El día que Indurain dio positivo - Jot Down Cultural Magazine

El día que Indurain dio positivo

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Foto: Darz Mol (CC)

Foto: Darz Mol (CC)

El 28 de agosto de 1994, Luc Leblanc se convirtió en el séptimo francés en ganar un campeonato del mundo de ciclismo en ruta. Fue el primero de su país en hacerlo desde el ya lejano 1980, cuando el caimán Bernard Hinault se hizo con el jersey arcoíris. Fue una tremenda alegría para una Francia algo huérfana de triunfos ciclistas en los últimos diez años. Sin embargo, la gran noticia al día siguiente era otra. El mejor ciclista del último lustro tenía problemas. Y el dopaje era la razón.

El camino a Burdeos

En la temporada 1994, Miguel Indurain eligió, una vez más, disputar el Giro de Italia en detrimento de la Vuelta a España, que por entonces se corría también en el mes de mayo. Unipublic, la empresa organizadora de la ronda española, montó en cólera.

Amenazó al Banesto con impedir al equipo al completo tomar la salida de aquella edición. El desencuentro con Unzué y Echávarri, patrones del conjunto navarro, a cuenta de la recurrente ausencia de Miguel desde 1991 en la principal prueba del país, era bien conocido. Finalmente, la promesa de que el campeón de Villaba disputaría la Vuelta al año siguiente («salvo causa de fuerza mayor») sirvió para apaciguar los ánimos. Cosa que terminaría no sucediendo, y que además provocaría la triste estampa de Indurain dos años después, esta vez sí, en el pelotón de la Vuelta pero a disgusto, bajándose de la bici… para siempre. Pero esa ya es otra historia.

Como preparación a un Giro de 1994 donde Induráin buscaba su tercera maglia rosa consecutiva, hito solo antes alcanzado por Eddy Merckx y Alfredo Binda, Miguel disputó una pequeña carrera de tres días cerca de París: el Tour de l’Oise (ahora llamado Tour de Picardie). En la crono final, sector vespertino del última día, Indurain se impuso por cinco escasos segundos al francés del GAN Eddy Seigneur y se llevó la prueba. Objetivo cumplido. No obstante, el corredor español pagó en el Giro las consecuencias de una preparación algo ajustada por culpa de una tendinitis en primavera. Miguel claudicó aquel año en Italia y fue tercero tras un portentoso Eugeni Berzin y un precoz Marco Pantani.

En cualquier caso, más de tres meses después de l’Oise y ya con el cuarto Tour consecutivo en el bolsillo, el ciclista navarro se preparaba en verano para un nuevo desafío que causó especial sensación en la época: el récord de la hora. La especialidad consiste en la distancia que un corredor es capaz de recorrer durante una hora, generalmente en un velódromo cerrado. Desde el 27 de abril de 1994, el récord pertenecía al escocés Graeme Obree (peculiar personaje con artículo aparte; de excéntrica y revolucionaria postura en la bicicleta, bipolar y homosexual reprimido) y estaba en 52 kilómetros y 713 metros.

Hablamos de una especialidad, obviamente, para contrarrelojistas y rodadores. Pues bien, el supertetracampeón del Tour pretendía batirlo, y para ello se entrenó durante el mes de agosto renunciando al Mundial de Agrigento. Sin embargo, cinco días antes del día señalado en el óvalo de Burdeos, coincidiendo con el oro de Leblanc, la prensa francesa difundió una impactante noticia.

«Una movida un poco rara»

Foto: Eric Houdas (CC)

Foto: Eric Houdas (CC)

El 15 de mayo de 1994, el último día del mencionado Tour de l’Oise, Miguel Indurain dio positivo por una sustancia llamada salbutamol. Bueno, para hacer justicia a aquel teletipo de France Press del 28 de agosto, a las diez de la noche, Indurain había dado, literalmente, «positivo»; estaba escrito con comillas.

El salbutamol es un broncodilatador contenido en el Ventolín, autorizado cuando se usa como aerosol y cuando media autorización médica. Se utiliza básicamente para respirar mejor y paliar crisis respiratorias. Al parecer, Indurain, como muchos otros compañeros de pelotón, era asmático declarado, además de alérgico al polen, y aquel día se lo suministraron tras una crisis común en dicha época del año. Con la correspondiente justificación terapéutica.

