Fernando Torres: «Galicia ha marcado mi vida entera»

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Fotografía: Lupe de la Vallina

Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista trimestral número 11.

Recuerdan los treintañeros de Corcubión —un pueblecito en el corazón de la Costa da Morte— a un niño madrileño con pecas que gastaba agosto jugando al fútbol frente al mar gallego. Solía participar en los torneos de fútbol sala que se celebraban todos los veranos y competía con chavales tres y cuatro años mayores que él. «El cabrón —dice un vecino— no hacía nada espectacular, ninguna filigrana especial. Pasaba desapercibido, pero acababa el partido y el niño aquel había metido ocho goles». «Es que no sé hacer esas cosas», dice aquel niño, hoy convertido en jugador profesional e ídolo inapelable del Atlético de Madrid. «No sé hacer chilenas, espuelas y esas cosas. Yo juego al fútbol y marco goles. Me lo decía Luis Aragonés: «niño, usted clink, clink. A marcar goles. Olvídese del resto». Se trata de reducir a la máxima sencillez la complejidad del juego. Y así entiende también el resto de su vida Fernando Torres. Reduce preguntas con aspiraciones complejas a respuestas sencillas como un remate. «El Niño» recoge la pregunta, encoge los hombros, amaga una sonrisa y responde a gol. No rehúye un solo balón. Se puede llamar madurez. La madurez del Niño a quien, con diecisiete años, le dijeron que tenía que salvar al equipo de sus sueños.

Me explicaba Juan Tallón, gran atlético y mejor escritor, que tu carrera se puede sintetizar en un esquema de nombres propios de grandes entrenadores: Luis Aragonés, Rafa Benítez, Roberto Di Matteo, José Mourinho y Cholo Simeone. Y sin embargo tú siempre has dicho que el que más te ha marcado ha sido tu entrenador en juveniles, Abraham García.

A veces te encuentras gente en el camino que en ese momento son importantes solo hasta un punto. Pero con el tiempo te das cuenta de que no los olvidas, que las cosas que te quisieron enseñar y no entendiste, las entiendes más adelante. Me pasó con Luis Aragonés y con Rafa Benítez, pero sobre todo con Abraham García, tal vez por ser el primero. Tengo treinta y un años y setecientos partidos como profesional y me sigo acordando de él. Fue muy importante: yo era cadete y jugaba con los juveniles del Atlético de Madrid y de ahí salté al primer equipo, que estaba en segunda división. Algo que debería haber llevado bastantes años yo lo hice en menos de dos. Fue fundamental tener a alguien como Abraham, que me hablase de lo que iba a pasar. Quizá en ese momento no sabía bien lo que me decía. Fue el primero que me habló de cuidar mi imagen, de la importancia de ser un buen compañero, de hacer caso a mis padres. El fútbol empezaba a cambiar y Abraham lo sabía. Yo no entendía de qué me hablaba, tenía dieciséis años y solo quería marcar goles. Pero él me puso en alerta de lo que venía y lo tengo muy presente. Además me enseñó a jugar al fútbol.

¿Te refieres a que te enseñó a ver más cosas además de meter goles?

A pensar. Me enseñó a pensar. El futbolista madura con la edad. Cuando tienes veinte años no piensas como con treinta. Tienes más condiciones físicas entonces, pero la experiencia te la dan los partidos. Él me enseñó muy temprano a moverme, a entender el juego, a saber por qué la pelota va a un sitio y no a otro y a estar ahí para llegar antes. A observar a los compañeros y entenderlos. Me pasó lo mismo con Luis Aragonés. Me decía cosas que yo no entendía y luego, llegaba un partido o una jugada y decía «coño, esto ya me lo había explicado Luis hace años». Hablaba de una manera que no se refería a un momento puntual, sino que puedo aplicarlo años después a muchas situaciones. Cosas que se me han quedado en la cabeza.

Si tuvieras que escribir un reportaje sobre tu carrera, ¿con qué imagen abrirías el texto? ¿Con qué descripción?

Yo con cinco años tirando tiros a mi hermano, que era portero, y sin ganas. Obligado por él [se ríe]. No me gustaba el fútbol de pequeñito. Nada. Tampoco lo seguía. Mi padre es gallego y seguíamos un poco al Deportivo porque veraneábamos siempre en la Costa da Morte, pero me empezó a interesar de verdad por mi abuelo. Tenía en su casa un platito con un escudo del Atlético y yo le preguntaba: «Abuelo, ¿y esto?». Le veía irse a escuchar el partido por la radio a la calle y no podía ver al Atleti por la tele porque se ponía muy nervioso. Y fue el que me hizo despertar mi curiosidad por el fútbol.

Pero entonces te interesó antes el Atleti que el propio fútbol.

Sí. Me llamaba la atención por qué tenía ese escudo en aquel plato si no podía ver los partidos por la tele. Empecé a verlos por él y me hice del Atleti. Y solo entonces me empezó a gustar el fútbol, cuando los otros niños llevaban años coleccionando cromos o jugando a las chapas de futbolistas.

Y en ese proceso de acercamiento al fútbol también Galicia es importante.

Galicia ha marcado mi vida entera. De ahí es mi padre, allí conocí a mi mujer, nació mi hija… Cada verano suponía el momento que estaba deseando que llegara desde que se acababa agosto. Por la mañana iba a la playa de Cee con mis amigos y por la tarde al pabellón de Corcubión a apuntarnos a los torneos. Ese mes lo pasaba increíble.

