Nos hemos citado con Luis Rojas Marcos en el Hotel Londres de San Sebastián, ciudad en la que ha recalado brevemente para dar una conferencia en el Kursaal. Mientras nos atiende, varias personas se acercan para intentar quitárnoslo y fotografiarse con él mientras le expresan su admiración. “Parezco un torero” exclama divertido ante la expectación que despierta y que parece cogerle por sorpresa, quizá acostumbrado al anonimato de Nueva York. Ciudad esta a la que el psiquiatra nacido en Sevilla en 1943 ha vinculado estrechamente su vida: “me gusta como sociedad; su intensidad, su estímulo, su creatividad, su diversidad, su ritmo… para mi profesión es una ciudad ideal”. Presidente del Sistema de Hospitales Públicos neoyorquino desde 1995 hasta 2002, cargo en cuyo ejercicio estuvo a punto de perder la vida durante los atentados terroristas que sacudieron a esta ciudad y al mundo. Una vivencia que posteriormente narraría en su libro Más allá del 11 de septiembre. Por ello hablar con Rojas Marcos de Nueva York, del azar que rige nuestra existencia, la violencia, la superación de la adversidad o la importancia del humor es también hablar de su propia vida y de todo aquello que la ha marcado.
¿Estar deprimido consiste en ver la realidad tal como es?
No, no, es todo lo contrario. Estar deprimido implica un cambio en tu percepción del mundo y de ti mismo. Un cambio en la forma de pensar que implica un cambio físico también; pierdes el apetito y duermes mal. Estar deprimido es una distorsión penosa y dolorosa de la realidad. Pero yo me refiero a estar deprimido como enfermedad, otra cosa es la tristeza normal. Estar triste si se te muere un ser querido, si tienes un fracaso profesional, si tienes una enfermedad… Es normal ponernos tristes, pero la depresión como enfermedad lo que implica, como te decía, es un cambio en el estado de ánimo, en la forma de pensar y en tu energía. No, es una distorsión de la realidad.
¿Tiene la felicidad una parte de autoengaño?
La palabra felicidad no la usamos a la hora de estudiar el tema, porque la palabra felicidad tiene muchas connotaciones: filosóficas, literarias e incluso religiosas. Entonces lo que utilizamos es satisfacción con la vida en general, más asequible a la mente. Respecto a tu pregunta: sí, la mente humana tiene esa gran habilidad. La memoria, por ejemplo, es muy creativa; cambia y reconstruye muchas cosas para adaptarlas a como vemos la vida para disminuir las contradicciones. La memoria es creativa. Y siempre o casi siempre la memoria en su capacidad de reconstruir nos ayuda a sentirnos mejor. Por ejemplo, si tú le pides a alguien que escriba veinte recuerdos de su vida, la mayoría escribe más recuerdos positivos que negativos. Y luego la mente humana adapta la realidad. Si yo pregunto tu satisfacción con la vida en general, el diez es muy alto y el cero es muy bajo, ¿qué número te darías?
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Si ésta revista llegara en físico a Venezuela, compraría ejemplares hasta para regalar. Qué categoría. Dios mío.
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