Sin embargo, la Federación Francesa filtró el suceso cien días después del positivo (y coincidiendo con el intento de récord de la hora de Indurain) alegando un criterio diferente al de la Unión Ciclista Internacional. El salbutamol sí estaba en la lista gala de productos prohibidos. Exigían el arbitraje de una comisión médica propia que examinara el caso. Pero ni la UCI ni el Comité Olímpico Internacional consideraban el salbutamol como dopaje siempre y cuando existiera prescripción (el famoso TUE o AUT), como era el caso. «Adjuntamos todas las explicaciones e incluso el médico se extrañó porque no hacían falta tantas cosas», declaró entonces Eusebio Unzué. La Universidad de Navarra envió además un dossier exhaustivo que acreditaba el asma de Indurain.

El presidente de la comisión médica del COI, el príncipe Alexandre de Merode, declaró: «Después de treinta años de lucha contra el dopaje, los criterios del COI son razonables y claros. Indurain nunca debió haber sido declarado positivo». Unzué no dudó en manifestar: «Quieren añadir un positivo al historial de Indurain. Solo mencionarlo ya es muy grave porque no es cierto». Joan Serra, presidente de la Federación Española de Ciclismo, afinó con los verbos: «Llevo una semana sin dormir, desde que me enteré de lo que estaba tramando la Federación Francesa». Por su parte, el aún por entonces compañero de Indurain, Pedro Delgado, se despachó a gusto: «Hace unos años fueron a por mí porque era el mejor. Ahora no saben qué hacer para frenar a Indurain. Está claro que los españoles no estamos bien vistos en Francia».

De cualquier modo, los nervios cundieron en el Banesto cuando, diez días antes del comienzo del Tour de 1994, en el mes de junio, el positivo fue comunicado por la Federación gala al equipo. Reclamaban un posible caso de dopaje en suelo francés y exigían una justificación más severa pese a la documentación presentada y la mencionada diferencia de criterio con los organismos mayores. La UCI tranquilizó en todo momento al equipo navarro, pero la preocupación fue una procesión inevitable y confidencial. Hasta aquel 29 de agosto.

«Está claro que quieren dañar la imagen de Miguel. No me gusta pensar mal y recurrir al ataque. Pero parece como si les doliera a los franceses que hayamos ganado cinco Tours en siete años», denunció Echávarri, ya con el caso destapado, acordándose de Perico y su conocido positivo por probenecid (un enmascarador) cuando iba de amarillo en el Tour de 1988. «No sé cómo habrá reaccionado Miguel a todo esto. Cuando tuvo las primeras noticias antes del inicio del Tour se indignó y quizá por ello su rabia salió a relucir más de lo habitual por algunas etapas. A lo mejor ahora sucede lo mismo», continuó Echávarri.

Por su parte, el campeón navarro se escudó en idénticos argumentos que su equipo y dejó una peculiar cita: «Todo esto es una movida un poco rara». El 6 de septiembre, Indurain fue exonerado por la comisión de disciplina de la Liga de Ciclismo Profesional Francés («no se ha probado que no hubiera justificación terapéutica») y la causa quedó archivada. También había conseguido batir, cuatro días antes, el deseado récord de la hora.

El asma y sus hijos

La cuestión del asma y las alergias en el ciclismo es un asunto polémico que merece comentario. Se estima que prácticamente la mitad del pelotón alega alguna vez problemas respiratorios de este tipo. Según la revista Journal of Allergy, un 45% de los ciclistas se presentaron con alguna forma de asma (ya sea alérgica, de origen; o inducida por el esfuerzo continuado de la práctica deportiva) en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cuando la media, tanto poblacional como en deportistas, está en torno al 10%. El propio COI hizo público un año después que había detectado hasta un 10% de casos falsos en dichos Juegos. Por otro lado, el pasado 28 de diciembre se publicaba en el Reino Unido que un tercio de los corredores del Team Sky son asmáticos en alguna variante de la enfermedad.

Curiosamente, al tiempo que el caso de Indurain agitaba el planeta ciclista, otros positivos por la mencionada sustancia salían a la luz. El suizo Tony Rominger tuvo problemas cuando La Gazzetta dello Sport publicó que se habían encontrado en su orina trazas de salbutamol tras el prólogo del Tour de 1994. La justificación terapéutica le libró de castigo. Por su parte, el italiano Franco Ballerini, tercero en la París Roubaix de ese año, tuvo idéntico «contratiempo» aunque también fue absuelto después de alegar razones médicas. Laurent Madouas en el Tour del Mediterráneo de 1994 o Bo Hamburger en el del Porvenir de 1993 también fueron señalados por dicha sustancia y también se libraron de una sanción.