Has dicho en alguna ocasión que, de tu pandilla de amigos de Madrid, tú eras el peor técnicamente. Y sin embargo eres el único que ha llegado a profesional. Dice bastante de cuántos factores se necesitan conjugados para llegar a la élite, más allá de las condiciones innatas.

Es que yo creo que condiciones tiene todo el mundo al que le guste el fútbol. Si algo te gusta y tienes interés, vas a hacerlo bien. El problema es que bien no es suficiente, porque hay mucha gente. Siempre hay alguien mejor que tú, en todo. Se trata de hasta dónde quieres llegar. Hay un momento en el que tienes que ser consciente de que no puedes pasar de ahí y en la mayoría de casos ese límite impide llegar a profesional. Yo de pequeño nunca pensaba en llegar a nada. Es que yo nunca he sabido hacer estas cosas que hacen los jugadores, de la pierna por arriba y malabares y esas cosas. Luis Aragonés siempre me decía: «Niño, usted no aprenda a hacer esas cosas que eso no vale para nada. Usted clink, clink. Gol, gol, gol». A mí nunca me han llamado la atención esos jugadores que la controlan de tacón. O esos pases mirando para otro lado. Ni de pequeñito. Sentía que se perdía tiempo y que al final el fútbol era otra cosa. Desde los seis años que empecé a jugar al fútbol hasta los diecisiete que debuté, he conocido a muchísimos compañeros con muchas más condiciones que yo, pero no entendían lo que era el fútbol. El fútbol no es eso. Eso son complementos. Si los tienes son un tesoro, porque es un recurso, pero no es fútbol. Y muchos niños se equivocan con eso porque al final esas cosas son las que están todo el día en las televisiones. En los anuncios que nos hacen hacer, tacones, chilenas y esas cosas. El fútbol no es eso.

¿Qué es entonces lo que necesita un jugador más allá de la técnica para dar ese salto entre amateur y profesional?

Depende de la posición y de la persona. Hay muchísimos factores. Creo incluso que hay jugadores de primera división en España que nunca podrían jugar en la primera de otras ligas como Inglaterra o Italia. Y viceversa. Es que ese salto es muy difícil. No vale solo con ser técnico: hay que ser competitivo, hay que ser fuerte, hay que entender lo que pide cada partido… Y aprovechar la oportunidad, que es lo más difícil.

¿Y el factor psicológico? Supongo que no es lo mismo jugar una pachanga que en un estadio con sesenta mil personas. Y en tu caso más: debutaste con el primer equipo del Atlético con diecisiete años y saltando directamente desde el juvenil.

Yo pasé de estar un fin de semana en la grada viendo al equipo a estar el siguiente en el campo. Yo jugaba en los juveniles, me lo pasaba bien, marcaba goles, pero no tenía el reto de llegar al primer equipo. No lo veía como algo cercano ni me obsesionaba. Si llegaba, llegaba. Para mí jugar un solo partido con el primer equipo hubiera sido suficiente. No tenía presión ni en casa se hablaba de eso. Si en alguna categoría hubiera estado en el banquillo, lo hubiera dejado, porque no me hubiera merecido la pena hacer dos horas de autobús para ir a entrenar. Me habría ido al equipo del barrio y jugado allí. Yo no tuve tiempo para asimilar que estaba en el primer equipo. Llegó de repente y creo que eso me ayudó. Cuando me di cuenta de dónde estaba metido ya era tarde para echarme atrás. Cuando comprendí todo lo que conlleva un club profesional, cuánto sufre la gente, ya estaba metidísimo y por eso no me dio vértigo. Otros chicos tienen marcada esa fecha como un reto y cuando llega se dan cuenta de que hay muchísimas más cosas aparte de jugar. Y les puede.

¿Y cómo se gestiona eso? ¿Cómo se maneja la cabeza de un chaval de veinte años al que todos adoran, en el que todos confían y que se convierte en un icono?

Eso me lo decía Luis Aragonés. Cuando yo coincidí con él con diecisiete años me decía, «Niño, no lea la prensa. No les haga caso porque están construyendo un pedestal y cuando le tengan arriba de todo le van a dar un hachazo en la base y se va a dar cuenta de lo que es la realidad». No entendía muy bien a qué se refería hasta que estuve fallón dos o tres partidos, no jugué bien y dije «Mira, era esto lo de Luis». Efectivamente, veo chavales muy confundidos. Con presión en casa, que los padres no les dejan disfrutar, les exigen. O con ídolos o ejemplos de jugadores que no son los mejores.

Hay una corriente creciente de aficionados que se posicionan —nos posicionamos— en contra del llamado fútbol moderno, este fútbol-negocio de hoy en día supeditado a las televisiones, los fichajes y el marketing que hace que los estadios se vacíen y la esencia se pierda poco a poco.

