la plantación francesa. Esta parte aparecía ya en el guión de Milius, con interpretaciones de Christian Marquand y Aurore Clément. Las imágenes son surrealistas, con una familia que vive anclada en 1950, como fantasmas fuera de su tiempo, “flotando perdidos en la historia sin un país”, según indica Willard. Es la antesala a las cavernas prehistóricas donde se cobija Kurtz.

  5. La película es muy buena pero nunca me convenció la historia. “El corazón de las tinieblas” cuenta el viaje en busca de un agregado comercial de una de las empresas que expoliaron África durante el imperio británico, un loco que se había hecho adorar como un dios por una tribu de cazadores neolíticos. Los pueblos de Indochina ya habían dejado atrás el neolítico en esa época, mucho más cien años después, y resulta ciertamente anacrónico.

    • Bartlebloom

      “El corazón de las tinieblas” está ambientada en el Congo belga, no en un país bajo el dominio británico. Y bueno, Apocalypse Now no deja de ser una adaptación en otro escenario y época. Sinceramente que los pueblos de Indochina como dices “dejaran atrás el neolítico” no perjudica en nada a la verosimilitud del argumento.

  6. Mirad el viaje a través del río a través de la perspectiva nietzscheana de Zaratustra, y entenderéis la parada en la plantación francesa…

  7. Israel

    El documental con el material que rodó Eleanor es realmente interesante y te aproxima al infierno que debió de ser la realización de esta película. Pero quien mejor lo resume es el propio Coppola… “No tenéis ni puta idea ninguno de lo que es el cine.” https://www.youtube.com/watch?v=RJXZNu2hDeo

  8. Coppola o cómo arrasar una selva entera por el mero capricho de un artista.

  9. Ver a Coppola trabajando en el documental Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse es impresionante.

    • Ese documental viene incluído en el reciente bluray de Apocalypse now, ¿pero sabes si anteriormente lo editaron en dvd? me encantaría verlo.

  10. AMANDA

    Lo que dejó tocado y semihundido a Coppola en los 80 fue el fiasco económico de ‘One frome the heart’ (‘Corazonada’ en España). De hecho, ‘Apocalypse now’ no hizo sino engrandecer su status una vez estrenada.

  11. Josep R.

    Sin nada que ver, solo decir que la serie Community tiene un capitulo parodia sobre Hearts of Darkness. Y he de reconocer que me enteré de su existencia gracias al capítulo.

    • ¡Grande”Community”! Y ha vuelto Dan Harmon para su quinta temporada. Cinco temporadas ya, y eso que la querían defenestrar a la tercera.

  12. Comparto la opinión de Rafael Ricoy. El Redux no aporta nada, entorpece el ritmo de la pesadilla, y nos tiene 50 minutos mas delante de la pantalla, con una escena totalmente colateral a la trama. Y lo peor es que no se puede adquirir la versión original para degustarla, pues lo que venden es el Redux. En los estudios hay trabajadores anónimos que merecen mas de un reconocimiento. Este es un ejemplo.

    • Armand D'Hubert

      El Redux nos aporta otra película, la historia de los franceses. No es ni mejor ni peor.

      • Estimado Armand, en mi opinión sí que es mejor; es más compleja, desarrolla con más hondura la idea de Coppola de narrar un regreso al origen, a lo primitivo, a través de una suerte de viaje en el tiempo río arriba. La secuencia de la colonia, es una primera escala en un mundo fantasmal, desaparecido, aparte de ofrecer una jugosa lectura de las injerencias de EE UU en conflictos ajenos. Atentamente: Feraud.

  13. Alpino

    También a mí la Redux me parece que aporta poquita cosa. Yo creo que la sacaron para hacer caja, más que por fidelidad a la original.
    De todas formas, yo recuerdo también el final, con la explosión de la jungla, que en la Redux se eliminó. También en una reciente versión en Dvd, que pasaron por algún canal tipo TCM (sin las escenas de la plantación francesa), también ha desaparecido esa explosión final de la jungla, casi lisérgica, con los titulos de crédito finales.

  14. Jimbasss

    Pues a mi la escena de la plantación francesa me encanta, y me parece que añade un trasfondo histórico muy interesante.
    La sensación de atrapados en el tiempo y con las horas contadas que transmiten los franceses es impresionante.