El caso de Alex Zülle es algo más interesante. En plena disputa de la Vuelta Ciclista a España de 1994, con el jersey de líder y en pleno ascenso personal como joven sensación extranjera, se hizo público el hallazgo de salbutamol en un control de la Vuelta al País Vasco de esa temporada. El resultado es el que están pensando (tampoco hubo castigo), pero se supone que el caso se supo mediante la filtración de… un médico de la Federación Española.

Ahí no termina el recorrido del salbutamol por la historia de positivos (o no negativos) del ciclismo mundial, pues los casos de Alessandro Petacchi en 2007 (alegó un inhalador defectuoso como razón de una dosis aspirada excesiva), Igor González de Galdeano (en pleno Tour 2002 y vestido de líder) o Diego Ulissi, el pasado año (destacado doble ganador de etapa en el Giro), son dignos de mención. La literatura al respecto es abundante. Y ellos sí tuvieron sanción.

«El salbutamol logra una dilatación de los bronquios muy rápida que apenas tiene efectos adversos en otros territorios del organismo», nos cuenta Jaime Javier Muruzábal, médico vallisoletano apasionado del deporte. «Sobre la enorme cantidad de deportistas con AUT (Autorización para Uso Terapéutico) por asma se ha escrito infinidad, con argumentos que tratan de justificar la enorme diferencia en la prevalencia del asma con respecto a la población general. Yo considero que aun teniendo en cuenta los factores que se aportan (básicamente relacionados con una mayor exposición a alérgenos) la cifra de AUT sigue siendo disparatadamente alta, y un bochorno que la Agencia Mundial Antidopaje tolera», opina Muruzábal.

Además, Jaime Javier ilustra con detalle: «En cada inhalación se administran 120-150 microgramos de salbutamol. En crisis pueden usarse hasta cuatro inhalaciones, puede que incluso más. Para dar positivo (1000 gr/ml) se necesitaría un número de inhalaciones aproximado de 7-9. Por ejemplo, Ulissi dio 1900 ng/ml, que equivaldrían aproximadamente 12-14 inhalaciones». Aunque existe cierta discusión médica acerca de si el salbutamol aporta un mejor rendimiento en todos los casos y para todos los ciclistas, todo lo anteriormente expuesto no deja muchas dudas sobre la penetración de la sustancia en el mundo de la bicicleta.

La sombra sobre Miguel

Volviendo, de nuevo, a Indurain, varias son las razones que le vinculan a especulaciones de dopaje; su trabajo con Sabino Padilla, médico del Banesto y señalado sobre todo tras su trabajo posterior en el Athletic Club de Bilbao y el positivo de Gurpegui; su posible vinculación —por probar, y que el ciclista niega— con Eufemiano Fuentes, el gran gurú del dopaje en España y más adelante alma mater de la Operación Puerto; o sus registros de rendimiento improbable, como se encargó de analizar el controvertido exmédico suizo del equipo Festina Antoine Vayer en su libro Le preuve par 21, donde calificaba, según los vatios generados en el pedaleo de Indurain (verdadero catecismo del ciclismo moderno), de «mutante» su triunfo en el Tour de 1995, por encima incluso de las increíbles victorias de Riis (1996), Ullrich (1997), Pantani (1998) o Armstrong (2001).

Quede, en cualquier caso, el «positivo» (como escribiría la agencia France Press en aquel extraño mes de agosto) de Miguel en el Tour de l’Oise de 1994 como hecho documentado para el análisis que cada uno desee hacer y como pasaje no tan conocido de la brillante carrera de Indurain. La última gran figura inmaculada en la peor época del ciclismo mundial.

33 comentarios

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  2. Es una vergüenza los chanchullos que se hacen en el ciclismo para doparse. Simular asma, y otras enfermedades. Directamente un asmático está incapacitado para la práctica del ciclismo de elite. Es un insulto a los demás asmáticos reales.

    • Miguel: Veo que no tiene muchos conocimientos médicos y por eso habla con la seguridad que provoca la ignorancia. El asma es una patología tratable e incluso curable. Sólo resulta incapacitante durante las crisis y en las circunstancias en que éstas se provocan. El resto del tiempo se puede realizar una actividad normal e incluso deporte de élite.
      Novak Djokovic, David Beckam, Anna Kournikova, Ian Thorpe son asmáticos ¿Los pone en la pira también?