El fútbol es un negocio. La ley de la oferta y la demanda. Hay muchísima oferta y mucha gente que saca partido. Sin embargo, desde el punto de vista del futbolista el fútbol es de los futbolistas. Y si alguien se tiene que llevar lo que produce el fútbol son los futbolistas, que son los protagonistas. El problema es que los futbolistas no controlamos la liga. Ni los horarios: a nosotros nos encantaría jugar un partido por semana nada más, jugar a las cinco de la tarde con el campo lleno y con precios asequibles. Pero no mandamos. Las televisiones en España controlan todo. En Inglaterra es distinto. He estado allí y sé cómo funciona. ¿Por qué la gente llena los campos? ¿Por qué los equipos llevan cuatro mil o cinco mil aficionados visitantes? Porque no pueden ver a su equipo en la televisión. O van al campo o no lo ven. Y si no lo ven, no pueden ver los resúmenes hasta el lunes. Allí, si tú quieres disfrutar de tu equipo, tienes que ir a verlo. Eso es el fútbol. Todo lo demás es otra cosa. En España hay cultura de ver el partido siempre y en cualquier sitio. Es un gran negocio. No es fútbol. El fútbol está en el estadio.

¿Entonces en España el fútbol está perdiendo su esencia?

Lo puedes comprobar en la televisión, cada vez que ves un campo vacío. Deberíamos devolver el fútbol a la gente porque ellos son los que producen todo, los aficionados.

Sinceramente, ¿hasta qué punto es importante la hinchada para un jugador profesional? Decía Molina, exportero del Atlético y del Deportivo, que a él le daba igual jugar en casa que fuera.

A mí me encanta jugar en casa. La afición influye mucho en mí. Yo considero importante meterte en el partido en el campo y en la grada. Contagiarte del entusiasmo cuando están apretando o saber aislarte si hay pesimismo. Hay que interpretar también lo que hacen los hinchas. Y lo mismo fuera: cuando tienes a cuarenta mil aficionados en contra cuesta más aguantar el balón, no escuchas al compañero, no conoces el campo. Parece una tontería, pero no te resultan familiares los colores, no estás acostumbrado a la iluminación… es un sitio que no controlas. En tu campo estás con tu gente. Y cuanto más te apoye tu afición y más te perdonen los fallos, más opciones tienes de hacerlo bien.

Un tema delicado que afecta al mundo de las gradas es el de los grupos ultras. Los jugadores no soléis hablar de ello. En España hay una demonización pero la mayoría de clubes siguen considerando a estos grupos muy importantes.

Para mí es muy sencillo: lo que no puede haber en un campo de fútbol son delincuentes. Ya está. El resto, bienvenido. Gente que viene a animar o que el equipo es una religión para ellos, bienvenidos.

Y sin embargo las medidas actuales de la liga no atañen solo a los posibles delincuentes, sino que también prohíben banderas, bufandas, ciertos cánticos o hasta ver el fútbol de pie.

La gente ahora se burla de las medidas y las hinchadas cambian palabras en los cánticos a modo de broma para que no les sancionen. Pero esto no es ninguna broma. No me parece ninguna tontería. A mí me da vergüenza ver a alguien insultando a un jugador. Muchísima vergüenza y pena si tiene un niño al lado. Yo lo veo cada vez que juego en un campo rival: nos insultan con niños de la mano. ¿Pero en qué país vivimos? Eso no es fútbol. Yo ahora tengo niños y no sé si quiero que vayan a un campo de fútbol. Eso en Inglaterra no lo he visto, llevaría a mis hijos a un partido en Inglaterra sin problema. Lo que tampoco puede ocurrir es demonizar a todos, llamar ultra a alguien porque vea el fútbol de pie en el fondo del estadio. Allí hay de todo, desde abogados a profesores pasando por fontaneros. Yo he ido al fondo del Calderón de crío y no era ningún delincuente.

Tras siete temporadas en el Atlético de Madrid, convertido casi en leyenda, te vas a Inglaterra, al Liverpool. ¿Por qué?

Igual que fue cumplir un sueño debutar en el Atlético y pasar de la grada al campo, fue complicado vivir los últimos años. Me tocó una época de muchos problemas, con una intervención judicial, con problemas sociales y deportivos, con un equipo de media tabla… Yo lo aceptaba encantado porque estaba viviendo mi sueño, pero de pronto se convirtió en responsabilidad. Veía que no podía cambiar la situación, sentía la necesidad de cambiar todo y no podía. Y era un peso enorme. Llegué a sentir que el club se estaba centrando demasiado en mí y yo obstaculizaba que el equipo pudiera mejorar. Era muy extraño. Yo quería seguir, pero estaba seguro de que si me iba el equipo iba a dar un empujón para arriba.

Y así fue.

Y así fue. Yo pude crecer y el club pudo crecer. Sentí un alivio tremendo. Igual fue azar, pero lo que tenía en la cabeza que iba a pasar si me marchaba, pasó.

Allí coincidiste con Rafa Benítez como entrenador.

Rafa me cogió en un momento muy bueno. Estaba en paz conmigo y con el Atleti. Todos mis sentidos estaban en crecer y disfrutar. Su aportación fue distinta a la que experimenté con Abraham o Luis.

¿Muy distinto un vestuario inglés de uno español?

Bueno, es que en el Liverpool había mucho español. Estaba Xabi Alonso, Reina, Arbeloa y argentinos como Mascherano, Insúa… Y todo el staff de Benítez era español. Entonces el ambiente no era tan diferente. La gran diferencia para mí fueron los entrenamientos. Eran muy, muy profesionales. Cada entrenamiento parecía un casting que había que hacerlo perfecto para entrar en la siguiente alineación.