  15. Gran artículo, había muchos datos que no conocía de la que es una de las mejores películas de la historia. http://apocalypsebrothers.blogspot.com.es/2013/03/critica-apocalypse-now-redux.html

  16. Pingback: Una de cine: Mis diez películas de los 70 « INFOXICADO

  17. Apocalipsis Now! me ha sumido siempre en una profunda melancolía. Dudo que ahora, con las condiciones actuales de producción y las expectativas del público, fuera viable una película tan ambiciosa como ésta,; y lo fuera a tantos niveles. El cine se inventó para que Coppola hiciera AN.

  18. recomiendo leer a todos los fans “el libro de apocalypse now” de peter cowie y la edición coleccionista en blu-ray de la peli, con jugosos extras. ambos documentos arrojan luz sobre algunas de las discusiones que aquí se han planteado (y sí, la escena de la plantación merece la pena).

  19. Su mejor película, aunque mi favorita es Drácula (1992).

    No se ha hecho nunca y se que no se hara, en este genero, una peli de esta calidad. Aun asi, yo no la considero cine belico, el libro no trata sobre Vietnam y aunque el propio Coppola afirmo que la peli era Vietnam, para mi es otra cosa distinta. Va mucho mas alla, la guerra solo es un escenario mas para retratar algo mucho mas profundo, un viaje hacia el horror!… encontrarse a uno mismo.
    Pero creo que esta historia la podría haber contado perfectamente en cualquier otro contexto o escenario, y eso además de alejarla del mero cine belico, la hace tambien mas atemporal. No creo que vaya a envejecer nunca.

    En cierta manera la travesia de Willard hacia el hogar de Kurtz es un poco también como ir al castillo de Drácula, esa aparición imponente del coronel con la cabeza rapada, casi parece Nosferatu!.
    Al final de la peli yo me quedo con la sensación de que el bueno de la peli, la verdadera victima, era Kurtz y no Willard, que solo es un “mandao” cumpliendo su misión. “Tu solo eres un recadero (que ha venido a matarme)” -como bien dice Brando.

    ¿Que es la locura?, hay una línea muy fina entre la genialidad y la locura. El coronel Kurtz, con un historial intachable, admirable, unico, vio la luz y descubrió que la guerra era una mentira, y se fue a vivir a la selva.
    ¿Por que hay que matarlo?, alli no es un peligro para nadie.
    ¿Por que una misión tan peligrosa para cargarse a un simple desertor?. Mi opinión es que el ejercito americano tiene miedo de que cunda ejemplo del antibelicismo y otros le sigan, ya que Kurtz era un tipo muy inteligente, un numero uno en la guerra.
    Asi que Willard solo es un tipo que tiene que hacer algo éticamente reprobable e incluso injusto, matar al pacifista. Es como el fiscal que condena a un inocente siendo consciente de ello o el abogado que salva a un asesino sabiéndolo, es su trabajo. Y nosotros los espectadores vamos con Willard porque es el “prota”, porque lo vemos desde su punto de vista.
    Es lo mismo que sucede en Blade Runner, al final de la película se “gira la tortilla”, y ves que esto no va de un policía que persigue a unos androides muy malos, sino que esos androides tienen sentimientos, mas incluso que el protagonista y solo quieren respuestas, ser libres.

    Yo soy de los que defienden la versión Redux, que no se me hace larga para nada, al contrario, le da una dimensión mayor y me parece mas que necesaria. Muestra, por ejemplo en la escena con la francesa en la cama,que Willard es una maquina de matar, casi insensible ya por la guerra, el no piensa solo actua, es un profesional, otra victima de la brutalidad de la guerra.

    Todas las guerras son injustificables,inutiles…, pero la de Vietnam se llevaba la palma en cuanto a falta de motivos. Asi que Coppola eligio el lugar perferto para contar ese viaje al infierno.
    Este film muestra como ningún otro como el horror, como la locura hace mella en las mentes de los soldados, desde el soldado insensible por ver tanta muerte hasta el que disfruta con el olor del napalm y hace surf debajo de las bombas porque ese es su dia a dia y es lo que hay.

  20. Ibai Z.

    Excelente artículo, muy interesante.

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