  3. Echo de menos artículos de dopaje en otros deportes, no digo que en ciclismo no lo haya (de hecho es generalizado, también lo era en la época de Miguel).
    Propongo como punto de partida la alergia al cloro (sic) de muchos nadadores (entre ellos cierta española), o las bolsas de sangre “Rsoc” de la operación puerto, por las cuales se fue al garete la investigación.
    Es más cómodo eso sí seguir dejando el ciclismo como saco de todos los golpes.

    • Hasta ahora la alergia al cloro no justifica el uso de ningún medicamento relacionado con el dopaje. Ya son ganas de sembrar dudas y sospechas sobre todo el mundo.

  4. Es curioso (y muy positivo para el ciclismo, aunque extrañamente no para su imagen,puesto que al parecer la gente entiende que la falta de persecución al infractor supone la ausencia de infractores) que los controles que pasaba Indurain en 1994 fueran mas estrictos que los de la LFP en 2010.

  5. “Como preparación a un Giro de 1994 donde Induráin buscaba su tercera maglia rosa consecutiva, hito solo antes alcanzado por Eddy Merckx y Alfredo Binda”. Y un tal Fausto Coppi que también ganó 5 como los otros dos.

  6. Es que lo del dopaje en el ciclismo… yo he sido ciclista preprofesional, aunque no llegué a niveles profesionales, probablemente por una mezcla entre ser un manta y mi afición a las mujeres y el ron cola, que siempre me han gustado una gotica, aún así teníamos una lista considerable de productos prohibidísimos. Por la misma época amigos que practicaban deportes más populares a niveles similares y hasta alguno profesional, podían meterse cualquier cosa, prácticamente lo digo de forma literal.

    Era incluso agobiante porque cosas tan comunes como tomar algo para la tos o pasarme con el café eran peligrosas… y yo que de vez en cuando era ultracafetero…

    Después sale habitualmente el ciclismo y parece que es un nido de perdición y dopaje extraordinario. La verdad es que no, simplemente el ciclismo tiene unas pruebas de dopaje muy habituales, generalizadas y con un sinfín de limitaciones tremendo. A tal punto que casi me atrevo a decir que el ciclismo es probablemente el deporte más limpio de calle, pero de calle.

    Firmaba hoy mismo por hacer pruebas equivalentes en cantidad por deportista y nivel de exigencia a todos los deportes en sus niveles “profesionales”. Aunque sea por sorpresa y durante un límite de 3 meses, como experimento.

    Y me da que habría que hacer planes para los próximos fines de semana, porque no tengo dudas de que habría que suspender la liga de fútbol y unas cuantas competiciones más. Probablemente solo quedasen pruebas ciclistas, atléticas y quizá la de petanca.

    De hecho le lanzo una propuesta a Zúmer, que se anime a hacer una comparativa, yo una vez la hice entre el año de un ciclista y el de un futbolista profesional. Y era simpático. Entre primera división, segunda división y segunda B se hacen unas 1.500 pruebas al año sobre unos 2.400 jugadores. Vamos, de media cada jugador pasa una prueba cada año y medio en la liga. Si pensamos que solo en las 3 semanas del tour se hacen 700 sobre 200 ciclistas… sale a una prueba por corredor cada semana, recuerdo, un futbolista sale a una por cada año y medio. Independientemente de que aparte de la liga haya otras instituciones que hacen alguna prueba, pero sirve como muestra. Y encima menos exaustivos.

    Dicho esto sin el menor ánimo de defender a los que se dopan, solo que mientras yo tenía que tener ojo para beberme cafés otros no tenían problemas por meterse de todo, literalmente, desde cocaína hasta medicamentos concretos… y encima aguantar que nos llamasen drogatas a nosotros. Ahí queda eso, una comparativa entre control en distintos deportes, resultados apasionantes.

    • Es muy interesante lo que señalas, Fernando. Creo que en parte esa percepción errónea que señalas se debe al a esa opinión muy cuñada que sostiene que, por ejemplo, en deportes como el fútbol o el tenis “doparte no te va a ayudar a meter un gol por la escuadra o a colocarla en la línea de fondo”, obviando que sí te ayudará a mantener el tipo durante todo el partido o correr más que el resto, a subirte la moral y hacerte sentir mayor confianza, etc., factores igual de decisivos que la puntería. Por eso el ojo casi siempre está puesto en el atletismo y los deportes que, aparentemente, sólo se basan en la forma física (aunque esto sea muy matizable).