Y estaba Steven Gerrard.

Hasta que lo conocí yo nunca me había puesto una meta. Debuté en el Atleti, jugué en primera, me fui a Liverpool… Iba quemando etapas y dando pasos, pero sin un objetivo claro. Solo quería disfrutar y hacer goles. Gerrard me cambió la manera de entender las cosas. Recuerdo que en mi primer año en Liverpool quedé tercero en el Balón de Oro y fui con él a la gala porque él también estaba en el once ideal de la FIFA. En el avión de vuelta me dijo que no me preocupara, que yo ya ganaría muchas más cosas y que podía ganar el Balón de Oro. Estuvimos hablando todo el viaje y yo sentía que de verdad pensaba que yo podía ganar todo lo que quisiese. Y a partir de ahí, vi que tenía que intentar llegar a todos los objetivos. Ver que él creía en mí me hizo cambiar. Jugué mis mejores años. Solo saber que él estaba en el campo me hacía mejor. De los ochenta o noventa goles que marqué aquellas temporadas, el 90 % son gracias a él.

Hay jugadores que solo con su presencia ya ayudan al equipo.

Hay jugadores distintos. Que los árbitros y los rivales miran de una manera diferente. Que cogen la pelota y tienen tres tíos alrededor y nos dejan a los demás libres. Son jugadores con los que tienes que asociarte. Yo vivo de esos jugadores. Vivo de jugadores como Gerrard o como Xabi. Miran hacia adelante y ya sabes que ellos te ponen la pelota donde les pidas. Donde y cuando quieras.

Es que a veces los aficionados ven a los futbolistas como figuras iguales y hasta deshumanizadas. A uno le sale un mal partido y ya se especula con que si es malo o que no sirve. Igual es que la noche anterior durmió mal. O le dejó la novia. Eso nunca lo piensa el aficionado.

Es que eso pasa en todos los oficios del mundo. Hay muchísimos factores que influyen en un partido, lo que pasa que hay que dejarlos a un lado porque a nadie le importan. La gente está esperando algo de ti y le tienes que dar eso. No hay otra opción. Imagínate que salgo y digo «hoy jugué mal porque mi niño estuvo toda la noche llorando y no pude dormir». Impensable. Me comen.

Pero a veces ocurren cosas así.

Claro que ocurren. Pero te las comes, como cualquier otro trabajador que va a su puesto sin dormir porque el crío le dio la noche. Lo mismo. Lo que pasa que a nosotros se nos mide por un solo día: el del partido. Igual has entrenado espectacular toda la semana y el día de partido no te salen las cosas. Pues has perdido una oportunidad.

Hay un añadido en vuestra profesión que sí os hace diferentes: la tremenda atención de la prensa. Si en tu trabajo no te salen las cosas o en un torneo de tu barrio no das una, pues apechugas tú. Pero vosotros tenéis que leer o ver las críticas públicas al día siguiente. ¿No te pasa eso por la cabeza mientras juegas?

A mí no. Es verdad que con veinte años acabas el partido, lo analizas y dices: «Mañana la que me va a caer». A estas alturas ya me importa poco. Lo que sí me afecta es que afecte a mi familia. Que se preocupen por mí.

Pero a veces la prensa tiene mucho poder. Y puede llegar a hacer daño a algún futbolista.

Sí. Si tienes a cincuenta mil tíos en la grada que leen todos los días cosas malas de un jugador, pues están condicionados. Eso sí lo notas. Compañeros que salen incómodos, que pierden la pelota y se escucha un rumor. Eso afecta porque a veces la prensa crea realidades sin fundamento. Si tú mañana escribes en este reportaje que me has visto triste, mañana otro periodista me va a preguntar si estoy triste y otros medios hablarán de que si estoy triste. Y de pronto, una historia inventada se convierte en real. Es muy difícil controlar eso.

¿Qué opinas de la prensa deportiva española?

[Sonríe ampliamente]. Hay de todo. Va un poco en paralelo a los futbolistas: hay jugadores a los que les gusta mucho el fútbol, a otros no, a otros les gusta todo lo que conlleva… Los periodistas supongo que lo mismo: habrá a los que les encante el fútbol, habrá otros dolidos porque no han llegado a ser futbolistas y critican, otros forofos… Pues habrá de todo.

Más allá del fútbol, ¿qué te ha dado Inglaterra?

Un idioma. También una manera diferente de ver las cosas. La gran diferencia para mí es que en Inglaterra la gente vive más su vida que la de los demás. En la España que yo dejé no ocurría eso. Ahora creo que ha cambiado: la gente es más consciente de lo que necesita, de lo que de verdad es importante.

¿Crees que el fútbol es importante?

¿Para qué?

Para una sociedad. ¿Es importante que exista una competición de fútbol?

Cualquier deporte que despierte sentimientos es importante. Se pueden conseguir muchas cosas a través de los sentimientos y el fútbol despierta muchísimos. Pero hasta ahí. Yo a la gente que viene llorando a hacerse una foto o a amigos que se fascinan con el fútbol les digo: «Yo solo juego al fútbol. Nada más. Y eso no es importante».

¿Por qué los futbolistas no hablan de política?