      Hace no mucho me topé con este blog sobre el dopaje en el tenis; aunque a veces rozan la caza de brujas (sobre todo los comentaristas), lo normal es que en él se ofrezcan datos contrastados, y un vistazo bien lo merece: http://tennishasasteroidproblem.blogspot.com.es/

  7. Lo del dopaje siempre ha sido y será una verguenza, los medios defenderan a los que les interesen (por compatriota, equipo afin …) y crucificaran a los no afines. Aun recuerdo como Canal+ emitio un documento donde se veia a Cannavaro el dia antes de una final en su habitacion con una maquina que parece que inyectaba y sacaba sangre (como la autotranfusion) y nada mas se dijo.

  8. Y el dia que se pongan a hacer controles serios en el tenis…

  9. El deporte limpio solo existe a niveles amateur. Cuándo se trata de ganar al más alto nivel, donde hay mucho dinero en juego (y disponible para gastar) solo ganarás con esa ayuda extra, aun siendo de los mejores.
    Y no es de ahora, lleva décadas siendo así.

    Me atrevo a decir que los equipos y deportistas individuales que han hecho historia aparte de ser unos fenómenos estaban a la vanguardia o un paso por delante de los demás en temas de doping.

    O se acepta esto o el deporte está muerto. Porque si se mira hacia atrás, casi todas las acusaciones de doping vienen de compañeros que también van hasta las cejas pero no saben qué leches tomas tú para ir tan rápido.

  10. Sobre el dopaje presunto de Indurain me ha llamado la atención que siempre se acaba citando esa legendaria entrevista con José María García en la que él responde con silencio a la pregunta del Butano de si alguna vez se había dopado. Y digo legendaria en todos los sentidos, en todo este tiempo he sido incapaz de encontrar el corte concreto de la pregunta y la no respuesta, sólo las citas de quienes dicen haberla oído en su momento. ¿Es esta la versión deportiva del perro de Ricky Martin?

    • Puedo decirte de primera mano que yo la oí. De hecho puedo precisar que fue un día en el que Induráin participaba en el jurado de los Premios Príncipe de Asturias, y García lo entrevistó después de cenar. Se empezó hablando de los premios y la cosa derivó en el doping hasta el punto en el que el periodista le preguntó si de verdad estaba tan extendido en el ciclismo, a lo que Miguel contestó muy serio que sí. No se me olvida el todo de estupefacción del Butano cuando a continuación le dice a Miguel que le está obligando a hacer una pregunta que no quiere formular, para a continuación preguntárselo y venir el comentado silencio del navarro.
      Yo en su momento pensé que Induráin se había pasado con el vino de la cena y se le había aflojado la lengua.

    • Yo oí en directo esa entrevista, y adolescente y forofo que era me quedé helado, perdí ese día la “inocencia”.

      Quedó muy muy claro, o al menos yo me di por enterado

  11. En el deporte profesional existe dopaje generalizado. Es más, es absolutamente imposible competir si no tienes un régimen de ayudas químicas. Las exigencias de cada deporte y los entrenamientos brutales hacen que ni siquiera un joven atleta extraordinariamente resistente pueda recuperarse y soportar esas cargas. Es imposible, así de sencillo.

    Lo que existe en el deporte profesional es un acuerdo tácito. Se permite el dopaje. Lo que no se permite es dar positivo. Suena a paradoja pero es así: se persigue el positivo. Mediante sustancias enmascaradoras y gracias a la supervisión médica, el deportista puede contribuir al espectáculo y tener una carrera. Siempre dopado, por supuesto. Pero no puede pasar de unos límites específicos. A partir de ahí puede dar positivo y se persigue porque atenta contra la imagen con la que se vende el deporte: citius, altius, fortius. Imagen de limpieza, esfuerzo, pureza. El deportista que atenta contra esa imagen en la que se basa un negocio que mueve ni se sabe cuánto queda proscrito, queda impuro. Y a partir de ahí ha de penar de forma cuasi religiosa, ser la imagen del arrepentimiento, tener dolor de los pecados, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. La versión más exagerada y caricaturesca la tenemos en el camino de redención que está realizando Amstrong. Tan dopado como todos, pero al que pillaron.

    El dóping es generalizado (y cuando digo generalizado quiero decir absolutamente todo el mundo) no sólo en el deporte profesional, sino ya desde niveles aficionados. También se dopa el ajedrecista, el conductor de fórmula, el que tira con pistola o arco e incluso el que lanza el cachivache del curling (deporte donde existe uno de los más altos índices de positivos).

    Lo que me asombra a estas alturas es que el público mantenga la ingenuidad, hasta ese punto funciona la propaganda, junto a la censursa mediática sobre el asunto, que ni se toca ni se puede tocar. Pero si es que en algunos deportes se permite de entrada una cantidad de testosterona cinco veces mayor que la de una varón normal

    • Estoy de acuerdo, pero es que, a partir de cierto punto, se podría concluir que todo es dopaje, porque cualquier régimen, sea el que sea, contiene sustancias que de una manera u otra estimulan. Separar las dopantes de las que no lo son puede resultar tan difícil como clasificar las drogas según su peligrosidad en legales e ilegales (algo que se hace de forma arbitaria y a gusto de quienes manejan el cotarro). Francamente, me parece un tema muy chungo de regular, porque siempre, siempre, va a haber factores que impidan competir a los atletas en igualdad de condiciones, ya sea que los atletas de un país dispongan de una farmacología más desarrollada que los de otro, que puedan entrenarse en condiciones especiales (a mayor altitud, por ejemplo), etc.

      ¿Convendría permitir que todos se doparan? ¿Que el único límite fuera no poner en peligro la vida de los deportistas? (si es que tal cosa es posible).

  12. Por desgracia el concepto de doping no es más que un concepto jurídico regulado en los diferentes reglamentos federativos y nacionales. ¿Dónde empiezan los beneficios artificiales para la actividad? Pues eso debería haber consenso a nivel médico general. Pongo un ejemplo de caso evidente de estimulación no tipificada, como es el de un jugador de baloncesto de un equipo de la capital al que siempre se le puede ver tomando en tiempos muertos y cuando va al banco bebidas energéticas.
    Legalmente no es dóping, y no sé si tendrá efectos en su actividad más allá del efecto placebo -aunque dado el grado de cafeína de estas bebidas algo se notará-.
    Pero de lo que no tengo dudas, es que, en mi modo de ver las cosas, no es precisamente la mejor imagen que se puede dar en un banquillo.

  13. Lo que voy a decir probablemente esté influenciado por mi admiración a Miguel Indurain, pero no creo que sus éxitos fueran fruto del dopaje. Con esto no estoy negando que tomara algunas sustancias prohibidas a lo largo de su carrera. Lo que quiero destacar es que desde muy joven tuvo unas condiciones y una manera de correr de campeón y que su ascenso no fue algo de la noche a la mañana, sino un largo proceso de maduración. Sus dotes para la contrarreloj siempre estuvieron ahí, y también fue un mucho más que aceptable escalador dados su peso y estatura. Cuando era gregario de Perico Delgado ganó en cumbres pirenaicas como Cauterets y Luz Ardiden (espectacular victoria esta última). Y su triunfo en el Tour de 1991 no fue algo tan sorprendente si lo analizamos con serenidad: ese año ya había ganado la primera contrarreloj larga, estaba muy bien posicionado en la general y en la poca montaña que hubo dio la puntilla a una generación que por edad ya no podía dar más de sí (la de Lemond, Fignon y Delgado, que superaban la treintena) mientras Indurain tenía 27 años y su carrera iba en continuo ascenso. En el 91 fue el mejor y en los cuatro Tours siguientes no hubo quien le hiciera sombra porque ninguno de sus rivales era tan grande como él.

    Dicho esto, recuerdo otros ciclistas de su época cuyos ascensos fueron mucho más “sospechosos” que el de Indurain. Tony Rominger era un corredor de clásicas, pero al fichar por el Clas en 1992 pasó de la noche a la mañana a ser un experto escalador y contrarrelojista y a ganar tres Vueltas y un Giro. Laurent Jalabert llegó a la Once como esprinter y a los pocos años era un notable escalador. Y Lance Armstrong ni siquiera llegaba a corredor de clásicas (¿recuerdan el sorpresón cuando ganó el Mundial de 1993?), pero tras su grave enfermedad retornó a la competición como un todoterreno que dominaba la contrarreloj y subía los puertos más duros como una moto. Mirad la trayectoria de Indurain y considerad si se parece en algo a la de esos tres corredores.

    Termino con una cita de Eddy Merckx. Preguntado por el motivo de que Indurain no atacara en la montaña cuando dominaba en el Tour, respondió: “¿Que Miguel Indurain no ataca? Cada vez que sube un puerto con esa estatura y ese peso está desafiando a la naturaleza”.

    • Es curioso: Indurain corría con unas condiciones de campeón desde pequeño y el dopaje no tuvo que ver en sus victorias; pero Lance Armstrong, que es el campeón del mundo más joven de la historia y que ya había ganado dos etapas del Tour antes del cáncer (a una edad en la que Miguel no había ni asomado la cabeza), sí tuvo una trayectoria ‘rara’. Se te ve el plumero, Manuel.