Mira, yo llevo jugando al fútbol desde que tenía diez años. Mi vida ha sido el fútbol. Con diecisiete años ya tenía un trabajo y una responsabilidad. A mí no me ha dado tiempo a pensar en política. Derecha, izquierda… no me ha afectado. Yo he empezado a trabajar tan temprano que un partido u otro no me va a cambiar la vida. Y además, los pocos futbolistas que se han pronunciado han sido duramente criticados.

Hay una percepción, sobre todo entre la gente a la que no le gusta el fútbol, de que los futbolistas son tontos. No quiero ofenderte, pero esa idea existe.

Creo que tiene que ver con la edad. Esa gente que dice que somos tontos, tendrían que dar una rueda de prensa con dieciocho años para tres millones de personas. Pues probablemente se confundan mucho. Se equivoquen en el mensaje o en la manera de decirlo porque no tienes formación, ya no digo académica, sino de madurez. Yo ahora veo ruedas de prensa que di con dieciocho años y pienso: «Madre mía, vaya joyita». Con treinta años es otra cosa. En cualquier caso, como en todas partes, hay de todo. Yo conozco a futbolistas muy, muy inteligentes.

Decía en una entrevista Rio Ferdinand, jugador inglés, que los futbolistas profesionales se aburren. Entrenan dos horas al día y el resto del tiempo no hacen nada.

Creo que el futbolista profesional tiene demasiadas cosas demasiado pronto. Y puede relajarse. ¿Quién no lo haría? Con los años aparecen las inquietudes, y muchos empiezan a estudiar, montan un negocio o practican otro deporte.

Del Liverpool te fuiste al Chelsea, otro club inglés. Allí te entrenó José Mourinho, una persona que siempre da que hablar.

Mi experiencia con él fue muy buena. Es un entrenador fantástico y un tío con el que puedes hablar. Me gusta la gente con la que puedes discutir, aunque no llegues a un acuerdo. Me parece gente de diez. Mourinho es así: tienes un problema con él y su puerta está abierta. Puedes hablar con él lo que quieras que te va a responder lo que él piensa. Va de cara. No hay que tener recelo ni miedo de las personas que van de cara.

Y regreso a casa. Con Simeone de míster.

Con el Cholo es diferente porque hemos sido compañeros. Imagínate que tienes un compañero y ocho años después es tu jefe. Siempre existen un montón de anécdotas, convivencias y experiencias que a veces es difícil medir. Debo pensar que es mi entrenador, no puedo ir y hacerle una broma que le hacía hace ocho años porque no procede [se ríe]. Pero lo mismo que Mourinho: es un tío que va de cara. Como lo ve la gente en la rueda de prensa, así es el Cholo.

¿Los jugadores son conscientes de lo que supone su juego o el de su equipo? Por ejemplo, la selección española campeona o el Barça de Guardiola: ¿los futbolistas se paran a pensar en lo que están dando al fútbol o el capítulo que están escribiendo en la historia del juego? ¿O se dedican solo a jugar y eso queda para los analistas?

Creo que eso lo da el tiempo. Todavía no se sabe a qué nivel hemos podido cambiar la historia del fútbol con el juego de la selección española. Hicimos algo que no ha hecho nadie en la historia del fútbol pero está muy reciente. Yo desde que nací he escuchado siempre hablar de Pelé y Maradona; no los he visto jugar nunca, pero están ahí, presentes. Marcaron una época. Y los años los va mitificando. Creo que pasará lo mismo con la selección española. Quedarán nombres y momentos y quedarán los títulos. Y se olvidarán los malos momentos.

Al Mundial de Sudáfrica en 2010 llegaste lesionado y fuiste casi en modo «por lo civil o por lo criminal». Dijiste incluso que ibas aunque fuera lo último que hicieras. ¿Por qué?

Porque sabía que íbamos a ganarlo. Me sentía parte muy importante de ese equipo y quería estar con mis compañeros. Porque habíamos vivido cosas muy malas antes de la Eurocopa 2008. Estábamos disfrutando muchísimo y sabíamos que íbamos a ganar. Arriesgué todo lo que tenía y lo volvería a hacer.

Ese momento del gol que marcas en la final de la Eurocopa 2008 contra Alemania. Si tuvieras que explicar cómo fue…

Te diría que pensaba que iba fuera. Gracias a que el campo estaba mojado, el balón, con el giro, no se va para fuera. El caso es que aquel gol fue tan temprano, que no piensas que va a ser el gol definitivo. No es esa sensación de final de partido que dices «la que hemos liado aquí». Tenía la sensación de que iban a pasar muchas más cosas y de hecho en la piña celebrando se oían cosas del tipo «tranquilidad, falta mucho». Fue diferente al que metí en la Euro 2012, que era el 3-0 y el partido terminado y fue una explosión.

Después de tantos años y éxitos, ¿entiendes el fútbol de otra forma? ¿De una forma más madura, tal vez?

Totalmente. Cambian las prioridades. Llegar a casa después de un mal partido y que tus niños te vengan a dar un abrazo, pues… Pues eso hace que te olvides de lo demás y comprendes qué es lo importante. Partidos de fútbol hay más: juegas mal pero a los tres días tienes otro. Pero cada día de tu niño… eso no vuelve.

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31 comentarios

  1. Aquiles

    bien rico. Mucha ropa.