      Tengo un amigo que es director de un equipo ciclista semiprofesional, y como él mismo me dice “de una yegua no puedes hacer un pura sangre”. ¿Existe el dopaje? Obvio. Pero existe para todos, y todos compiten con esa igualdad de condiciones. El que gana una carrera es mejor que los demás, y punto; llámese Miguel Indurain, Lance Armstrong o Alberto Contador.

      • Nacho, ya empecé proclamando mi admiración por Indurain, luego es evidente que se me ve el plumero. Pese a ello, no se puede negar que la carrera de Miguel fue un continuo ascenso y no un salto de la noche a la mañana. Sobre Armstrong, ¿crees que una competición de un día como el Mundial te convierte en potencial ganador del Tour de Francia? Si es así, no puedo estar de acuerdo. ¿Quién ganó el Mundial 2014? ¿Lo ves campeón del Tour en unos años? Nunca se sabe, pero yo me inclino por que no. Y en cuanto a sus dos victorias de etapa en el Tour, recuerdo bien una de ellas, la del Tour 95 -en la que homenajeó a su compañero Fabio Casartelli, fallecido al caer bajando un puerto pirenaico-. Aquella victoria de etapa fue bonita, pero su dureza no era la de Alpe d’Huez o Luz Ardiden.
        En lo de Rominger y Jalabert supongo que estarás de acuerdo en que sus carreras fueron muy diferentes a la de Indurain. No hablo de las victorias conseguidas, sino de la transformación de ‘clasicómano’ y esprinter a escalador (escalador y contrarrelojista, en el caso de Rominger. Indurain siempre fue un gran contrarrelojista y un buen escalador. Y no olvidemos que estuvo varios años tirando para Perico, algo que me parece estupendo, pero quién sabe si hubiera conseguido más éxitos de haber sido libre.

        • Lógicamente, no creo que ganar un Mundial te convierta en aspirante a ganador del Tour de Francia. Lo que sí creo es que la carrera de un ciclista (de cualquier deportista) no es líneal, sino que es un ente vivo, y que una transformación de clasicómano a corredor de grandes vueltas no se explica a través del dopaje. Es un ejercicio de demagogia.

          Fíjate que yo podría emplear la misma demagogia para decir que el talento de Armstrong relucía al más alto nivel en el pelotón desde bien joven, que con Indurain no pasaba lo mismo, y explicar luego el salto de Miguel a la élite a través del dóping. Obviamente es un disparate y para nada pienso eso, pero el ejercicio sería el mismo que el que tú haces primero.

          El cuerpo de Lance Armstrong cambió por completo tras su enfermedad: perdió músculo y kilos, se volvió mucho más liviano de lo que era pero supo ajustar eso para ser uno de los mejores contrarrelojistas. Y ese cambio es entrenamiento, no dopaje. ¿Que luego tomaba lo que tomaba? Sí, como todos en el pelotón (incluido Indurain).

          Jalabert y Rominger es que nunca estuvieron a la altura de Indurain. Nunca. Ninguno se convirtió en un escalador como Pantani, ni en un contrarrelojista como el propio Miguel (aunque Toni le batiese una vez). Podían subirse al podio pero nunca estuvieron siquiera cerca de derrotar al navarro en un Tour de Francia o en un Giro de Italia. Entrenamiento, nuevos equipos y preparaciones distintas para afrontar objetivos diferentes; así se explican los cambios, y no a través del dopaje.

          El dopaje fue un complemento para todos ellos. Como decía Merckx, Indurain desafiaba a la naturaleza cada vez que escalaba a ese ritmo con ese peso. ¿Cómo se explica eso, con magia? Seamos objetivos, y no cuestionemos en uno lo que cuestionamos en los demás.

          • Me gusta cómo argumentas, pero me parece que no se pueden comparar los años de juventud de Indurain y Armstrong. Y a ti tampoco te lo parece, pero en el sentido contrario al que yo pienso, luego no te voy a convencer ni tú tampoco a mí :)

            Estamos de acuerdo en que el dopaje fue un complemento para todos ellos. Ahora bien, habrá niveles y niveles de dopaje. No pongo en duda que una preparación distinta para afrontar objetivos diferentes pueda ser eficaz pero ¿tanto para transformar por completo a un corredor? Pasar de velocista a escalador es tan sorprendente como que un atleta de 3.000 metros obstáculos pase a estrella de los 200 metros lisos.