  2. Probablemente el jugador español más sobrevalorado de la historia. Nadie ha gozado de tanta bula en la selección española como este hombre, a quien seguían llamando a pesar de no marcar ni al arco iris.
    Lo que es un hecho es que desde que se fue, el Atlético se ha convertido en un grande sin su concurso, y salvo en el Liverpool, no ha destacado en ningún otro equipo donde ha estado, incluyendo su último retorno al Atlético

    • Valentino46

      Torres duró hasta que se le acabó la potencia, explosividad y aceleración. Aún así, en los últimos 30 años no ha habido un delantero español mejor que el Torres del Liverpool. Después de eso, se terminó.

    • Pues depende desde que punto de vista lo mires. Si piensas en sus estadísticas como golpeador es verdad q son modestas con un 0,35 aproximado por partido. Ahora bien, si nos fijamos en fases finales d mundiales y Eurocopa sus números son de 0,50 x partido con 2 goles en 2 finales de Eurocopa lo que no está nada mal. Con el Liverpool hizo cuatro tenporadones a un nivel de top mundial.
      Un jugador de técnica normalilla, regate flojo, pero gran velocidad y sobre todo 2 cosas en las que es matricula de honor, su enorme sentido común como persona e inteligencia para explotar sus virtudes furbolisticas.

      Por cierto 1 mundial, 2 Eurocopa 1 champions y un balón de bronce. Respect #

    • rayvictory

      Es el primer jugador español que se codeó con los nórdicos y los superó físicamente. El gol del Euro 2008 fue un golazo de potencia pura. Y los ibéricos siempre habíamos sido pequeños, malencarados y con mucha mala leche. Pero físicamente nos podían siempre. Eloy, Santillana, Rincón, Satrústegui, López Ufarte, Juanito, Marcial…todos (en teoría) buenos…hasta que se enfrentaban al Klaus Allof de turno. Entonces para casa.
      Eso cambió con Torres: por primera vez un delantero español se comía los defensas alemanes, ingleses, franceses, italianos. Fueren negros, eslavos, arios o caucásicos. Fue la primera generación española que desayunó cereales, zumo de naranja y comió proteínas todos los días desde que nació.(Que uno investigue los planes de alimentación del Real Madrid en Galicia, en la época de Bernabéu para que entienda de lo que hablo).
      Y lo de los años de LIverpool fue algo descomunal los temporadones que hizo.
      Y lo que siempre me sorprendió son dos cualidades: cómo retenía a las defensas (en Liverpool siempre se quedaban tres para marcarlo) y sí, fallaba mucho, pero si uno observa fallaba jugadas que las montaba él desde la nada, donde había una sandía pululando, él montaba una oportunidad….que muchas veces fallaba, cierto, pero él la generó. Eso lo hacen pocos.
      Para mi el mejor delantero español de todos los tiempos.

      • rayvictor

        Puntualizo a eso que digo, con respecto “del mejor delantero español de todos los tiempos”: Di Stéfano lo considero futbolísticamente argentino, Kubala húngaro, y en todo caso sería discutible la figura de Luis Suárez porque sus estadísticas son comparables a las de Torres, sobretodo si se ponderan. Nota: me refiero a Luis Suárez Miramontes.

        • Hombre, se te ha olvidado un tal Samitier, Zarra, y, por mencionar uno reciente, Raúl.

          • rayvictory

            Samitier y Zarra no eran profesionales. Raúl le pasa como a Messi, que en selección no ha hecho nada. Y eso penaliza las estadísticas, reconociendo que el palmarés de Raúl es espectacular y a nivel de clubes es insuperable. Aunque a mi personalmente me gusta más Torres que Raúl por la componente atlética. Raúl ha sido más el típico delantero español: ágil, habilidoso, pillo, fuerte mentalmente, y con todo eso le bastó….pero el 0-4 del Liverpool al Manchester United que guardo en la retina, ese partido que se hizo Torres, no lo hubiera hecho Raúl. Es mi opinión.

        • Gambito

          Gran delantero pero en la historia de España para mi hay varios por delante como por elemplo Zarra,Quini,Villa y puede que alguno más.

          • rayvictory

            Quini no tenía categoría internacional. Buen delantero, pero en Europa se gripaba. Le faltaban esos 25 cm que tenían los demás.
            Villa siempre fue el plan B cuando el plan A, o sea Torres, fallaba. Desde luego fuera de España, donde me muevo, todos sabemos que Torres tiene más recursos que Villa como delantero puro. Otra cosa es que en equipo Villa es un engranaje fabuloso (en el Barcelona triangulaba a la misma velocidad y con la misma precisión, que Xabi, Iniesta, Messi, Cesc y compañía).

            • Kilgore

              Villa es infinitamente más jugador que Torres. Puede jugar al fútbol con este fardo atado a la espalda. Y pasar de manera correcta el balón a los compañeros, cosa que este no ha hecho en su vida.
              No veo la misma cara de medir en la parroquia colchonera con otros muchos delanteros que han pasado por el equipo estos años y le han dado mucho, pero mucho más al equipo que él.
              Ya lo de compararle con Raúl es la repanocha. No en sus mejores sueños se le acerca. Y mentar a la selección… Habrá que recordar el mundial de Corea y que llegamos justo hasta donde Raúl se lesionó. Y no estaba rodeado de la generación que llegó después.