            • En natación vemos a decenas de chicos/as compitiendo en modalidades muy distintas (en un mismo evento). Y también a futbolistas retirados corriendo maratones por el desierto del Sáhara, siendo esfuerzos diametralmente opuestos. Creo que ahora el deportista es mucho más global de lo que era hace veinte años. La norma general no será que una estrella de los 3000m obstáculos se convierta en estrella de los 200m lisos; pero sí puede aparecer uno, sí existe alguien con esa capacidad. Pero bueno, supongo que en atletismo ese cambio no les interesa porque no les supone un gran beneficio económico.
              Los cambios que comentamos no son exclusividad de Lance, Jalabert o Rominger: los últimos años del pelotón están plagados de clasicómanos teniendo grandes resultados en grandes vueltas (¿quizá Valverde máximo exponente?).
              Es obvio que el cambio de Armstrong no se explica solo a través de la pérdida de corpulencia, pero tampoco del dóping. Mi conocimiento no alcanza a comprender cómo un cancer puede afectar al organismo; pero estoy seguro de que la suma de los tres factores dio como resultado el campeonísimo que durante siete años gobernó con puño de hierro.
              Un saludo ^^

              • Todas las que viajabamos anualmente sabíamos de sobra los “medicamentos” que utilizaba amstrong…… pero que a estás alturas todavía exista gente que quiera valorar a una de las mayores lacras del deporte mundial?????? ojiplática nachete……

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  15. El médico de la Federación Española,a doctor Liceras, no filtró el positivo de Zülle; lo filtró el Consejo Superior de Deportes, en cuyo laboratorio antidopaje se habían analizado las muestras del orina del corredor suizo. El doctor Liceras hizo lo que no hace nadie en España: dimitir ante un flagrante caso de dopaje que su Federación, por la presión ejercida por la ONCE, cuyo equipo dirigía el siniestro Manolo Saiz, y por la COPE, a través de su director de deportes, José María García (que se había tragado la exclusiva), no se atrevió a sancionar. Por cierto, corrijan un dato: el caso de Zülle no se produjo durante la Vuelta Ciclista a España de 1994, sino de 1994 (García hacía pocos meses que estaba en la COPE y la noticia la dio el anterior medio de comunicación en el que había estado García, Antena 3 de Radio). Sorprende también que no se haga ninguna alusión a que ese mismo año de 1994 Indurain participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta gracias a la promesa hecha por el entonces presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, de que recibiría el mismo trato que los baloncestistas de la NBA, es decir, que no tendría que someterse a ningún control antidopaje. Lo reveló el propio Samaranch en una comparecencia pública, y se quedó tan tranquillo.

  16. Quise decir que le caso de Zülle ocurrió en 1993, no en 1994.

  17. Más allá del dopaje, que existe en el ciclismo y resto de deportes en la actualidad y que existió de forma exacerbada en los 90 con sustancias como la EPO… más allá de eso, doparte no te garantiza ganar un Tour, ni tampoco 5 seguidos, como fue el caso de Miguel. Véase Alberto Contador. Para ganar un Tour, aparte de un tener un mediano equipo hace falta cabeza, saber estar, saber posicionarte en carrera, tener visión de carrera, estar atento, ser habilidoso y técnico con la bici, saber frenar, saber bajar (muy importante), saber estar delante en los momentos importantes, no despistarte y sobre todo no caerte, algo que muchas veces echamos la culpa a la “suerte” pero la suerte hay que buscarla estando centrado y concentrado. Cuantas veces se cayeron Induráin o Armstrong en los Tours que ganaron??? Cuántas se ha caido Contador en cada Tour?? Mala suerte no… es tener cabeza, y eso no lo da el doping!

    • Contador no se caía hasta que tuvo la sensación de que iban a por él (con razón o sin ella, ahí no entro) o, si quiere unos términos más neutros, desde su positivo. Ni siquiera con la enorme presión que tuvo por parte de su propio equipo cuando volvió Armstrong, preocupado de que aquel joven algún día llegara a igualar su marca, cometió errores de ese estilo. Nota: lo de que iban a por él viene de a dónde llevaron la famosa muestra de las millonésimas de gramo. La analizaron en un laboratorio distinto que a los demás ciclistas, que ni siquiera estaba en Francia, sino en Alemania. Que los franceses se tragaran su orgullo nacional en este caso no lo he visto comentar en ninguna parte, y tiene su miga. Saludos.

  18. Pingback: Qué son las TUEs y por qué podrían estar cargándose tu deporte favorito sin que lo sepas – TODO SOBRE LA WEB

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