            • Totalmente en desacuerdo, para empezar quini no era un futbolista bajo, medía 1,76 q en 1980 sería el equivalente a un 1,83 aproximadamente de ahora bastante por encima de la media española. En esa época delanteros alemanes como torpedo muller eran bastante más bajos. Quini era un goleador excepcional (5pichichos en primera y 2 en segunda) aunque es cierto que con la selección no destacó.

              Decir q villa fue la opción b d torres es faltar a la verdad. Si revisas los partidos de titular en la fase de clasificación y competición de Eurocopa y mundiales verás q villa fue siempre titular indiscutible y jugó más partidos q torres con mucho mejor porcentaje goleador.
              Internacionalmente puede ser q tenga algo más de fama torres ya que destacó en el Liverpool y fue balon de bronce, pero no quiere decir que fuese mejor delantero. Villa lleva casi 500 goles y en todos sus equipos promedió en torno al 0,50 goles por partido, mientras que torres sólo destacó de forma excepcional en Liverpool, luego fracasó en Chelsea, Milán y su vuelta al atlético.
              Lo de que tiene mejores condiciones tampoco lo comparto, torres es más rápido en distancia larga, más alto y psicológicamente muy centrado. Villa es más técnico, con más gol y mejor fútbol asociativo.
              Esto no quiere decir que fuese malo, al contrario me parece un jugadorazo y sin duda uno de los mejores delanteros españoles de la historia. Supera seguramente a zarra, quini, Santillana, butragueño y puede comer en la misma mesa que Raúl y villa, pero ponerlo por delante de éstos es muy discutible.

              • rayvictory

                no hablo de dimensiones físicas corporales….es una forma de decir que le faltan condiciones atléticas de sus contemporáneos. Los que hemos visto fútbol en los 70 viviendo fuera de España sabíamos que los españoles abusaban del teatro porque no podían llegar.
                Para mi es indiscutible, y para cualquiera que sepa un poco de esto: Fernando Torres al 100 % y Villa al 100 % siempre será mejor Torres.

        • Creo que mezclas ideas. Si hablamos de mejor delantero de todos los tiempos Luis Suárez no se puede incluir en esa lista porque nunca jugó en ese puesto.
          Su posición en el campo era similar a la de Xabi Alonso, xavi o pirlo, es decir un mediocampista con mucho gol cuando jugaba en el barsa y una posición aún más retrasada en el ínter.
          Si hablamos de mejores jugadores españoles de la historia por supuesto luis Suárez estaría muy x encima de torres.

          • rayvictory

            Tienes razón. Luis Suárez no era delantero. Confusión heredada de las chapas….lo puse de delantero en mi equipo y ahí se quedó en mi memoria.
            Hay una cosa que mata todo a la hora de ponderar estadísticas: un Mundial. No olvidemos que un Mundial participan los jugadores que son la élite (los mejores jugadores de primera internacionales) de una generación. Eso eclipsa al resto.

      • Siento un gran respeto por Fernando Torres y su carrera. Me parece el tercer mejor delantero español que he visto y comparto contigo el hecho de que fisicamente es quiza el mejor nueve que ha dado España.
        No comparto contigo sin embargo una serie de aseveraciones que haces y que paso a detallar.
        1º) Los Años del Liverpool fueron en realidad solo un año, el primero, espectacular eso si.
        En el segundo sus numeros son buenos sin mas, en el tercero y el cuarto una lesión penaliza lo que habrian sido grandes temporadas.
        2º) Decir que a Quini le faltaba categoria internacional……my god. A Quini lo que le falto fue ser madrileño vasco o catalan, y que le hubieran dado regularidad en la seleccion por decreto.
        Decir que Villa maximo goleador con la selección era el plan b y que Torres (que no va a superar a Raúl pese a haber vivido el mejor periodo de la seleccion) era el plan a……..tela.
        Villa era un delantero mucho mas completo, porque ademas de recibir el balon en carrera y rematar como los angeles, que tb podia hacerlo aunque no tan bien como Torres. Podía ofrecer bastantes mas cosas, no solo, como tu dices, combinaba bien con los centrocampistas, tb era un notable extremo, excelente lanzador de faltas y penalties, quiza es el delantero español con mejor golpeo, era veloz, y pese no ser tan fisico como Torres aportaba bastante mas a Andando Torres a la hora de presionar. Villa al 100% y Fernando Torres al 100% es un baño obsceno, en goles de Villa a Torres.
        Villa disputa por poner un ejemplo 352 partidos en primera, en un Zaragoza meritorio,un Valencia en decadencia, un Barcelona que lo supedito a Messi y un Atleti que lo sacrifico en favor de Costa (ahi si fue un plan B) pese a todo lo dicho Villa marca 185 goles. Es importante (aunque no la principal figura del Barcelona con el que gana liga y champions, marca en la final por cierto, y es el maximo goleador de España en Euro y Mundial)
        En la selección de hecho Villa marca 59 goles en 98 partidos.
        Fernando Torres en cambio anota con el Atleti en primera 102 goles en 281 partidos (buenas cifras sin mas) Eso siendo la referencia ofensiva del equipo en 4 de las nueve temporadas.
        Si contamos su rendimiento en la premier la cifra sube a 493 partidos y 187 goles……
        En la seleccion juega 110 partidos y marca 38 goles. Me sale un ratio sensiblemente inferior.
        Torres gana la champions con el Chelsea de aquella manera, anotando 3 goles y eso si repartiendo 5 asistencias.
        Para mi el mejor Villa le supera con creces. Aunque si tuviera que hacer un once contragolpeador si que me pareceria mejor opción el Niño.

  3. En este país no valoramos lo que tenemos. En Inglaterra lo consideran un jugador excepcional y nosotros solo lo criticamos. Nunca ha sido un Messi o un Ronaldo pero lo ha ganado todo, cosa que ni Messi ni Ronaldo por el momento han conseguido.

    • Hombre, Bierhoff y Karembeu también lo ganaron todo y no por ello han sido unos cracks. No sé, creo que en Torres ha habido más marketing que futbolista de campanillas, in my opinion.

  4. juanqui

    Dani, qué mala es la envidia. Por cierto Jot Down eso de poner como nueva una entrevista que está hecha hace por lo menos dos años, yo creo que no está bien, deberíais indicarlo.

    • Confundes opinión con envidia. Y en el caso de Torres no he dicho que fuera un mal futbolista, sino que ha estado sobrevaloradísimo. Parece que cuando una opinión se aparta de nuestros dogmas tenemos que crucificar al hereje.

  5. José Luis

    Una entrevista escandalosamente buena y un jugador escandalosamente bueno. Estará mejor o peor valorado, pero a mi siempre me gustó muchísimo.

  6. kilgore

    Lo mejor que ha tenido siempre es el representante. Ha ido dando palos por Europa, vendiendo la burra cada vez más cara.
    Desde que se fue el Atleti despegó como club y ha tenido varios delanteros mucho (pero mucho) mejores que él (Forlán, Agüero, Griezman, Falcao, hasta Mandjukic si me apuran…
    En fin, lo del Niño (y el gol de la Euro 2008) estirado hasta el límite….

  7. Jose Antonio

    Lo ha ganado todo. Si duda el mejor jugador (delantero) español de todos los tiempos. Y con diferencia.

    • Claro claro, Zarra, Samitier, Suárez, Quini,
      Butragueño, Villa y Raúl eran inferiores al eterno “niño” hasta con 34 años. Si ganarlo todo es un argumento para reforzar tu opinión, te remito a Karembeu, que ganó todo y eso no le convierte en un buen futbolista.

      • Mejor que samitier, zarra, quini y ssntillana seguramente.
        Por encima de butragueño y amancio ahí ahí.
        Con Luis Suárez no hay comparación posible pq no era delantero.
        Lo pondría por debajo de Raúl y villa pero no muy lejos tampoco.

  8. Maestro Ciruela

    Yo no entiendo apenas de fútbol y me refiero a que cuando estoy viendo un partido y los comentaristas aluden a tácticas que se están desarrollando en el campo, yo me quedo bizco porque no sé a qué se refieren. Sí, distingo cuando un futbolista corre como una bala, dribla a dos, tres y cuatro oponentes y mete un impresionante gol que entra justo debajo del larguero, donde ningún portero puede llegar pero hasta ahí y poco más. Dicho esto, voy a decir que a mí siempre me ha caído bien Torres y cuando le he visto jugar, he estado esperando de modo inconsciente que todo le saliera bien y finalizara un partidazo marcando muchos goles. Pues bien, creo que he tenido muy mala suerte porque jamás lo he visto. No puedo opinar sobre sus grandes temporadas con el Liverpool ya que no las seguí en su momento.
    Hablando de mejores delanteros españoles, ¿no debiera estar incluido Butragueño? Aunque bueno, igual he dicho una barbaridad al no entender mucho del tema…

    • Si, butragueño está entre los mejores delanteros españoles de la historia. Tuvo una irrupción fulgurante cuando con menos de 25 años había sido 2 veces trofeo bravo y 2 balones de bronce y 5 goles en un sólo mundial (con sus famosos 4 goles a Dinamarca).Sin embargo su declive fue demasiado prematuro seguramente cuando perdió la velocidad, al igual que torres. Seguramente estuvo sobrevalorado en sus inicios y muy infravalorado al final de su carrera. En todo caso un jugador especial, diferente y muy bueno.

  9. Echad un vistazo en YouTube a cualquier recopilación de sus goles. Potencia, velocidad, disparo, desmarque. Un tipo que ha conseguido tantos títulos colectivos, como individuales y que tenga que estar todo el día justificando su juego debe ser desalentador para muchos, menos mal que siempre tuvo madurez, humildad y confianza (la personalidad es parte del futbolista). No hay cabriolas, es un rematador, quizá por eso no se le valore en el país del tiki-taka. Y sí, soy del Atleti. Gracias por todo Fernando.

  10. Alberto

    Mis respetos y mi agradecimiento por alegrarme alguna que otra tarde.

    Que sigas creciendo hacia donde quieras y aprendiendo, la base la tienes, se ve a la legua.

    Un saludo

  11. Estos que con tanto ímpetu ponen por las nubes a Torres por haberlo ganado todo, ¿no serán los mismos que desprecian a Arbeloa, no? Aún habiendo ganado “más todo” que Torres

  12. Victoria

    Por favor, Jot Down, tomen las entrevistas a Zidane y a Guti! Vuestras entrevistas es buenisimos, grandisimos!

    Saludos desde Ucrania!

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